Historias de éxito

"Desde niño siempre quise conocer las culturas y países sobre los que había leído y sabía que la única manera de lograrlo era siendo empresario"

Publicado el 27 de Abril 2017 a las 4:26 PM

El gran ganador de los "Premios Líderes Empresariales del Cambio (LEC)" 2017 -organizado por EY- y egresado del MBA de ESAN, James Valenzuela, no siempre soñó con ser empresario. Cuando era niño, durante sus días en un campamento minero en Toquepala (Tacna), él soñaba con conocer el mundo. Su curiosidad lo impulsó a fijarse un objetivo: viajar y tener contacto con las culturas que más despertaban su imaginación.

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Hoy en día, James Valenzuela es el CEO de Resemin, empresa especializada en el diseño, fabricación y comercialización de equipos de perforación para minería subterránea. A través de su trabajo como empresario no solo logró situar al Perú en la mira del mundo, sino también cumplir gran parte de sus anhelos de infancia: llegar a los cinco continentes con su trabajo.

Pero James Valenzuela no solo tiene una enorme responsabilidad con la dirección general de Resemin, sino también con la gestión de las otras cinco compañías que tiene en el exterior: en Zambia, en el Congo, en la India, en Argentina, y en México. ¿Cuál es el método para alcanzar el éxito internacional si es que existe uno? La historia de vida del empresario podría servir como una respuesta. 

En una entrevista contó que durante su infancia tenía interés por temas como literatura e historia. ¿Qué lo motivó, entonces, a estudiar Ingeniería de Minas en la universidad?

Si bien desde pequeño cultivé el hábito de la lectura, siempre tuve una orientación por la carrera de ingeniería. Pero la decisión de elegir estudiar Ingeniería de Minas no fue fácil; también tenía un gran interés por la carrera de Historia, pero sabía que no era rentable para mi futuro profesional.

¿Qué lo impulsó a seguir un MBA en ESAN?

Me gradúe en la UNI y tras tres años de trabajo en una empresa sueca supe que si quería cumplir mis sueños tenía que avanzar en mi formación profesional. Desde niño siempre quise conocer los países sobre los que había leído y sabía que la única manera de lograrlo era siendo empresario. En ese sentido, seguir una maestría en ESAN era un objetivo claro.

Ahora que veo en retrospectiva esos años en ESAN puedo decir que tenía un fuerte impulso por emprender. Recuerdo que llevé un curso de marketing con Carlos Tejada y Rolando Arellano, y allí desarrollé un tapasol de carro que se ponía en el parabrisas para reducir el recalentamiento de la consola. Fue un producto que se vendió aceptablemente durante unos meses en Lima y que reforzó mi confianza en buscar oportunidades de negocio. 

¿La maestría cambió su modo de ver los negocios?

El MBA de ESAN fue un gran aporte para mi formación y me ayudó a entender las reglas de la economía, el mercado, la administración y la gerencia. Todos los prejuicios que tenía sobre los negocios desaparecieron y por fin pude por fin ver el mundo en blanco y negro.

En base a los logros de su trayectoria profesional, ¿qué papel tuvo la educación en sus éxitos?

Ambos periodos (estudiar en la UNI y en ESAN) fueron claves en mi vida. Todo el esfuerzo valió la pena, ya que de lo contrario no habría adquirido conocimientos básicos para mi vida profesional.

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En el año 1989 fundó Resemin, empresa especializada en el diseño, fabricación y comercialización de equipos para minas bajo tierra. ¿Cómo halló un importante nicho de negocio en este ámbito?

Empecé desde abajo, comercializando repuestos para los jumbos de perforación de las marcas que actualmente son mis competidoras. Con el tiempo adquirí más experiencia y decidí fabricar la máquina completa: el jumbo. Para 1993 ya sabía lo que quería hacer y el nicho de negocio estaba definido. Sin embargo, el primer intento de hacerlo -en 1995- fue fallido. Al no contar con la tecnología necesaria tuve que encargar la fabricación del equipo a una empresa en los Estados Unidos pensando que lo harían bien y la máquina resultó ser un fracaso. Luego de perder dinero por casi dos años, pude hacer los cambios necesarios en la máquina y, felizmente, el resultado fue positivo. En ese momento aprendí que si quería hacer máquinas debía hacerlo por mí mismo.

¿Cómo llegó Resemin a África?

Llegamos a África como resultado de la venta de equipos que hicimos a una mina en Zambia, en el 2002. Nuestra sorpresa fue que este cliente nos pidió que hagamos la operación con las mismas máquinas y así establecimos una empresa de servicios mineros. Esta primera operación fue el impulso para llegar a Congo. Posteriormente, logramos ampliar nuestras operaciones a Asia, específicamente en la India.

¿Qué ha sido lo más difícil del proceso de internacionalización?

Nuestro desafío permanente es encontrar profesionales bilingües. No los hay o son tan pocos que no queda más que alentar a nuestro personal peruano para que estudie o realice una capacitación.   

¿Cuáles son los planes a futuro que le deparan a Resemin?

Incrementar nuestra oferta de equipos. Las minas requieren equipos de perforación (jumbos) que nosotros hacemos, pero también necesitan de cargadores (scoops). Si no ofrezco esta línea de máquinas me quedaré rezagado. También tenemos el proyecto de construir una máquina para hacer túneles sin usar explosivos -especializada en minería subterránea-; y ya dimos los primeros pasos firmando contratos de exclusividad con los inventores. Ese es el plan más significativo para los próximos cinco años.

He visto cumplir mis sueños de niño, visitar los lugares con los que soñé y conocer las culturas que quería. He podido disfrutar el arte, la música clásica, la ópera y el teatro. Sé que aún me queda mucho por conocer y sé que lo disfrutaré en su momento.

TRIUNFO PERUANO

¿Qué sintió al ser elegido el gran ganador de los premios LEC en la categoría empresa grande consolidada?

Fue una grata sorpresa para mí, mi familia y todos los colaboradores de la empresa. Lo siento como un reconocimiento a la ingeniería peruana y una afirmación de que aquí se pueden hacer máquinas al igual que en los países más desarrollados del mundo. Tras recibir el premio tuve una catarsis positiva: algo me dice que la empresa está encaminada y que el estándar debe mantenerse en alto.

Si tuviera que definir las características que se requieren para ser un empresario exitoso, ¿cuáles serían?

En primer lugar está la tenacidad, el ser persistente con tus objetivos; en segundo lugar, la ambición, soñar y hacerlo en grande; y, finalmente, la pasión, uno tiene que disfrutar lo que hace desde un inicio. También es importante tener la agudeza de ver lo que otros no ven para detectar oportunidades e innovar continuamente para sobrevivir en el mercado.

Desde que inició sus operaciones con Resemin, ¿cómo ha evolucionado James Valenzuela?

He visto cumplir mis sueños de niño, visitar los lugares con los que soñé y conocer las culturas que quería. He podido disfrutar el arte, la música clásica, la ópera y el teatro. Sé que aún me queda mucho por conocer y sé que lo disfrutaré en su momento. En el ámbito profesional me siento complacido, pero tengo una ligera insatisfacción que me motiva a innovar y a no conformarme con lo ya hemos logrado. Lo mejor está aún por venir.

***

ESAN felicita a James Valenzuela quien, tras haber ganado el Premio LEC 2017 en la categoría "Empresa Grande Consolidada" y "Ganador de Ganadores", viajará a Mónaco para representar al Perú en la premiación "Entrepeneur Of The Year", que EY -organizador de la premiación- realiza desde el año 1986.

Fotografías: James Valenzuela archivo personal. 

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