Hablemos de corrupción: ¿cómo afecta la economía de un país?

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En diferentes conversaciones con empresarios el comentario generalizado es que la economía y los proyectos están paralizados, y que se reducirá el crecimiento económico proyectado a raíz de las investigaciones de megacorrupción de Odebrecht, Lava Jato, entre otros polémicos casos más.

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Los hombres de empresa también comentan que nuestros últimos presidentes, ministros, funcionarios, además de empresarios y gerentes del sector privado, podrían ser condenados a prisión o convertirse en colaboradores eficaces, y que esto será un desastre para nuestra economía. Miedo y preocupación en los rostros y comentarios recibidos.

Entonces, ¿es malo para la economía que se comprueben y condenen actos de corrupción? ¿Ello frenará las obras y los nuevos proyectos del sector público y privado? Trataremos de responder a esta pregunta diciendo que en todos los gobiernos y países del mundo se presentan actos de corrupción; incluso en países donde hay pena de muerte para los corruptos existe corrupción: sanciones drásticas no han solucionado ni eliminado la corrupción.

En los próximos meses podríamos tener cuatro expresidentes y cientos de personas en la cárcel. Entonces, ¿ha aumentado la corrupción en el siglo XXI, se han perdido valores y principios? En mi opinión: sí, las crisis, el terrorismo, la no obligatoriedad de la educación cívica, y la libertad llevada al libertinaje, han afectado a nuestra sociedad. 




Siempre existió corrupción, solo que en el pasado se mantuvo oculta, se rumoreaba y no se podía probar. En el siglo XXI globalizado ya no puede ocultarse.

La corrupción no es novedad

Siempre existió corrupción, solo que en el pasado se mantuvo oculta, se rumoreaba y no se podía probar. En el siglo XXI globalizado ya no puede ocultarse. Los avances tecnológicos, la grabación de conversaciones y vídeos,  fotografiar documentos, hackear cuentas de correo electrónico, rastrear  cuentas bancarias de personas y empresas, todo ello es sencillo.

Los medios de comunicación y la prensa crean corrientes de opinión, permiten fiscalizar y denunciar como no se podía en años anteriores. La justicia internacional colabora y coopera para sancionar casos de corrupción y de violación de derechos humanos.

La corrupción frena el crecimiento económico, genera ineficiencias y sobrecostos. Pero peor aún: genera obras mal diseñadas, mal construidas, sobredimensionadas, elefantes blancos, lo que implica el uso ineficiente de nuestros recursos, la adjudicación de obras a empresas sin experiencia o sin recursos pero que ganan las licitaciones en forma inexplicable.

A veces por ganar un millón se genera cientos de millones de recursos desperdiciados, como es el caso de las asociaciones público privadas (APP) y concesiones, como podemos observar hoy en las noticias y la información de las interoceánicas, gasoducto del sur, metro de Lima e incluso en el gobierno actual que se están destrabando (renegociando) contratos con criterios de obra pública.

Imagino que a estas alturas ya nadie creerá el argumento según el cual el tramo de una obra costó seis veces más porque el estudio básico de ingeniería era muy pobre (nadie hubiera aprobado un estudio que tuviera un margen de error mayor al 50% respecto a proyectos similares), donde las cláusulas contractuales permiten que el constructor diseñe y cambie el presupuesto a su conveniencia. Tampoco es creíble aquel argumento "era mi socio pero yo no sabía nada".

La corrupción siempre estuvo presente con el famoso diezmo, que es el aporte del 10% para el o los funcionarios que otorgan la buena pro. Pero el daño ha sido mayor al utilizar herramientas modernas de financiamiento (Project finance: Apps y Concesiones) sin tener el conocimiento de cómo usarlas adecuadamente tanto en la etapa de licitación como para preparar la posterior administración de los contratos suscritos.

Sancionar y corregir

La noticia no es que hay corrupción en el Perú, sino que hoy la tecnología y los medios de comunicación permiten difundir información a todos, denunciar, probar, comprobar y sancionar actos de corrupción, de incapacidad o de negligencia. Es una labor en la que podemos colaborar todos los peruanos. La trasparencia, la accountability y la rendición de cuentas permitirán que se tomen mejores decisiones, que se usen mejor los recursos y que se sancione a quienes usan un cargo público para enriquecerse.

Una invocación a todos: no firmemos ni avalemos actos incorrectos. Es mejor dar un paso al costado. Porque tarde o temprano serán sancionados. Tampoco debemos paralizar la toma de decisiones ni dejar de realizar las funciones que nos competen, porque la inmovilización de recursos (patrulleros inteligentes, helicópteros, satélite peruano)  son actos que también debe ser  denunciados y sancionados. 

Tenemos los recursos humanos y naturales que nos permitirán el crecimiento económico para seguir reduciendo la pobreza y generar más empleos de calidad y estoy seguro que si el gobierno da orden y seguridad, las inversiones se reactivarán y la economía crecerá a un ritmo de 5% en los próximos años.

¿Es malo para la economía que se comprueben y condenen actos de corrupción? ¿Ello frenará las obras y los nuevos proyectos de los sectores público y privado?

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