Goofy (Tribilín), nació en 1932, como un viejo perro, muy alto y que camina en dos patas. Su carácter es el de una persona ligera, como un niño grande. Busca que el espectador se identifique con su torpeza noble e ingenua, siempre leal. El mejor amigo de Mickey Mouse.
Los automóviles de gasolina se inventaron en la década de 1880. Los Sres. Daimler y Benz tienen que ver mucho con esta historia. El primer tramo largo en auto lo dio la Sra. Bertha Benz aunque posteriormente la marca quedara como Mercedes-Benz gracias al nombre de la hija de un distribuidor de autos belga.
1,950 es la época de los Baby Boomers, los hijos de la guerra. Estados Unidos está boyante y mira con optimismo el futuro. Se venden cientos de miles de carros y pronto se dan cuenta que los apacibles ciudadanos americanos, una vez que se suben a un coche, se pueden transformar. Como en Dr. Jekill y Mr. Hide, de RL Stevenson, es como si se diese un desdoblamiento de personalidad, convirtiendo a un buen hombre en un demonio entregado a los placeres antisociales prohibidos.
Según Motor Mania, el excelente corto de Disney, eso pasaba con Goofy y muchos más, tranquilos ciudadanos que una vez montados en sus coches se convierten en seres demoníacos donde poco o nada importa el resto. Cualquier parecido con Lima ad portas del 2012 no es casualidad. Estamos como en la Disneylandia de hace 62 años.
Repasemos algunas de las características de muchos automovilistas en Lima:
1. Les gusta andar con el brazo izquierdo fuera de la venta, y cuando les viene en gana doblar a la izquierda, simplemente alzan la manito y listo, el auto del carril izquierdo tiene que permitirle el paso. Me hace pensar en jinetes que arrían su caballo.
2. Andan pegados al timón, con los brazos contraídos. Poco o nada se apoyan en el respaldar, están como a la caza de cualquier pequeño espacio que se presente delante o en algún carril lateral. Como un cazador en busca de presas.
3. La bocina es el modo usual y constante para mostrar malestar por el tráfico. Un rezago del pensamiento mágico ("toco claxon y apuraré el tráfico") que los adultos traen de la infancia. No puedo gritar, toco claxon.
4. Bloquean el tráfico en los semáforos cuando el tráfico delante de ellos no les permite avanzar. Detenerse a una prudente distancia para permitir el paso de los autos que cruzan es impensable, ¿por qué les van a permitir el paso perdiendo ellos valiosos metros de avance?
5. Los taxistas y pasajeros se ponen a negociar soles más, soles menos, deteniendo el tráfico, mientras que detrás del primer taxi se forma una hilera de taxistas, como aves carroñeras esperando que el taxi de adelante no cierre el trato. No importa el taco que se arme.
6. Si quieren voltear a la derecha, no importa que no estén en el carril de la izquierda. Eso no es obstáculo, como tampoco lo son las señales que prohíben ese giro.
Seguramente tú podrás añadir muchas características más de nuestro conductor promedio en Lima 2,012.
Curiosamente, apenas entramos en el Callao empezamos a conducir mejor. O si cruzamos las fronteras por Aguas Verdes o Santa Rosa, empezamos a manejar bajo las reglas de Ecuador o Chile. Y si viajamos a Estados Unidos, ya no nos encontramos con la Disneylandia de 1950 sino con el tráfico de muchísimos, muchísimos carros más que en Lima, todos respetuosos de las reglas o señales de tránsito, sea en un cruce rural o conduciendo de madrugada. Vale decir, ¨allᨠnos nace manejar respetuosamente, como debe ser.
¿Qué nos pasa entonces en Lima? ¿Por qué estas navidades seguiremos conduciendo como Mr. Wheeler, el Tribilín de 1,950? ¿Tendrá éxito la campaña "Todos por el Orden"?
Tienes bastante razón al afirmar estas verdades y exposiciones. Mientras más información demos a la población sobre estos problemas seria mucho mejor.
Un saludo...
Jhon Silva - http://www.amautavirtual.net >posicionamiento web
Hola Marco, totalmente de acuerdo contigo.
Todo se resume en falta de respeto por el prójimo y sus derechos. Hace unos días me pasó un hecho insólito: cruce de La Paz con Av. Ricardo Palma, harto tráfico, un taxi que no podía continuar por Ricardo Palma se planta frente a La Paz impidiendo el pase de los vehículos. Le increpo y un peatón de unos 60 años con insultos se pone a defender al taxista, ¿?
Mi mujer y yo no lo podíamos creer. Estuve a punto de perder los papeles, pero la sangre no llegó al río. Creo que nuestro país tiene una grave crisis de valores, y esto es un problema de fondo. La sociedad tiene que hacer un serio esfuerzo de cambio, empezando por la familia.
Estimado Marco,
Muchas gracias por publicar tu interesante y muy ilustrativo artículo: Disneylandia, 1950. Perú, 2012. Habiendo leído varios artículos tuyos, me doy cuenta que los elementos gráficos y visuales son una expresión de tu magnífico y admirable sello personal creativo.
Puedo comentar que en julio de 1972, durante unas vacaciones universitarias, viajé para visitar la ciudad y campiña de Cajamarca, y recuerdo vívidamente que podía contemplar y disfrutar la quietud y belleza de sus calles, plazas y campiñas. He regresado en octubre de 2008 a esta misma ciudad para realizar un trabajo, y he podido comprobar, con asombro, pesar y disgusto, que sus lugares céntricos, aledaños y periféricos están literalmente tomados por asalto por su parque automotor.
Los propietarios de los vehículos, a juzgar por su estilo de conducir, pareciera que sienten que tienen más derecho que los peatones sobre los espacios públicos; y no pude observar que las autoridades de Cajamarca, en aquel entonces, estuvieran enfrentando la solución de este gravísimo problema público.
Las increíbles transformaciones en las conductas de los conductores, de las que nos habla Marco con sano sentido del humor, son fácilmente comprobables; y si no fuera porque potencialmente pueden causar y efectivamente originan gravísimos daños a las personas, comunidades, propiedades y medio ambiente, no serían sino caricaturas risibles de las pseudoautoestimas de ciertos conductores.
Gracias nuevamente Marco por tus valiosos artículos que compartes con generosidad con tus lectores.
Muy cordialmente,
Ricardo Vargas Trepaud.