Timbradas que desconcentran

En numerosas reuniones de diversa índole, no todos se concentran en el tema que se está tratando. Y es que hay unos aparatos que si bien por un lado nos facilitan la vida, por otro lado su mal uso los convierte en un obstáculo para el desempeño de las personas.

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En una reciente reunión de directorio noté que uno de los gerentes de Minas Buenaventura no dejaba de mirarme atentamente mientras yo hablaba. Terminada la sesión, no pude dejar de decírselo. "No me has quitado la mirada de encima", le dije. El alto ejecutivo pensó que ello me había incomodado, y se lo aclaré: en lo más mínimo. Todo lo contrario: me satisface que las personas estén concentradas en el tema que se está tratando.

Lamentablemente no siempre ocurre así. En numerosas reuniones de diversa índole, no todos se concentran en el tema que se está tratando. Y es que hay unos aparatos que si bien por un lado nos facilitan la vida, por otro lado su mal uso los convierte en un obstáculo para el desempeño de las personas.

Me refiero a los celulares, ipods y blackberries. Hay quienes prácticamente no pueden vivir sin ellos. Sus timbres o vibraciones -aun en el modo silencioso estorban- les hacen perder la concentración no solo a ellos, sino a todos los participantes. Al estar pendientes de la próxima timbrada, la gente se desenfoca de su trabajo. Es como si estuvieran en otro lugar y no en la reunión, donde debieran estar involucrados en alma corazón y vida para sacar mejor provecho de sus propias cualidades laborales y profesionales.

Las mejores decisiones se toman con personas concentradas en el tema tratado, no con individuos enajenados por el sonido de unos aparatos, que más parecen estar pensando en las musarañas.

Si usted es de los que entra a una reunión con el celular encendido, le sugiero que en adelante lo apague. Será por su propio bien, el de la empresa y el de sus colegas. Estoy seguro que si todos tomamos esa medida, ganaremos un paso en productividad. Y ganaremos en respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.

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14 comentarios

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Me parece que muy mal que estén los celulares encendidos en una conferencia, desconcentra efectivamente al interlocutor y a los asistentes. Deben hacer como lo hacen otras empresas, poner un aviso: Prohibido ingresar con celulares encendidos, apáguelo. Imagínense qué sucedería en el interior de una mina (subsuelo) donde los mineros muchas veces se comunican con timbradas. Ahí no puede haber ningún tipo de distracción, ahí las cosas se resuelven por números de timbradas, cada timbrada tiene un significado. Sería muy peligroso un solo error por estar pendiente de un celular. Aunque no sé si un celular funciona en los socavones. Saludos Sr. Roque Benavides.

Y qué se hace cuando el superintendente de una mina dice que no apaguen los celulares y que estos deben usarse las 24 horas, incluso cuando se hace uso de los días compensatorios.

Estimado Walter,
Soy más partidario de invocar que de prohibir. Mientras su uso no afecte la performance del trabajador, creo que no se le debe prohibir el uso de celulares en la empresa. Aquí hay un tema de libertad, pero también de criterio por parte del trabajador acerca del uso de la tecnología. Sería un desastre controlar el uso del internet, lo que puede llevar a un extremo como es el caso de Cuba. Hay que invocar a los trabajadores a hacer un uso adecuado de la tecnología, no hay que prohibir que esta sea empleada en la empresa.

Estimada Carmen,
Mucho se habla del respeto al medio ambiente sin considerar que éste lo constituyen el agua, el aire y el sonido. La contaminación sonora también es contaminación del medio ambiente; hay que erradicarla y regular al respecto. Ciertamente, es un tema de carácter cultural, de respeto por los demás.

Es cierto que estamos en una etapa donde la conexion con nuestro entorno es casi inevitable, donde interrumpir la concentración es cada ves más frecuente sea en una reunion de suma importancia o en una simple tarde de lectura, es que gracias a estos aparatos se nos ha simplificado la vida con sus numerosos beneficios pero a su ves alteran algunos momentos donde debemos tomar decisiones que requieren una concentración plena. Creo que es momento de incorporar en la Cultura Organizacional este aspecto que talves parece no tan importante pero que en realidad es muy valioso.

Como bien dicen en algunos comentarios, hay que aprender a predicar con el ejemplo. Es la mejor muestra de respeto que podemos tener hacia los demás, así sea en un aula, en una conferencia, en una sala de teatro o cine, en una reunión y no sólo cuando estemos hablando de negocios o temas académicos, sino también cuando estemos hablando con nuestra familia. Imagínense que ejemplo damos si interrumpimos una cena familiar o una conversación con nuestros hijos por atender una llamada (y seamos sinceros las llamadas "urgentes" son realmente muy pocas).
Si hemos separado en nuestra recargada agenda 15, 30 o 60 minutos para una reunión, sea del tipo que sea, ¿por qué la interrumpimos con una o varias llamadas?, si la reunión no es tan importante como para que no le prestemos el máximo de atención ¿para qué la programamos?, creo que todos sin excepción podemos delegar nuestras funciones por 15, 30 o 60 minutos, entonces ¿cuál es nuestra excusa?.
Me parece excelente que quien plantee el tema sea un directivo tan importante como Roque Benavides, ya que los principales responsables de enseñar con el ejemplo somos todos los que tenemos alguna posición de autoridad, ya sea en instituciones públicas o privadas, educativas o de negocios, culturales o de otra índole y sobre todo, en una de las instituciones más importantes como lo es La Familia.

Daniel Huaranca.

Buenas, opino que estas personas pese a ser profesionales y ocupar cargos elevados (gerencias, jefaturas, direcciones, etc.) han olvidado una regla antigua "respetos guardan respetos" uno no puede esperar algo que no da, si ellos no estan dispuestos a escuchar como pueden esperar ser escuchados, aparte de que es un poco de educación, no creo que por apagar un móvil por un par de horas vallan a perder la noticia mas importante de su vida, hay que saber escuchar atentamente a las personas.

Impulsemos el mensaje de este artículo entre nuestros colaboradores y aplíquemoslo. Apagar los equipos y a concentrar nuestra atención mientras dure la reunión.

Si cambiamos de actitud y nuestra sociedad humana comprendiera en profundidad las formas y las reglas para saber escuchar a nuestros semejantes se evitaría tantos conflictos. La capacidad de escuchar a las personas, es uno de los bienes escasos en estos ultimos tiempos por los que debemos darle suma importancia, se habran dado cuenta que, cuando alguien nota que le escuchas con interés, ella o él se siente seguro, comprende que puede mostrarse como es, y que tú lo aceptarás tal como es en verdad.

Que gusto saber que este tema se considero, pensé que tal vez estaba un poco desactualizada y no a la vanguardia de la tecnología, pero ya veo que no es así. En la actualidad es tan difícil lograr que las personas presten total atención en determinadas oportunidades, en lo personal, pienso que son de gran ayuda en dos actividades: entretenimiento y trabajo, sin embargo no son bien utilizados, el objetivo inicial de cada uno es confundido por las personas que deciden mezclar estas actividades además de utilizarlos en momentos inadecuados, ¿Qué logran con eso? ¿Ganarle unos segundos al tiempo?

El tema de fondo es una cuestión de cultura organizacional. Si la empresa o institución tiene claro el tema, debe incluir en sus normas la prohibición de tener encendidos los celulares durante las reuniones. Es más, en horas de trabajo no se debería estar contestando alegremente el celular para atender llamadas de índole personal. Imaginemos un cajero de banco o de Wong en plena atención al cliente, deteniendo su trabajo por contestar una llamada de la novia…

Algunas empresas prohíben el uso del internet o de algunas aplicaciones como el messenger o el facebook porque distraen a sus colaboradores o disminuye su productividad. ¿Por qué no hacer lo mismo con los celulares? Obviamente, salvo en los casos en los que la naturaleza de la labor sí esté permitido.

En otros países, donde está prohibido hacer sonar los claxons de los automóviles salvo en casos de advertencia ante un peligro inminente, también las empresas prohíben el uso de aparatos que distraigan la atención de los participantes en una reunión de trabajo. ¿Este tema no refleja nuestro retraso cultural?

El silencio es un bien cada vez mas escaso en nuestra sociedad, dentro y fuera de las instituciones, la mayoría de personas olvida que los procesos mentales mas elevados del Hombre se logran en el silencio o con la música (no bulla) adecuada.

Me parece bien promover el silencio, aunque en nuestra realidad, tal vez conseguiremos menos ruido antes que silencio verdadero; pero hay que insistir.

Saludos.

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Roque Benavides Ganoza

Actual gerente general de Compañía de Minas Buenaventura S.A.A., una de las empresas más importantes del país, que fundara su padre, el patriarca de la minería, don Alberto Benavides de la Quintana. Buenaventura es copropietaria de Yanacocha, una de las mineras...

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