Capitalismo o Socialismo, ¿dónde está el equilibrio?

Evaluando lo que viene sucediendo en el Perú, Latinoamérica y el mundo en general pareciera que siempre regresamos al mismo lugar: el debate perpetuo entre capitalismo y socialismo. Analicémoslo.

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Uno se pregunta si después de tantos experimentos con distintos modelos llevados a cabo por diferentes naciones a lo largo de más de un siglo, no debiéramos haber aprendido algo. Pues parece que no. El debate continúa, y si bien es cierto que la confrontación de ideas es siempre positiva, no lo es la aplicación de cambios constantes en nuestros modelos de desarrollo.

Tras la caída del muro de Berlín, se impuso en gran parte del mundo la democracia y la economía de libre mercado como sistemas base para el desarrollo de la sociedad y sus individuos.

A pesar de que el sistema ha demostrado generar mejoras en la calidad de vida, la exclusión de gran parte de la población, la inestabilidad del sistema monetario y financiero, la cultura consumista y superficial que ha generado, el daño ocasionado al medio ambiente y más de fondo, la base ideológica fundada en el individualismo y el beneficio propio; han propiciado siempre fuertes críticas desde diferentes escenarios. 

Intelectuales, artistas, académicos - hasta la misma industria de Hollywood, donde los villanos son siempre empresarios sin principios que sólo buscan su propio interés - han criticado consistentemente al sistema de libre de mercado y su natural proceso de globalización. Hasta le acuñaron un nombre que hoy tiene una connotación negativa: "neoliberalismo".

Por otro lado, los defensores del capitalismo basados en la idea de que los incentivos del sistema producen emprendimiento, innovación, mejora constante y por lo tanto riqueza, estuvieron siempre a favor de la reducción del tamaño del Estado y la disminución de impuestos, apuntando siempre al "gran objetivo": el crecimiento económico, el santo grial del modelo "neoliberal" como lo llaman burlonamente sus más fieros críticos. 

Si bien es cierto que el sistema produce crecimiento y efectivamente "chorrea", abriendo un poco más los ojos, sabemos que ello no es suficiente para lograr el desarrollo. Esto no significa - y he aquí la clave - que debamos cambiar el modelo económico y entonces estatizar sectores "estratégicos", traspasar las propiedades de unos a otros, proteger a las empresas nacionales, o generar puestos de trabajo de manera artificial. Entonces, ¿qué hay que cambiar?

Debemos comprender que en países en vías de desarrollo como el nuestro, el modelo de libre mercado debe estar siempre complementado con un gobierno que garantice el correcto funcionamiento del sistema (justicia, seguridad, estabilidad económica y legal) y la igualdad de oportunidades para todos (educación, salud, servicios básicos). Si a esto le añadimos un sector empresarial inmerso en una verdadera cultura de responsabilidad social corporativa y una ciudadanía más consciente y responsable de sus decisiones, otros serían los resultados.

El gobierno no genera trabajo, crecimiento económico, ni elimina pobreza, sólo crea las condiciones para que ello suceda. Gastar menos de lo que ingresa y mantener una inflación baja no es para un nobel. Un buen gobierno es el que actuando de manera eficiente, transparente y ética mejora el acceso y calidad de la educación, la salud y los servicios básicos, cierra las brechas de infraestructura, garantiza seguridad ciudadana y un sistema de justicia que funcione.

No necesitamos que un grupos de intelectuales "diseñen" con modelos econométricos y medidas artificiales un nuevo modelo de desarrollo. Necesitamos un sector público eficiente, eficaz y transparente que garantice el funcionamiento del sistema de mercado y la igualdad de oportunidades. No solicitamos una gran transformación del modelo económico, lo que necesitamos es una gran transformación del gobierno y su sistema burocrático buscando la adopción de una gestión y cultura orientada a resultados.

¿Qué piensa usted? ¿El gobierno actual viene actuando de manera eficiente, transparente y ética, o todo lo contrario? ¿Apoya el impulso de un modelo de libre mercado teniendo en cuenta las medidas señaladas por el profesor McBride, o aplicaría otro modelo? ¿Cuál?

Esta entrada contiene un artículo de:
Daniel McBride González
Especialista en reforma del estado, gestión por resultados y gestión estratégica. Master in Public Administration por Maxwell School, Syracuse NY y Licenciado en Economía por la Universidad de Lima. Actualmente es Director de la Asociación Valor Público y Jefe de Planeamiento y Presupuesto de PROMPERU. 
Profesor de la Maestría en Gestión Pública de ESAN

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15 comentarios

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Profundo y oportuno cuestionamiento del profesor McBride. He leído todos los comentarios y tiendo a coincidir con la mayoría de ellos cuando expresan que la ecuación: libre empresa o iniciativa + estado activo y presente, es la mejor alternativa.

Sólo que la utilización de cualquier modelo económico necesita de una visión consensual de lo que ansiamos ser como nación, con objetivos claros. Asimismo, y al final del día, la realización de cualquier plan, estrategia, etc. demanda de personas preparadas, comprometidas y sobre todo, íntegras. Y esto vale para todos los sectores económicos.

Quiero forzar el ejemplo pero ¿es posible ser un país equitativo cuando muchos de nuestros líderes (empresariales, políticos, etc.) se gastan fortunas en construir casas de playa como muestra de su "situación superior"?

Los modelos propuestos sólo se optimizarán cuando los actores incorporen actitudes pro-nación, decentes, sensibles a las necesidades del país y humanas. Querer al Perú pasa, obligatoriamente, por querer a los peruanos.

Totalmente de acuerdo. El desarrollo económico debe llegar de la unión del capitalismo y el Estado, teniendo como premisa la igualdad de oportunidades.

Esto incluye resolver el grave problema de desigualdad que existe en el país. Un niño que nace en la puna no tiene las mismas oportunidades de desarrollo que uno que nace en San Isidro. Ni si quiera remotamente cercanas.

El problema radica en la alimentación y en la educación de los niños que representan nuestro futuro. Hace mucho tiempo que la educación pública llegó a casi todos los rincones del país, el problema radica ahora en la calidad de la misma.

Se debería incentivar los grandes internados en los cascos urbanos de cada región. Que un niño que estudie en esas unidades escolares pueda ser visitado o salir los fines de semana, de quincena o de mes, según la distancia a la que se encuentre su hogar. Eso aseguraría su buena alimentación y el rechazo al trabajo infantil durante su etapa estudiantil.

De hecho, la alimentación para dichos menores debería ser garantizada desde el nacimiento, ya que desde que nacen hasta que entran al colegio han pasado los 6 primeros años de su vida que es en donde más se desarrolla el cerebro.

Sin duda hay mucho por mejorar en este país en cuanto a competencia, justicia, servicios básicos e interconexión. Las empresas por sí solas (o el capitalismo puro) no lo van a hacer. Es naturaleza humana siempre querer más. El Estado tiene que construir de la mano con ellas.

Sería interesante que se estudie la manera de lograr que la mayoría de la población tenga acceso a la información de mercado, iniciativas como las que se aplican a los grifos y farmacias son muy interesantes en cuanto logran beneficios para el consumidor.

Asimismo, si no fortalecemos a los pequeño empresarios no hay economía. Seguimos en lo mismo, estamos dando la vueltas.

Excelente artículo. Desarrollo en igualdad de oportunidades para todos, ya lo dijo Adam Smith: "No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados."

Es cierto que no se puede hablar de un desarrollo económico sin antes atender las necesidades básicas de la sociedad, ni tampoco hablar de democracia sin antes vestir, educar y alimentar a la población, como decía el Quijote, "Sancho, no hay razonamiento que antes no pase por el cruel sistema de los intestinos".

En nuestro país está más que obvio que prima el interés político y personal antes que el social. Tal vez esto nos hace seguir desconfiando de nuestros gobernantes y los modelos con los que "trabajan" para seguir haciendo ricos a los que más tienen y simplemente dando lo que sobra a los que más necesitan.

Hay varios puntos implícitos en el tema:

1. Me parece que siempre confundimos crecimiento económico con desarrollo, tener lo primero no nos lleva necesariamente a lo segundo

2. Capitalismo y Socialismo, los dos extremos son negativos y perniciosos para el desarrollo. ¿Recordamos como era el capitalismo en sus inicios? Era un sistema que hacía accionistas a los trabajadores, un trabajador de Sears, hace 50 o 60 años, cuando se jubilaba salía con su pensión de por vida y con su paquete de acciones bajo el brazo; ese capitalismo ya no existe más, ahora busca mano de obra barata sin compromisos sociales de ningún tipo. ¿En qué momento se transformó el capitalismo para evolucionar en lo que es ahora, ni en la sombra de lo que fue? Del socialismo ni hablar, ya sabemos a donde terminó.

3. El mercado lo arregla todo, no es tan cierto. En nuestro país todavía hay monopolios, oligopolios, lobbies y mercantilismo, no hay transparencia. Un ejemplo, en el mercado peruano se vende productos transgénicos sin advertencia en los envases, ¿A dónde nos quejamos? ¿Puedes ingresar una gaseosa de S/. 2.00 a una sala de cine? No, está prohibido. Es un monopolio geográfico, la gaseosa la tienes que comprar adentro a S/. 6.50, ¿A dónde te quejas?

4. El Estado es mal administrador, sólo debe ser vigilante de la actividad privada, no debe intervenir porque "distorsiona" el mercado, no es tan cierto; el Estado debe intervenir cuando la empresa privada no interviene o no tiene presencia donde se necesita. El Estado sí tiene capacidad cuando en sus cuadros tiene la gente adecuada y no "acreedores políticos" convertidos en burócratas.

El tema da para mucho más, pero la reflexión final es que, detrás del Estado y de la empresa privada hay personas, hay intereses, y cada uno defiende los suyos.

Saludos.

Buen artículo, menciona las cosas más puntuales de la realidad. Pero todo está en el papel. La pregunta es ¿Qué hacemos nosotros? ¿Qué hace usted?

Ningún gobierno sea de derecha o izquierda, en cinco años, llegará a tocar a todos sus pobladores. Se necesita planes a largo plazo, no promesas momentáneas para obtener el poder y tener un gobierno mediocre de un lustro.

Hay gente que sí necesita que se le extienda la mano, pero hay otra que se hace pasar por necesitada. Lamentablemente, esto continuará. Habrá gente que tenga acceso a muchos servicios y otras que ni a los básicos accederá.

Sí estoy de acuerdo con el mundo globalizado económicamente, pero enriquecer a los más ricos y empobrecer a los pobres más de lo que ya se encuentran actualmente, es preocupante, sobre todo si no se toma en cuenta a la educación, la salud, ni la seguridad ciudadana, las cuales considero pilares para que el país cimiente su futuro y por ende su desarrollo social y económico.

El Perú hace tiempo tiene claro que el único sistema económico para su desarrollo es el capitalismo y la democracia el político; yo diría que existe un consenso tácito, pues ni la izquierda más radical cree lo contrario, pero hasta la derecha más recalcitrante está de acuerdo que en nuestra patria se debe mejorar estos dos sistemas.

Estas elecciones nos han dado una gran lección a todos, principalmente al gobierno que cerró los ojos ante tamaña corrupción; nos han obligado a reconocer nuestras enormes debilidades como país, a aceptar que si no resolvemos ahora esa gran desigualdad económica y política de casi la mitad de la población no podremos dar ese salto al desarrollo.

El artículo es muy interesante. Si bien es cierto que hemos crecido durante diez años, este crecimiento se da por las inversiones extranjeras, al comprar tiendas comerciales, obras de infraestructura, turismo, etc., estos factores son importantes en el crecimiento económico.

Sin embargo, nos falta generar un crecimiento más sostenido como fábricas de producción, para darle mayor valor agregado a nuestras materias primas, las cuales estamos exportando en crudo, ampliar la frontera agrícola y a la vez transformarlas en productos de exportación, para que el crecimiento sea equitativo. Asimismo, el Estado tiene que dar leyes laborales sobre los sueldos y beneficios sociales claros y justos.

No hay desarrollo económico sin desarrollo social, como no hay desarrollo social sin desarrollo económico. Ambos están ligados y así debe ser.

Interesante artículo. El problema de nuestro país en particular, es que todo el aparato estatal está lleno de gente perteneciente al partido del gobierno de turno, prima el interés político y no el social. Se prefiere a gente con carnet y no a técnicos que pueden hacer la diferencia en nuestro país. Por último, debemos de una vez por todas, desterrar el asistencialismo central, esperar que todo lo resuelva "papá gobierno" y las autoridades locales a las cuales elegimos y no hacen nada. Es hora de ponernos a trabajar.

De plano debe existir un modelo democrático con independencia total de los poderes, que luche y castigue la corrupción y la mentira, que impulse los programas sociales, el crecimiento y desarrollo económico, y que se atreva a luchar contra la pobreza de manera frontal. La política del chorreo no existe, la brecha socioeconómica todavía sigue creciendo.

Necesitamos gente con experiencia en gestión pública, que cumpla los objetivos de estado. Hemos hablado mucho de la visión como país, y a eso tenemos que dirigirnos. En conclusión, más inversión en educación, ciencia y tecnología. Incrementar el gasto público no es malo, malo es no saberlo gastar correctamente.

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El artículo del profesor Daniel McBride González me ha parecido muy interesante, con una clara y comprensible opción por el modelo de libre mercado. El acento no ha recaído sobre la crisis moral que afecta el país, y su repercusión negativa sobre el modelo económico y la convivencia social.

Los actores políticos y ciertos inversionistas hoy día no están generando confianza en la sociedad civil, hay muchos conflictos que no se están resolviendo, lo cual genera frustraciones por las limitaciones del sistema que podrían llegar a desbordarse.

Tal como observar, el modelo económico tiene sus propios límites, los que deben ser revisados y consensuados (no están escritos en piedra) para poder crear las bases de una sociedad más inclusiva, más solidaria y más humana.
Un factor político importantísimo para impulsar el desarrollo económico y la convivencia social es el Acuerdo Nacional, el cual debe trascender en el tiempo con la participación de todos los partidos políticos y la sociedad civil.

¡Es sumamente necesario crear un clima de confianza en el país para que el modelo de libre mercado funcione!

Excelente artículo, felicitaciones.

Este sistema, el neoliberalismo, solo busca la vanidad humana, sin importar el dolor, el frio o el hambre del otro ser humano.

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