Inversionistas institucionales y activismo en las corporaciones

Publicado el 24 de Marzo 2017 a las 10:39 AM

La creciente participación de inversionistas institucionales en las compañías que listan en bolsa nos lleva a una preocupación legítima acerca de las posibilidades del activismo de los inversionistas individuales en la gestión de dichas empresas.

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Cuando los inversionistas institucionales se abstenían de actuar en las sociedades donde tenían sus inversiones, ello era interpretado como un respaldo tácito a la gestión de la sociedad por los administradores. En los Estados Unidos, si el inversionista institucional no estaba de acuerdo con dicha gestión, aplicaba la Wall Street Rule o Vote with your feet y desinvertía en la sociedad.

Este comportamiento se explica por la relación inversamente proporcional entre el grado de liquidez de la inversión en una sociedad y el grado de control. Dicho de otro modo: mientras más control se tenga en la sociedad menor será la liquidez. El inversionista en desacuerdo con la gestión vendía sus acciones y así enviaba una señal de descontento y la cotización descendía en detrimento de los demás accionistas, por lo que al ejercer el control los inversionistas son los que soportarían las pérdidas.

Pero hubo dos factores que alteraron esta relación. El primero fue que el aumento en el volumen de los paquetes accionariales en manos de los inversionistas institucionales implica una pérdida al momento de deshacerse de dicho paquete; y el segundo es que los principales partícipes del mercado son, precisamente, los inversionistas institucionales, por lo que les resulta difícil mantener una estrategia de compra y venta a corto plazo.

Nos encontramos entonces ante el hecho que existen inversionistas con grandes porcentajes de acciones y que experimentan crecientes dificultades para adoptar estrategias de inversiones a corto plazo, que es el caso de los inversionistas institucionales.

Surge así la concentración del capital de las sociedades en manos de los inversionistas institucionales, lo cual puede facilitar la acción de dichos inversionistas en conjunto, pues les resulta más fácil ponerse de acuerdo. Por otra parte, los costos de agencia derivados de la supervisión los podrán absorber con las utilidades que obtendrán con la buena marcha de la empresa.

Ante esta concentración se va reduciendo el margen de participación de los inversionistas individuales en la gestión de las compañías. Mayor concentración, menor activismo, parece ser una tendencia.

FUENTE CONSULTADA:

Documento "El activismo de los inversionistas institucionales en el gobierno de las grandes sociedades", publicado en la revista Contaduría y Administración y reproducido por la web Scielo.

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