Los cinco ingredientes clave del coaching

Publicado el 19 de Julio 2017 a las 11:30 AM

Para que el coaching sea realmente efectivo, esta especialidad debería contar con cinco ingredientes clave: la curiosidad, la escucha, la intuición, el autocontrol y la acción/aprendizaje.

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El coaching se basa en la formulación de preguntas que le plantea el coach al coachee. La principal fuente de dichas preguntas es la curiosidad. Las preguntas a plantear serán, por lo general, abiertas; y darán lugar a respuestas abiertas, impredecibles, y con bastante contenido que servirá como material para nuevas preguntas.

En este proceso el coach aumenta su curiosidad y a la vez logra que el coachee explore su mundo interior, llevándolo al descubrimiento de sí mismo. Y este autodescubrimiento abre las puertas a encontrar los problemas que puedan estar ocasionando alguna falla en su desempeño.

Por otro lado, existen tres niveles en los que se puede desarrollar la escucha:

  • Nivel 1: cuando el coachee pone atención en sí mismo. Hablamos de la escucha interna de sus propios sentimientos e ideas. Una persona puede estar oyendo a su interlocutor, e incluso responderle, pero sus pensamientos están en otro lado. Mientras su interlocutor habla, puede estar pensando en lo aburrido que es para él dicha conversación.
  • Nivel 2: cuando el coach pone toda su atención en el coachee en forma clara y aguda. La escucha se centra totalmente en la comunicación verbal y no verbal del cliente. Se trata de una conversación muy interesante que hace a cada interlocutor centrarse en lo que dice y va a decir el otro.
  • Nivel 3: cuando la atención se centra en todo el entorno y se sabe captar la energía y las reacciones de quienes nos rodean. Se dice que los humoristas y los artistas en general alcanzan este nivel. Los coaches alcanzan este nivel para tener la capacidad de recoger la mayor cantidad de información posible sobre el impacto de lo que dicen a sus clientes. Lo ideal en el coaching es desarrollar una escucha entre los niveles 2 y 3.

La intuición, que está basada en la experiencia, también es una herramienta que le permite al coach avanzar a lo largo de cada sesión. Se recomienda no apegarse mucho a ella porque al hacerlo la intuición se convierte en una opinión. Y el coachee no requiere de opiniones sino de preguntas que le permitan a él encontrar respuestas por sí mismo.

El trabajo del coach pasa por un gran esfuerzo de autocontrol en el sentido que debe evitar poner su propia agenda sobre la mesa en la sesión de coaching. La idea es que el coachee se centre en sí mismo, en sus problemas y en la forma de abordarlos y resolverlos. Traerles una agenda que le es extraña no contribuirá en esa búsqueda.

La acción/aprendizaje tiene dos partes: proseguir con la acción y la profundización del aprendizaje. El coaching busca el empoderamiento personal del cliente o coachee a través de su propio autodescubrimiento y de realizar él mismo las acciones que resulten del hallazgo realizado.

FUENTES CONSULTADAS:

Artículo "Las cinco componentes clave del coaching" publicado por la Universitat Oberta de Catalunya.

Documento "Habilidades de coaching co-activo: Escucha", publicado por el website Coactive.

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