
La comunicación es un elemento importante para el logro de objetivos de una empresa. Sin embargo, muchos de los directivos no la manejan eficientemente o simplemente no la toman en cuenta. Un estudio llevado a cabo por Randstad en el 2018 detalló que el 60 % de trabajadores en Estados Unidos considera dejar su compañía debido a la mala relación que tienen con sus jefes directos. Ello se debe a la manera cómo se comunican los altos directivos con sus colaboradores.
En una organización, se pueden distinguir cuatro estilos de comunicación empleados por directivos y colaboradores. Cada uno de ellos presenta características diversas, las cuales pueden influir directamente en el rendimiento y clima laboral.
Los comunicadores pasivos generalmente no expresan sus sentimientos o necesidades, permitiendo que otros se expresen por ellos. A menudo actúan indiferentemente, cediendo ante los demás. Muestran una falta de contacto visual, una mala postura corporal y una incapacidad para decir "no". Con frecuencia, evitan una confrontación directa, por lo que su falta de comunicación puede conducir a malentendidos, enojos o resentimientos.
Estas personas interrumpen o expresan su opinión por encima de los demás, invadiendo el espacio personal de sus colaboradores. Hablan en voz alta y exigente, manteniendo un contacto visual intenso y dominando o controlando a los demás al intimidarlos, criticarlos o atacarlos. Si bien es cierto logran alcanzar los objetivos, durante el proceso pueden perjudicar a sus compañeros. Pero también pueden considerarse líderes y obtener el respeto de quienes los rodean.
Estos individuos parecen pasivos en la superficie, pero por dentro pueden sentirse impotentes, generando un resentimiento que los conduce a la actuar de manera sutil o indirecta. Por ejemplo, difundiendo rumores a espaldas de sus compañeros o brindando a alguien el tratamiento silencioso. Tienen dificultades para reconocer su enojo, usan expresiones faciales que no se correlacionan con cómo se sienten e incluso niegan que haya un problema. En última instancia, los comunicadores pasivo-agresivos son conscientes de sus necesidades, pero les cuesta expresarlas.
Es considerada como la forma más efectiva de comunicación y permite a los directivos conseguir los objetivos estratégicos en el plazo determinado. Los comunicadores asertivos pueden expresar sus propias necesidades, deseos, ideas y sentimientos sin ser dominantes, considerando las necesidades y opiniones de los demás. Apuntan a que ambas partes ganen en una situación, equilibrando los derechos de uno con los de los demás.
Comprender cómo se comunican los demás puede ser la clave para transmitir un mensaje correctamente. Para desarrollar un estilo de comunicación más asertivo, los directivos deben tomar posesión de sus afirmaciones; es decir, declarar abiertamente sus opiniones personales. Por ejemplo: "Me siento frustrado cuando llegas tarde a una reunión" o "No me gusta tener que explicar esto una y otra vez".
Asimismo, deben mantener el contacto visual y expresar sus necesidades y deseos con confianza. Deben estar abiertos a las críticas y los cumplidos, aceptar los comentarios positivos y negativos con gracia, humildad y positivamente. Por último, deben aprender a decir "no". Para ello, es vital que conozcan sus propios límites y la cantidad de trabajo que pueden realizar.
La comunicación es fundamental en las organizaciones. Con una correcta comunicación entre líderes y empleados, se podrá alcanzar los objetivos de manera óptima y mantener un clima de armonía dentro de la compañía. Saber comunicarse adecuadamente ayudará a los altos mandos a conocer a sus colaboradores y retenerlos en la empresa. Contar con los mejores profesionales será sinónimo de éxito.
Fuentes:
Randstad. "Your best employees are leaving. But is it personal or practical?".
Edenred. "Ejemplos de comunicación asertiva, pasiva y agresiva".
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