
El capital de trabajo está constituido por el efectivo y los activos líquidos disponibles para financiar el "día a día" de una empresa: las cuentas por cobrar de los clientes; el mantenimiento de inventarios; pagar a proveedores, etc.
Se calcula mediante la diferencia entre el valor de los activos disponibles para la operación del negocio, y el valor de los pasivos (deudas, créditos), siempre medidos en el corto plazo. Esta operación permite determinar si un negocio puede cumplir con sus obligaciones y por cuánto tiempo.
Es importante retener la siguiente fórmula: Capital de trabajo = activo corriente - pasivo corriente.
Son activos corrientes aquellos que la empresa convertirá en efecto en el lapso de un año. Incluyen dinero en efectivo y otras cuentas a corto plazo. Entre ellos se considera: cuentas por cobrar, gastos prepagados e inventario. Esta información suele incluirse en el balance general de la empresa, dentro del rubro activos corrientes a manera de subtotal.
Si el balance general no considera dicho rubro, se puede ubicar los componentes del mismo en aquellas cuentas que cumplan con su definición, para elaborar un subtotal. Posteriormente, se suman las cifras de los rubros bajo las denominaciones "cuentas por cobrar", inventario y efectivo, y equivalentes.
Los pasivos corrientes son los que deben pagarse al cabo de un año. Están incluidos las cuentas pendientes, los pasivos acumulados y los bonos por pagar a corto plazo.
En el balance general debe existir un subtotal de pasivos corrientes. De no ser así, se puede reunir la información ubicando y sumando los pasivos indicados. Estos se encuentran como deudas y provisiones, impuestos por pagar y préstamos a corto plazo.
Este es el más sencillo de todos. Tal como dicta la fórmula, solo se hace una simple resta: el total del pasivo corriente menos el total del activo corriente.
Para mayor entendimiento, el siguiente ejemplo: Una empresa tiene S/ 100,000 en activos corrientes y S/ 48,000 en pasivos corrientes. El capital de trabajo de esta compañía será de S/ 52,000.
De esta manera, la empresa en cuestión estará en la capacidad de pagar todos sus pasivos corrientes. Tras ello, todavía tendría efectivo como para realizar inversiones, financiar operaciones, pagar parte de su deuda a largo plazo, o distribuir dinero entre sus accionistas.
Pero si, en cambio, los pasivos corrientes superan a los activos corrientes, la empresa estará en problemas. En otro ejemplo, si una empresa tiene activos corrientes de S/ 200,000 y pasivos corrientes de S/ 240,000, presentará un déficit de capital de trabajo de S/ 40,000.
Ante un escenario así, la compañía no podrá cumplir sus obligaciones actuales, ya que se encuentra en riesgo de quedar insolvente. Para salvar esta situación, necesitaría algún financiamiento a largo plazo que le permita cubrir la diferencia, o vender activos de largo plazo como un inmueble.
Ahora estamos en condiciones de responder a la pregunta planteada en el título: sabremos que la empresa cuenta con un nivel adecuado de capital de trabajo cuando el resultado de la fórmula sea positivo. Por ello resulta primordial contar con los recursos suficientes para financiar el crecimiento de la compañía, y distribuir las utilidades de forma atractiva para los accionistas..
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Jorge Guillén, docente de los programas del área de Finanzas de ESAN, explicó en ATV+ que, aunque el dólar cayó a su nivel más bajo en nueve años (S/ 3.30) , no es recomendable asumir deudas a largo plazo en esta moneda por el inminente riesgo electoral. El experto sugirió aprovechar este tipo de cambio exclusivamente para préstamos de corto plazo (uno o dos años) y recomendó comprar dólares como método de ahorro ante una posible alza futura.
Arturo García, docente de los programas de Finanzas de ESAN, explicó en RPP cómo elegir la cuenta de ahorros ideal según el perfil del usuario, destacando las opciones digitales sin mantenimiento y las cuentas sueldo. El experto recomendó confiar en el sistema financiero peruano y recordó que el Fondo de Seguro de Depósito protege hasta 118 000 soles, por lo que descartó guardar dinero "bajo el colchón" y sugirió explorar alternativas como los fondos mutuos.
Jorge Bravo Cucci, profesor de ESAN Business Law, explicó en ATV+ que el sector inmobiliario superó el estancamiento generado por la inestabilidad política y la pandemia, mostrando un renovado dinamismo. Asimismo, recordó la obligación de pagar el 5% de impuesto a la renta por el alquiler o venta de una segunda vivienda e instó a la formalización, señalando que exigir comprobantes de Sunat permitió a los inquilinos deducir impuestos y combatir la alta evasión.