
En su más reciente entrevista con MBA International Business, Lydia Arbaiza, decana de ESAN Graduate School of Business, reflexiona sobre el reto de dirigir una escuela con historia en un entorno cambiante, la apuesta por la internacionalización y el valor de formar líderes con una mirada estratégica y global.
El 1 de marzo, Lydia Arbaiza cumplió 27 años vinculada a la institución. Casi tres décadas de vida académica que le han permitido recorrer múltiples dimensiones de la escuela: docencia, investigación, gestión y dirección. “La experiencia en aula es fundamental”, señala. “Esa cercanía con el alumno, la posibilidad de aportar conocimiento y experiencia es profundamente enriquecedora”. Pero su trayectoria no se ha limitado a la enseñanza. Desde el inicio, la investigación ha sido una constante. En 26 años, Lydia Arbaiza ha publicado 26 trabajos entre libros y artículos académicos, una coincidencia numérica que refleja disciplina y constancia.
Doctora en Economía con mención en Teoría Organizacional, las principales líneas de trabajo de Arbaiza son el comportamiento organizacional y la dirección estratégica —antes denominada gerencia estratégica—. Esta última, reconoce, no solo ha sido una materia que disfruta enseñar, sino una herramienta clave en su propia gestión.
“La estrategia permite tener una visión integral: cómo crecemos, cómo competimos, cómo rentabilizamos y cómo aseguramos sostenibilidad. Esa mirada global es indispensable cuando se lidera una organización”; manifestó.
Antes de asumir la decanatura, Arbaiza lideró diversas áreas dentro de la escuela. Esa experiencia le permitió comprender que la gestión educativa tiene particularidades propias: multiplicidad de stakeholders, exigencia académica y necesidad de agilidad administrativa.
Uno de sus principios de gestión es lo que denomina “pendientes cero”. Responder, cerrar procesos, no postergar decisiones. “Las cosas se hacen en el momento”, afirma. En un entorno donde los tiempos pueden volverse burocráticos, su enfoque apunta a acelerar, ordenar y concluir. Durante años dirigió programas como el Lean Canvas, gestionando proyectos de inicio a fin, año tras año. Al asumir la decanatura, reorganizó el equipo, redistribuyó funciones según fortalezas individuales y consolidó un esquema de trabajo orientado a resultados.
Al preguntarle por su principal desafío como decana, ella identifica dos ejes centrales. El primero es la renovación e internacionalización de la planta docente. “Hemos entrevistado profesores de distintos países”, explica. “Recientemente se incorporó una profesora francesa y un académico peruano con sólida trayectoria en el Reino Unido. La meta es construir una planta diversa, con perspectivas globales, que proyecte a la escuela hacia el futuro”; destaca la decana de ESAN Graduate School of Business.
El segundo reto es la innovación constante en la oferta académica. En un mercado cada vez más competitivo, donde hoy existen múltiples universidades y escuelas de negocios, mantenerse vigente exige actualización permanente. En los últimos años, ESAN Graduate School of Business ha lanzado nuevos programas en áreas como calidad, inteligencia artificial y una maestría en gestión minera, además de fortalecer sus programas tradicionales. Actualmente cuenta con 20 maestrías especializadas, además de diversas modalidades de MBA —tiempo parcial, Flex, Weekend— y el relanzamiento del International MBA.
La educación ejecutiva también ha sido reconocida. “La escuela ha obtenido distinciones por su oferta a la medida y ha logrado avanzar en rankings regionales, pasando del séptimo al sexto lugar en Latinoamérica en uno de los principales rankings académicos, manteniéndose como la primera en el Perú según la Cámara de Comercio de Lima”; puntualizó.
Asimismo, la reapertura del doctorado y el próximo lanzamiento del DBE (Doctor of Business and Economics) reflejan una apuesta por fortalecer la investigación y el pensamiento avanzado.
Para Arbaiza, el carácter internacional no es un atributo cosmético, sino un diferencial estratégico. “Permite entender qué sucede en otras latitudes, cómo se gestionan otros entornos, cómo evolucionan otras economías”; manifiesta.
Lydia Arbaiza, afirma que la Semana Internacional, los intercambios académicos y la presencia de profesores visitantes enriquecen la experiencia del estudiante. No se trata solo de viajar, sino de ampliar el marco mental.
Comparar realidades demográficas, tecnológicas y económicas permite anticipar transformaciones futuras. “En Europa se habla del envejecimiento poblacional; en el Perú aún tenemos una población mayoritariamente joven. Pero hacia el 2050 nuestra pirámide demográfica también se invertirá. Entender otras realidades nos ayuda a prepararnos”; afirma.
Haber vivido en Alemania durante su doctorado le permitió experimentar de primera mano esas diferencias estructurales. Esa vivencia refuerza su convicción de que la formación directiva debe ser global en perspectiva y local en aplicación.
En un contexto donde surgen nuevas certificaciones y programas cortos, Arbaiza es clara respecto al valor de un MBA. “Te otorga una capacidad analítica superior y una comprensión integral del entorno que no se logra con estudios fragmentados”. El MBA articula finanzas, estrategia, operaciones, liderazgo y análisis de datos en un marco coherente. Además, subraya tres beneficios centrales: actualización permanente en conocimiento, ampliación de networking y brinda a cada estudiante una visión sistémica del entorno. En un entorno empresarial dinámico, esa combinación de conocimiento, red y perspectiva marca la diferencia.
Ser la primera mujer en asumir la decanatura de ESAN Graduate School of Business, no es solo un logro personal; es un mensaje institucional. “Representa la apertura de espacios de liderazgo en un sector históricamente conducido por hombres y envía una señal poderosa a futuras generaciones”; puntualizó.
Arbaiza asume el desafío con pragmatismo más que con retórica. Su foco está en consolidar la excelencia académica, fortalecer la internacionalización y asegurar sostenibilidad en un mercado competitivo. Al cierre de la conversación, deja una reflexión que sintetiza su filosofía: “El conocimiento debe ser compartido”. Esa convicción conecta docencia, investigación y gestión bajo un mismo propósito.
En tiempos donde la educación superior enfrenta transformaciones profundas, el liderazgo en escuelas de negocios exige visión estratégica, capacidad de adaptación y compromiso institucional. La nueva etapa de ESAN Graduate School of Business bajo la conducción de Lydia Arbaiza parece orientarse precisamente en esa dirección: consolidar lo construido y proyectarlo con mirada global.
Fuente: Revista MBA International Business.
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