
¿Por qué el DL n.º 1678 podría redefinir el presupuesto de Lima y el futuro de los corredores? 🛣️ Este decreto busca transparentar los subsidios para evitar rentas extraordinarias y rescates financieros futuros 📉. Al fijar ingresos eficientes y modelos de pago anual, el Estado apuesta por una disciplina económica que asegura la rentabilidad justa del privado sin asfixiar al ciudadano 💸. ¡Descubre cómo este cambio técnico impactará directamente en tu viaje diario y en la estabilidad fiscal del país! 🏗️🚀
La discusión sobre los corredores suele centrarse en tarifas. Sin embargo, existe otro debate económico tan o más importante: cómo subsidar un servicio público sin crear rentas o ganancias supernormales ni distorsiones fiscales. El Decreto Legislativo (DL) n.º 1678 pone ese debate sobre la mesa. En la práctica, el Estado ya subsidia el transporte urbano al tolerar tarifas que no cubren costos.
El DL n.º 1678 permite diseñar esquemas donde el subsidio sea explícito, cuantificable y condicionado. Asimismo, permite los subsidios a la oferta, cruciales para la viabilidad de los corredores, y busca un nuevo equilibrio económico-financiero (EEF). En ese contexto, la idea de un valor actual neto (VAN) esperado y cercano a cero no debe verse como un castigo al sector privado, sino como una herramienta de disciplina económica. El operador no crea valor financiero, pero obtiene la rentabilidad justa que merece ganar por el riesgo que asume, a la vez que presta un servicio esencial de manera eficiente.
Este enfoque tiene tres ventajas fiscales claras. En primer lugar, evita rentabilidades extraordinarias financiadas por el Estado. En segundo lugar, reduce la probabilidad de rescates futuros. En tercer lugar, permite presupuestar el costo real del servicio, en lugar de ocultarlo detrás de bandas tarifarias inviables.
El riesgo, por supuesto, es diseñar esquemas que se conviertan en subsidios abiertos o garantías implícitas de rentabilidad. Por eso, cualquier modelo bajo el DL n.º 1678 debe cumplir tres principios: eficiencia demostrable, ingresos fijados ex ante y ausencia de ajustes automáticos para cerrar retornos. Bajo este marco, existen al menos dos esquemas regulatorios viables:
El DL n.º 1678 no resuelve por sí solo el problema del transporte urbano, pero sí permite un debate honesto sobre cuánto cuesta el servicio y quién debe asumir cada riesgo. En un contexto de restricciones fiscales, esa transparencia no es un lujo, es una necesidad.
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