
Si un emprendedor o un empresario quiere tomar mejores decisiones en sus inversiones y negocios, debe conocer los indicadores financieros y de rentabilidad, como algunos que te presentaremos en el siguiente artículo.
El crecimiento y la estabilidad financiera de los negocios dependerá, en parte, del éxito que tengan los proyectos de inversión seleccionados, debidamente ejecutados y monitoreados. Para ello, es necesario realizar una evaluación integral de proyectos que incluya, además de ratios y fórmulas financieras. Esto incluye reevaluar las estrategias, administrar y gestionar riesgos, identificar puntos de mejora y supervisar el cumplimiento de lo planificado para tomar medidas correctivas oportunamente. Si aún tienes dudas al respecto, presta atención a las siguientes pautas.
Una correcta evaluación integral de proyectos de basarse en los siguientes criterios:
Pertinencia. Los objetivos deben ser congruentes con las necesidades previamente identificadas y los intereses de la población y las instituciones.
Impacto. Abarca los efectos de largo plazo, primarios y secundarios, positivos y negativos que se producen de manera directa o indirecta por una intervención para el desarrollo del proyecto, ya sean intencionales o no.
Eficiencia. Se refiere a la medida en que los insumos, el tiempo, los fondos y otros recursos se van plasmando en resultados concretos.
Eficacia. El orden en que se cumplirán los objetivos de la intervención dependerá de su importancia relativa.
Sostenibilidad. El proyecto debe generar cambios persistentes en el tiempo, a favor de la población y las instituciones, una vez finalizada la intervención.
Para evaluar de manera correcta un proyecto, primero es necesario tener claros dos términos. El primero es que la rentabilidad empresarial se establece en base a las ganancias obtenidas a partir de una inversión.
El segundo término es el riesgo del proyecto, que pueden causar efectos negativos en el interior del negocio. Otra característica de los riesgos es que son complejos y no siempre tienen solución inmediata. Debemos formular planes y presupuestos para gestionarlos. De lo contrario, la evaluación financiera nos dará información errada.
Si tenemos dos proyectos con similar rentabilidad, debemos elegir el proyecto de menor riesgo. Se dice que “a mayor riesgo, los inversionistas exigen un mayor retorno por su inversión”. Si nuestro proyecto tiene un bajo nivel de riesgo, tendremos un menor costo financiero y mayores opciones de financiamiento.
Son un componente clave para la evaluación de proyectos. Si bien existe una variedad importante, profundizaremos en dos de los más esenciales:
Rentabilidad financiera. También se le denomina ROE, por sus siglas en inglés. Determina el retorno de las inversiones de los accionistas y la generación de valor a partir del uso de los propios recursos. Es uno de los indicadores más importantes para los inversionistas, pues les ayuda a decidir cuán conveniente sería mantener la inversión en tal o cual empresa o si, más bien, sería necesario empezar a invertir.
Rentabilidad sobre activos. También se le denomina ROA, por sus siglas en inglés. Es fundamental porque se trata de un ratio de rendimiento, es decir, permite calcular la rentabilidad total de los activos empresariales. En ese sentido, si se quiere valorar como rentable a una empresa, su ROA debe superar el 5 %.
Son métricas y factores que demuestran los resultados del negocio en un periodo concreto. Estos son algunos de los más importantes:
Tasa interna de retorno. Suele emplearse para analizar cuán viable es un proyecto y determinar la tasa de beneficio o rentabilidad que se obtendrá tras invertir en él. Se expresa con un porcentaje y es sumamente confiable cuando una empresa quiere definir la viabilidad y la rentabilidad de un proyecto de inversión. Para calcularlo se emplea la fórmula inferior, donde n es el número de periodos, Fn es el flujo de caja en el periodo n, e I es el valor de la inversión inicial.
Valor actual neto. También se le conoce como valor presente neto. Permite valorar y determinar la rentabilidad y viabilidad de un proyecto de inversión. Así, las empresas cuentan con una herramienta para evaluar la viabilidad de sus proyectos desde el inicio y con proyección a futuro.
Ratio de cobertura del servicio de la deuda. Refleja la capacidad de la empresa para generar suficiente efectivo para afrontar diversos compromisos de pago a corto plazo. Ello asegurará su solvencia, pues nos permitirá determinar si en verdad es rentable y capaz de generar valor para los accionistas.
Estos indicadores financieros y de rentabilidad solo constituyen parte del proceso para evaluar proyectos y alternativas de inversión.
Fuentes consultadas:
Portal de negocios de ESAN Graduate School of Business. Desde el 2010 difunde contenido de libre acceso (artículos, infografías, podcast, videos y más) elaborado por los más destacados especialistas. Encuentra contenido en más de 15 áreas y sectores como Administración, B2B, Derecho Corporativo, Finanzas, Gestión de Proyectos, Gestión de Personas, Gestión Pública, Logística, Marketing, Minería, TI y más. ¡Conéctate con los expertos de ESAN y aumenta tu conocimiento en los negocios!
La convivencia de hasta cinco generaciones dentro de una misma organización está redefiniendo la forma en que las empresas aprenden, innovan y desarrollan talento. En este contexto, la mentoría inversa surge como una herramienta capaz de conectar experiencia y nuevas perspectivas, permitiendo que los profesionales más jóvenes compartan conocimientos sobre tecnología, transformación digital y tendencias emergentes con líderes de mayor trayectoria.
Enrique Louffat, profesor del MBA, Maestrías Especializadas y Educación Ejecutiva de ESAN, analiza en Gestión cómo esta práctica puede fortalecer la innovación, la integración generacional y la capacidad de adaptación de las organizaciones.
El desarrollo de una región no depende únicamente de sus recursos naturales, sino de su capacidad para generar oportunidades, retener talento y articular esfuerzos entre distintos actores. Jorge Guillén, profesor de Finanzas de ESAN Graduate School of Business, analiza en Gestión cómo la conexión entre universidades, gobiernos locales y sectores productivos ha impulsado la competitividad del eje cafetero de Colombia, y qué lecciones podría extraer el Perú para fortalecer su proceso de descentralización y desarrollo territorial.
La posibilidad de contar con uno de los puertos de aguas profundas más importantes de Sudamérica ha despertado expectativas sobre el futuro logístico del sur del Perú. Sin embargo, resulta necesario evaluar la capacidad de la infraestructura portuaria ya existente y los desafíos de conectividad que aún enfrenta el país.
Jorge Cornejo, profesor de la Maestría en Supply Chain Management de ESAN Graduate School of Business, analiza en Infobae si el Terminal Portuario de Corio representa una oportunidad estratégica para el desarrollo nacional o se corre el riesgo de una sobreinversión sin la demanda ni las condiciones necesarias para sostenerla.