
La minería subterránea actual exige liderazgo estratégico y una gestión más humana y estratégica. ¿Puede el vicepresidente de operaciones ser solo un gestor de producción o debe evolucionar para convertirse en un arquitecto del desempeño integral?
Los desafíos de la industria minera actual todavía constituyen una prueba constante para la alta dirección. La meta ya no es solo definir un modelo de explotación rentable, sino integrar la excelencia técnica con la sostenibilidad y la gestión de datos para garantizar la continuidad operativa. Las variables cambian minuto a minuto y la capacidad de alinear la producción con estrategias corporativas a largo plazo es fundamental para promover una cultura organizacional orientada a la seguridad y el desarrollo humano.
En ese sentido, el objetivo principal del nuevo liderazgo consiste en asegurar operaciones rentables bajo estándares globales donde la sostenibilidad deja de ser un concepto reputacional para convertirse en un criterio operacional decisivo.
El entorno donde se desenvuelve el ejecutivo minero hoy se asemeja a un yacimiento de alta complejidad. Se caracteriza por exigencias extremas: turnos extendidos, presión por cumplir metas y trabajo bajo condiciones geomecánicas difíciles.
A nivel estructural, la industria enfrenta el reto de minimizar la dilución y maximizar la recuperación, al tiempo que se integran de forma responsable con las comunidades y los stakeholders. Este escenario demanda una visión que combine habilidades técnicas con una profunda sensibilidad social y un conocimiento del factor humano.
Para examinar opciones que permitan una operación eficiente y segura, es necesario abandonar el paradigma de gestión tradicional enfocado solo en el tonelaje. Se debe escoger un modelo de liderazgo que aporte cambios sustanciales en el comportamiento de los equipos. Aquí surge el neuroliderazgo como una ventaja competitiva clave.
Este enfoque permite la regulación emocional de los equipos operativos y mejora la cohesión, lo que es vital para incrementar la toma de decisiones racionales bajo estrés y reducir la rotación de personal. Al comprender el funcionamiento del cerebro humano, el vicepresidente (VP) de operaciones lidera con mayor precisión y efectividad para garantizar la seguridad en entornos de alto riesgo.
Uno de los problemas críticos detectados en las unidades mineras es la pérdida de eficiencia por desconexiones entre áreas clave como logística interna, mantenimiento, planeamiento y operaciones. A menudo, la capacidad operativa existe, pero falla la sincronización.
El vicepresidente de operaciones debe actuar como un integrador que garantice el flujo continuo de la operación y la demanda real de recursos. La sincronización adecuada del planeamiento operativo y la gestión de materiales críticos puede incrementar la productividad en doble dígito sin necesidad de inversiones mayores, solo mediante la optimización de la disponibilidad de equipos y la gestión de recursos.
Para innovar y asegurar la sostenibilidad, la estrategia no puede basarse en suposiciones. La analítica operacional ha evolucionado hacia la sensorización y los tableros en tiempo real. El líder moderno debe implementar sistemas de monitoreo en tiempo real y desarrollar indicadores clave de rendimiento que midan producción, seguridad y sostenibilidad en simultáneo.
Al basar la estrategia corporativa en ciencia de datos, se logra migrar de operaciones reactivas a operaciones predictivas e informadas. Estas últimas resultan ser más seguras y rentables.
La redefinición del rol del vicepresidente de operaciones permite equilibrar los pilares de capacidad estratégica y dominio del negocio minero. El resultado final de aplicar este liderazgo integral es una organización capaz de producir más y mejor.
La minería del futuro será liderada por quienes entiendan que una operación sostenible es aquella que optimiza recursos energéticos y garantiza el retorno de la inversión a través de la eficiencia y la seguridad. ¿Has implementado estrategias de neuroliderazgo o integración avanzada en tu organización? Cuéntanos tu experiencia.
Referencias
Un vicepresidente de operaciones no solo es responsable de cumplir metas de producción, sino también el arquitecto del desempeño integral del core business.
Saraias Beltran Velasquez
Ingeniero de Minas CIP, con una sólida formación minera continua desde el año 2009, cuenta con Maestría en Gestión Minera por la E.P Newman, Diplomado Internacional en Gerencia de Proyectos por la ESAN, una alta Especialización en Dirección de Personas y una acreditación en Habilidades Directivas por el Tecnológico de Monterrey. Certificado como auditor interno en normas internacionales: ISO 9001:2015, ISO 14001:2015 e ISO 45001:2018.
Cuenta con más de quince años de experiencia en minería subterránea, con participación en operaciones a tajo abierto, así como en gestión de operaciones, optimización de métodos de explotación y sostenibilidad productiva.
Se ha desempeñado en cargos de supervisión, superintendencia y alta gestión en operaciones mineras, y es colaborador de Conexión ESAN, donde aborda temas vinculados a la modernización y gestión estratégica de la minería contemporánea.
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