
El bajo desempeño del Estado peruano sigue evidenciando una brecha crítica: la falta de capacidades para estructurar, priorizar y ejecutar proyectos públicos de manera efectiva. Para Manuel Paredes Palomino, director de la Maestría en Gestión Pública y Desarrollo Territorial Descentralizado de ESAN, el problema no está en cuánto se invierte, sino en cómo se gestiona. ¿Dónde se origina realmente esta falla y qué se necesita para revertirla? En la siguiente entrevista, el especialista analiza los puntos críticos del sistema y plantea una ruta para fortalecer la gestión pública desde la formación profesional.
Durante los últimos años, el Perú ha incrementado sostenidamente su presupuesto público, especialmente en los niveles subnacionales. Sin embargo, esa mayor disponibilidad de recursos no se ha traducido necesariamente en mejores servicios ni en obras ejecutadas con eficiencia. El contraste es evidente: proyectos que se retrasan, contratos que enfrentan constantes modificaciones y obras que no logran cumplir su propósito original.
En este escenario, el foco del debate suele centrarse en la normativa o en la falta de financiamiento, pero cada vez resulta más claro que el verdadero desafío es otro. Para Manuel Paredes Palomino, especialista en gestión pública y director de la nueva Maestría en Gestión Pública y Desarrollo Territorial Descentralizado de ESAN, el problema de fondo radica en cómo se estructuran y gestionan los proyectos desde su origen. Bajo esa premisa, propone repensar la formación de los profesionales del sector público, incorporando una mirada más integral, técnica y orientada a resultados.
El problema no es únicamente la disponibilidad de recursos. En los últimos años hemos visto incrementos sostenidos en inversión pública, especialmente a nivel subnacional. Sin embargo, el cuello de botella sigue siendo institucional. La restricción no está solo en el financiamiento, sino en la capacidad de estructurar adecuadamente los proyectos antes de convocarlos al mercado.
Muchas entidades cumplen con el expediente técnico y con el procedimiento formal, pero eso no garantiza una buena estructuración. Se subestima la gestión previa a la contratación, como el análisis de riesgos, la definición realista del alcance o la identificación de interferencias. Si esa etapa es débil, el problema se traslada al contrato y luego a la obra.
Más que un problema de formación “incorrecta”, diría que es una formación incompleta. Solemos atribuir el bajo desempeño exclusivamente a la rigidez normativa. Es cierto que el marco puede perfeccionarse, pero incluso con las reglas actuales existe margen para mejorar resultados si la estructuración es sólida.
El problema central es que seguimos formando profesionales con una lógica predominantemente administrativa. Se conoce el procedimiento, pero no siempre se domina la lógica integral del proyecto como sistema. Un proyecto público no es solo un proceso de contratación; es una cadena que empieza en la identificación de la necesidad y termina en la operación del servicio.
Porque el contexto cambia de manera significativa. Las condiciones territoriales son distintas, al igual que las capacidades institucionales, la complejidad social y la presión política. Gestionar en la capital no exige las mismas competencias que gestionar en una región con brechas estructurales o alta conflictividad.
Por eso es clave formar gestores que comprendan el territorio como una variable estratégica. No se trata solo de aplicar una norma, sino de entender dónde se está interviniendo y qué riesgos específicos existen en ese entorno.
La maestría parte de una base teórica rigurosa, pero su eje es la gestión aplicada. No es un programa para discutir abstractamente modelos políticos, sino para formar profesionales capaces de estructurar, priorizar y conducir procesos públicos complejos.
Cada ciclo se articula mediante un Plan Integrador que obliga al alumno a conectar los cursos y aplicarlos a un caso real con enfoque territorial. No se estudia presupuesto, inversiones o contrataciones de manera aislada; se integran bajo una lógica práctica, orientada a resultados y a la coherencia técnica del proyecto.
Aquí no se busca formar especialistas en un solo componente del sistema, sino gestores capaces de entender el proyecto en su totalidad y tomar decisiones con criterio técnico.
Un gestor público con criterio técnico. Alguien que entienda la norma, pero que también comprenda el riesgo contractual, la sostenibilidad financiera y la viabilidad operativa de lo que está promoviendo. El país no necesita únicamente más recursos. Necesita mejor estructuración, mejor priorización y mayor capacidad técnica en la toma de decisiones públicas.
En un entorno donde el debate público suele centrarse en cuánto se invierte, la evidencia muestra que el verdadero desafío está en cómo se gestionan esos recursos. La brecha no es solo presupuestal, sino de capacidades. En ese contexto, iniciativas académicas como la Maestría en Gestión Pública y Desarrollo Territorial Descentralizado de ESAN Graduate School of Business apuntan a formar una nueva generación de profesionales capaces de transformar la inversión pública en resultados concretos, con una mirada integral, territorial y orientada a la ejecución efectiva.
Administrador por la Universidad de Piura (UDEP). MBA por ESAN y por la Satish & Yasmin Gupta College of Business en la University of Dallas, Texas, donde fortaleció su visión estratégica y liderazgo en entornos globales. Además, cuenta con estudios de posgrado en Asociaciones Público-Privadas, Contrataciones Estatales y Gestión de Proyectos bajo estándares internacionales. Ha desempeñado roles de asesoría de alta dirección y especialista técnico en entidades clave del sector público peruano, incluyendo los Ministerios de Energía y Minas, Transportes y Comunicaciones, Agricultura, Cultura, Educación e Interior. También ha liderado consultorías estratégicas para gobiernos regionales y locales en la estructuración de proyectos de infraestructura y desarrollo territorial. Su experiencia abarca la formulación, ejecución y seguimiento de políticas públicas en sectores estratégicos como energía, agua, transporte y minería. Actualmente, es Director de Delta Consulting, firma especializada en estrategia de negocios y en la estructuración de proyectos de inversión pública y privada bajo esquemas colaborativos de alto impacto. Destaca por su trayectoria gestionando proyectos mediante Obras por Impuestos (OxI), Asociaciones Público-Privadas (APP) y convenios Gobierno a Gobierno (G2G), aplicando estándares internacionales de calidad y eficiencia en cada etapa.