
Las empresas necesitan experiencia estratégica, pero no siempre pueden asumir el costo o el compromiso de incorporar ejecutivos de alto nivel a tiempo completo. En ese contexto, el liderazgo fraccional emerge como una alternativa cada vez más utilizada para acceder a talento especializado con mayor flexibilidad y eficiencia.
Enrique Louffat, profesor del MBA, Maestrías Especializadas y Educación Ejecutiva de ESAN, analiza en Gestión por qué esta modalidad está ganando espacio en startups, empresas familiares y grandes organizaciones, así como los beneficios y desafíos que implica para la gestión empresarial moderna.
El liderazgo fraccional se refiere a profesionales de alto nivel y amplia experiencia laboral, como CEOs, directores de Marketing (CMOs), directores financieros (CFOs), directores de Tecnología (CTOs), directores de Operaciones (COOs) y directores de Recursos Humanos (CHROs), que trabajan simultáneamente en distintas organizaciones de forma parcial, ya sea por proyectos específicos o por un periodo determinado, sin contratos a largo plazo ni costos de tiempo completo.
Estos profesionales ejercen, de hecho y de derecho, las funciones y atribuciones que les corresponden. Asimismo, cuentan con la jerarquía formal y los niveles de autoridad y responsabilidad necesarios para decidir y actuar. Esta modalidad suele aplicarse en pequeñas y medianas empresas, startups y grandes organizaciones, tanto en etapas de inicio como de transición, crecimiento, sucesión, fusión, adquisición o alianzas estratégicas (joint ventures), entre otras.
Aumento de ingresos, con el objetivo de complementar las finanzas personales y mejorar la calidad de vida personal y familiar.
Búsqueda de nuevos retos y desafíos, luego de haber desarrollado experiencias laborales dependientes y exitosas en grandes corporaciones.
Disminución de la empleabilidad debido a la edad generacional y su relación inversa con el mercado laboral. En muchos casos, se prescinde de ejecutivos de mayor edad por los costos salariales que representan o por el deseo de impulsar un “nuevo aire” en las empresas.
Contar con talento de primer nivel a menores costos que los de un ejecutivo a tiempo completo y con prestigio comprobado en el mercado laboral.
Toma de decisiones rápidas y con impacto, ya que estos profesionales deben cumplir objetivos en plazos estipulados y suelen tener amplia capacidad de acción.
Agilidad y flexibilidad en la gestión, teniendo en cuenta los nuevos entornos de negocios VUCA y BANI.
Aliviar las presiones del directorio, de los dueños o del principal ejecutivo de la empresa, dado que se delega autoridad y responsabilidad para actuar en representación de la organización.
Incorporación de nuevas perspectivas y enfoques alineados con las tendencias actuales de transformación empresarial.
Sabotaje o resistencia de directivos tradicionales que no aceptan los cambios, especialmente cuando estos afectan su zona de confort o sus beneficios.
Dificultades de integración a la cultura organizacional y a los equipos de trabajo, ya que al laborar en varias empresas podrían mezclarse distintos estilos de comportamiento.
Considerar al líder fraccional como un “salvador” o “mago” frente a una situación empresarial compleja, olvidando que los resultados dependen del trabajo conjunto de toda la organización y no solo de una persona.
Disponibilidad limitada, ya que al trabajar en varias organizaciones debe distribuir su tiempo y capacidades, lo que eventualmente puede generar sobrecarga laboral.
Posible desalineación con la cultura organizacional, debido a la convivencia simultánea con diferentes culturas empresariales.
Orientación excesiva al corto plazo, pues al ser evaluados por el cumplimiento de indicadores y objetivos específicos podrían enfocarse prioritariamente en resultados inmediatos.
Riesgo de transferencia de know-how, debido a la tentación de aplicar conocimientos o prácticas de una empresa en otra.
Existen diferencias importantes entre el líder fraccional de tiempo parcial y el líder integral de tiempo completo. En cuanto al contrato laboral, el líder fraccional suele trabajar por un periodo o proyecto específico, con plazos y horarios predeterminados, mientras que el líder de tiempo completo mantiene una relación laboral estable e indefinida. Respecto al costo, el líder fraccional implica menores remuneraciones y beneficios. En relación con el expertise, el líder fraccional suele aportar experiencias diversas y conocimientos de vanguardia, mientras que el líder tradicional puede mostrarse más conservador y menos dispuesto a salir de su zona de confort. Finalmente, en términos de integración, al líder fraccional podría costarle más adaptarse plenamente a la organización y a su gente, mientras que el líder de tiempo completo generalmente se encuentra totalmente integrado y aceptado dentro de la empresa.
En el Perú, esta modalidad ya viene utilizándose con resultados positivos. Por ejemplo, las startups suelen preferir CFOs y CTOs fraccionales para acompañar procesos de crecimiento acelerado; las empresas familiares buscan CMOs fraccionales para impulsar expansión y ventas online; y las corporaciones en procesos de sucesión o reestructuración recurren a CEOs fraccionales. Asimismo, diversas consultoras de talento ya ofrecen servicios de “gerenciamiento interino”.
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