¿Nuestras edificaciones están preparadas ante un terremoto?

¿Nuestras edificaciones están preparadas ante un terremoto?

El último terremoto en Venezuela reavivó el debate sobre la capacidad de los países para enfrentar desastres de gran magnitud. En el caso peruano, el verdadero desafío no solo será resistir un eventual sismo, sino también garantizar la continuidad de los servicios esenciales y acelerar la recuperación del país. Mary Mollo, especialista en Gestión de Riesgos de Desastres y docente de la Maestría en Gestión Pública de ESAN, analiza en Gestión los riesgos que enfrenta el Perú, las debilidades de su infraestructura y la urgencia de priorizar la prevención para reducir el impacto humano, económico y social de un gran terremoto.

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¿Está preparado el Perú para un terremoto de gran magnitud?

Para Mary Mollo, especialista en Gestión de Riesgos de Desastres y docente de ESAN, comparar lo ocurrido en Venezuela con un eventual gran terremoto en el Perú obliga a considerar diferencias geológicas fundamentales.

Explicó que, mientras el reciente sismo venezolano se produjo por un movimiento lateral entre placas tectónicas, en el Perú los terremotos se originan por un proceso de subducción entre las placas de Nazca y Sudamericana, un fenómeno que suele generar eventos de mayor duración, intensidad y capacidad destructiva.

“El terremoto que nosotros tendría sería de mayor magnitud y de mayor daño para el territorio peruano”, sostuvo.

La especialista recordó que, según estimaciones de instituciones científicas, el país enfrenta un prolongado silencio sísmico en la costa central desde 1746, por lo que un eventual sismo en Lima podría alcanzar magnitudes de entre 8.5 y 8.9.

Infraestructura vulnerable y crecimiento desordenado

Mollo señaló que uno de los principales desafíos del país sigue siendo la falta de planificación territorial y el crecimiento urbano informal.

“Tenemos un territorio ocupado en más del 70% solo en Lima de manera informal, con poco estudio de suelos, con una construcción muy precaria”, advirtió.

A ello se suma, dijo, la necesidad de garantizar que las edificaciones cumplan efectivamente con estándares de sismorresistencia y que las inversiones públicas y privadas incorporen criterios de gestión del riesgo.

Agua, comunicaciones y hospitales: los servicios críticos

De producirse un terremoto de gran magnitud en Lima y Callao, los principales desafíos estarían asociados a garantizar la continuidad de servicios esenciales.

Mollo advirtió que la capacidad hospitalaria, las comunicaciones, el suministro eléctrico y el acceso al agua serían factores críticos durante las primeras horas de la emergencia.

“Al afectarse la infraestructura y las plantas de tratamiento de agua, podríamos tener afectados al 70% u 80% de la población de Lima que se abastece de la cuenca del río Rímac”, explicó.

Asimismo, alertó que la interrupción prolongada de estos servicios podría derivar en problemas sanitarios, paralización de actividades económicas y una recuperación que tomaría años o incluso décadas.

Como referencia, recordó que, a casi dos décadas del terremoto de Pisco, aún existen zonas que no han culminado su proceso de rehabilitación.

“Por cada sol que hoy no hemos invertido en mejorar infraestructura sismorresistente, vamos a tener que invertir hasta diez soles más”, remarcó.

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