
El COVID-19 ha modificado la realidad de forma inevitable. Debido a ello, las empresas tienen una decisión importante que tomar: mantener su modelo de negocio y aguardar pacientemente, redefiniendo aspectos desde su zona de confort, o innovar y generar nuevas oportunidades.
El uso de la tecnología, que adquiere cada vez más relevancia debido a acciones como el teletrabajo y el aprendizaje virtual, representa una nueva oportunidad de negocio. Entre las nuevas herramientas brilla con luz propia la impresión 3D y no hay mejor ejemplo que su impacto en la creación de suministros médicos en plena pandemia.
La impresión 3D, modelo que existe desde 1992, ha protagonizado titulares por su participación en la creación de diferentes implementos para combatir la crisis sanitaria. Esta tecnología permite generar en pocas horas productos funcionales que ayuden a salvar vidas.
Solo en Perú se está trabajando en la producción de 500 protectores faciales, entre otros implementos, que se donarán a la Sociedad Peruana de Médicos de Emergencia y Desastres (SPMED) para proteger al personal que se encuentra en la primera línea de defensa en contra del coronavirus. Este trabajo cooperativo demuestra la importancia de contar con tecnologías avanzadas para la creación de diversos productos.
Como se indicó, esta tecnología está pronta a cumplir 22 años. Sus inicios datan al principio de los noventa, cuando salió al mercado de forma oficial la primera impresora 3D del tipo SLA (estereolitográfico). Esta consistía en ir fabricando partes tridimensionales, capa por capa, gracias a la solidificación de un fotopolímero de un solo color.
Ahora, que el procedimiento se ha transformado, puede definirse, a muy grandes rasgos, que la impresión 3D es la materialización de información desde la unidad más pequeña digital al espacio físico.
Si bien puede considerarse una tecnología costosa (las máquinas oscilan entre los 400 dólares para uso sencillo y más del millón de dólares para uso industrial), representan un cambio de paradigma con altos beneficios. Según Statista, para el 2025, se espera que el mercado mundial de servicios de impresión 3D crezca a casi 50 mil millones de dólares.
En un escenario donde los negocios se desenvuelven cada vez más rápido, apuntarse a esta tecnología implica diversas ventajas, entre ellas:
La impresión 3D puede cambiar también la forma de consumir ciertos objetos: cualquier persona puede diseñar lo que requiere e imprimirlo en esta maquinaria. Para ello, sin embargo, se debe contar con ciertos conocimientos y requerimientos técnicos que permitan que la persona pase de consumidor a productor.
La evolución y revolución de las tecnologías facilita que las empresas puedan concebir un océano azul para implementar y diversificar sus negocios. La aplicación de métodos novedosos, innovadores y disruptivos no solo implica mejoras económicas, también un mayor bienestar social para los consumidores finales.
Fuentes:
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