
Empleados y gerentes pasan muchas horas al día en una oficina, lo que fortalece sus vínculos, la integración entre colaboradores y sus relaciones amicales o laborales. Sin embargo, estas últimas se pueden transformar en algo más: un romance. ¿Es una falta a la ética de la empresa?
Chana R. Schoenberger, periodista especializada en negocios y finanzas, escribió para la BBC respecto a esta situación: "Siempre existe un juego de poder cuando las dos personas involucradas no están al mismo nivel". Cuando un gerente y un trabajador tienen una relación, por ejemplo, esta puede ser éticamente incorrecta, debido a que, de cierta manera, afectaría las órdenes y el trato que tenga el ejecutivo. Podría aparecer una preferencia por su pareja que, claro está, no se daría con los demás colaboradores.
De hecho, esta no es una situación ajena en el Perú. Una encuesta del 2016 realizada por la plataforma Trabajando.com, indicó que el 40 % de peruanos admitió haber tenido un romance en su oficina. No obstante, el 23 % de aquellos que no lo tuvieron señaló que no es ético sostener este tipo de relaciones en su centro laboral, mientras que otro 23 % indicó que dicha situación les puede traer problemas en la compañía.
Si la relación en una oficia es coercitiva, lo más probable es que viole las políticas de la organización. "Incluso si están juntos por su propia voluntad, aquel que tenga un rango jerárquico superior retendrá algo de poder". Así lo señaló Hilary Pearl, directora de Pearl Associates LLC, firma de consultoría para empresas en EE. UU. Los favoritismos pueden afectar a la oficina entera. Por ejemplo, ¿qué trato le podría dar el gerente del área de Ventas a un empleado que no consigue sus objetivos, sabiendo que él es la pareja de la gerente de Marketing? ¿Lo despediría? ¿Podría reducirle el sueldo? Cualquiera de estas acciones podría afectar la relación entre ambos gerentes.
Una falta directa a la ética de la compañía sucede cuando la organización ya ha puesto por escrito y formalmente que los trabajadores están prohibidos de tener alguna relación del tipo afectiva. Los empleadores son conscientes de las consecuencias, por lo que pueden establecer en los contratos este tipo de impedimentos. Por otro lado, las empresas pueden fijar un contrato de relación consensual que, al ser firmado por los empleados, los hace seguir una serie de acuerdos. Estos pueden evitar el riesgo de acoso sexual en caso que una relación falle, reducir la percepción de favoritismo y la creación de un foro para discutir el comportamiento profesional en la oficina.
La ética organizacional no es lo único que podría verse afectado. La productividad y el rendimiento de los trabajadores en una relación sentimental podrían disminuir si no separan su vida afectiva de la laboral. Por ejemplo, en caso terminen su romance, los resultados podrían ser desastrosos para los empleados, sus colaboradores y superiores, al no poder integrarse ni formar un equipo nuevamente.
La solución para este tema es evitar los romances en la oficina, recomiendan muchos especialistas. Si bien gran cantidad de compañías no establecen en sus políticas el hecho de evitar cualquier tipo de romance, los propios trabajadores conocen cuáles pueden ser las consecuencias de ello. Sin embargo, también es posible que se tenga la suficiente madurez, inteligencia emocional y profesionalismo para, incluso teniendo una relación dentro de la empresa, evitar los problemas anteriormente mencionados.
Fuentes:
BBC. "La verdad sobre los romances de oficina, por Chana R. Schoenberger".
Gestión. "Cerca del 40% de peruanos ha tenido un romance en su trabajo, encuesta de Trabajando.com".
Amitai. "¿Los romances en el trabajo alientan la falta de ética?".
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