El proceso de transformación en una mejor persona

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Para lograr un cambio profundo de la persona, proceso al que llamamos Transformación, se hace necesario trabajar somáticamente. Definimos soma como la integralidad del ser humano en sus cuatro elementos: cuerpo, mente, emoción y espíritu.

Todo ser humano trabaja al menos en dos dimensiones: la dimensión de lo observable, conformada por las conductas y los comportamientos; y la dimensión del inconsciente, que es aquello que no está presente para nosotros ni en nuestra racionalidad, pero que muchas veces influye de manera significativa en nuestras conductas individuales.

Podemos graficar estos dos componentes como un iceberg: la parte observable son nuestras conductas y comportamientos. La parte del iceberg que no se ve sería el inconsciente. En éste se encuentran muchas veces los más profundos convencimientos no racionales de la persona, que son el resultado de la interacción entre mente, emoción y espíritu que terminan influyendo en la conducta. Algunos de esos convencimientos tienen la forma de patrones o sistemas emocionales, mentales y espirituales que nos llevan a adoptar determinados patrones corporales: comportamientos.

Desde el convencimiento profundo empezamos a hacer las cosas de una manera específica. Una y otra vez, repetimos aquella manera de hacer las cosas, hasta que se convierte en una práctica, en un hábito. Por eso decimos: el ser humano es sus prácticas. Estas definen el ser que él es.

Muchas veces esas prácticas son irracionales. No sabemos por qué hacemos así las cosas o por qué tenemos una u otra reacción. Las reacciones irracionales, algunas buenas y otras no tanto, son producto de algún sistema en la mente, emocional y/o espiritual que las genera.  Pero cuando empezamos a identificar la razón de fondo de nuestra reacción, solemos buscar alguna explicación (desde la racionalidad) externa a nosotros. Culpamos a otros, a las circunstancias. Son ellos los que nos hicieron reaccionar así.

Para lograr un cambio profundo de la persona, proceso al que llamamos Transformación, se hace necesario trabajar somáticamente. Definimos soma como la integralidad del ser humano en sus cuatro elementos: cuerpo, mente, emoción y espíritu. Cuando el individuo está convencido de por qué tiene que cambiar (sentido de propósito: espíritu); está muy motivado para hacerlo por los beneficios que esto le trae (emoción) y ha analizado el cómo, para qué, por qué y tiene todas las explicaciones del caso (mente), entonces el cuerpo se mueve de una manera increíble alineado con la nueva práctica que se identifica como la que lleva al individuo a ser mejor persona.



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