El cambio del paradigma del crecimiento e innovación

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En el entorno competitivo actual, las empresas que manejen adecuadamente su portafolio de productos y servicios con una alta dosis de innovación son las que tendrán la mayor probabilidad de ganar y continuar creciendo. Mientras tanto, las organizaciones que le den la espalda a esta realidad, probablemente por el enfoque en lo operativo y la miopía de su visión estratégica, corren un alto riesgo de quedar con un portafolio en declive u obsoleto, perdiendo competitividad.

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Actualmente, disfrutamos de muchos dispositivos que hace unos años eran impensados, como la televisión a colores, que recién empezó a asomar en el campeonato mundial de futbol México 70, los celulares (smartphones) o las computadoras. Pero al mismo tiempo también presenciamos una avalancha de nuevos productos y servicios que las empresas lanzan al mercado, lo cual provoca que se acorten los ciclos de vida de los bienes y la tecnología. 

La evolución y los cambios vienen con tanta velocidad que para poder asimilar esta realidad basta con saber que las computadoras de los automóviles actuales tienen una capacidad de procesamiento mucho mayor a la que tuvo el módulo lunar del Apolo Xl cuando el hombre pisó la luna. 

Ante esta situación, los profesionales y las organizaciones necesitan "subirse a la ola" de la innovación para salir adelante. Para ello, se requiere actitud y filosofía empresarial. En este último aspecto es clave que el pensamiento innovador sea promovido a todo nivel y que sea la alta gerencia la que lidere esta corriente. De otra forma, se corre el riesgo que todo quede en las palabras debido a que las organizaciones se basan en lo que las personas hacen y éstas, acorde a su naturaleza humana, se mueven al ritmo del que ejerce el liderazgo e influye con el ejemplo. Esto lo he podido comprobar a lo largo de mi experiencia con el lanzamiento de nuevos productos.



Cuando planificaba los cronogramas de desarrollo de los proyectos de nuevos artículos, trataba de encontrar la "ruta crítica" (concepto extraído de los procesos de control de los grandes proyectos de ingeniería) a partir de las tareas que resultaran ser importantes para el time-to-market o tiempo de salida al mercado. 

Es clave que el pensamiento innovador sea promovido a todo nivel y que sea la alta gerencia la que lidere esta corriente.

Tardé muy poco en darme cuenta que no existían las "tareas críticas". Ante mi asombro, reparé que solo existían "personas críticas", que por su falta de acción o dinamismo hacían que los proyectos se retrasaran. Afortunadamente, este descubrimiento me dio las claves para una gestión efectiva de la innovación, a partir de cambios en las responsabilidades y funciones de las personas, así como el establecimiento de team-works operando en paralelo diferentes proyectos.

El reto y las oportunidades están allí. Solo la determinación y el propósito del equipo humano de nuestras organizaciones, unidos a las técnicas y procesos respectivos, harán posible que hagamos realidad nuestros sueños de innovación y crecimiento.

¿Su organización cuenta con una estrategia para gestionar procesos de innovación? 

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