Sostenibilidad Energética o Colapso Social

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Las sociedades modernas y su modelo de crecimiento económico se enfrentan al agotamiento de los recursos naturales y al impacto de cambio climático. ¿Qué hacer para solucionar esta problemática?

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El modelo actual de crecimiento económico infinito, predominante en las sociedades modernas, se enfrenta a los límites físicos del planeta Tierra: el agotamiento de los recursos fósiles abundantes, baratos y de fácil acceso, así como el grave deterioro medioambiental a escala planetaria y su impredecible impacto en las actividades humanas que condicionan las expectativas del modelo de crecimiento.

La formidable evolución tecnológica y social de las sociedades modernas, desde la revolución industrial, ha condicionado la aparición de una nueva época geológica en la historia de la humanidad: el antropoceno, caracterizada por una inigualable capacidad de impacto geomorfológico y medioambiental de las sociedades humanas, sólo comparable con los grandes cataclismos, inundaciones y erupciones.

El modelo capitalista

Los residuos y la contaminación de las actividades económicas afectan al funcionamiento del planeta a escala global y el hábitat de miles de especies a escala local. Las emisiones de efecto invernadero han incrementado la temperatura media del planeta así como el nivel del mar. La pérdida de hielo en los glaciares causa serios impactos sobre las actividades humanas de las correspondientes cuencas hidrográficas.

El discurso dominante -constantemente repetido y cortoplacista- de las élites globalizadas de poder, ha interiorizado en cada ser humano la necesidad de satisfacer sus necesidades materiales sin reflexionar en las consecuencias de un consumo ilimitado de recursos naturales, que no estarán a disposición de las generaciones venideras.

El modelo capitalista de crecimiento económico infinito ha propiciado el asentamiento de un modo de vida esclavo, que induce a pensar que la felicidad del ser humano consiste en trabajar incansablemente, en disponer de elevados niveles de capacidad económica y, sobre todo, en adquirir y consumir la mayor cantidad de bienes y servicios posibles.

El modelo capitalista de crecimiento infinito no ha conseguido articular una propuesta inteligente de gestión de los recursos materiales y de conservación del entorno medioambiental. Muy al contrario, ha devenido en consolidar sociedades con lacerantes y vergonzosas diferencias sociales, incapaces de garantizar el bienestar más básico de todos los conciudadanos, exceptuando una pequeña élite social de insultante opulencia.



En un entorno de sostenibilidad energética, uno de los aspectos a promover e incentivar, es incrementar el nivel de resiliencia energética de diferentes regiones o países.

¿Y la sostenibilidad?

Un modelo de crecimiento sostenible plantea un crecimiento cuantitativo en lugar de un crecimiento exponencial insostenible. Requiere de un debate que defina el nivel adecuado de bienestar social, así como las dimensiones y atributos de un modelo de crecimiento cualitativo, considerando las restricciones medioambientales del planeta y el agotamiento de los recursos materiales de más fácil extracción y mayor densidad energética.

Sin lugar a dudas, es un debate y una realidad innegable que se ya ha impuesto en las agendas políticas y en las estrategias de crecimiento de los países más industrializados.

En un entorno de sostenibilidad energética, uno de los aspectos a promover e incentivar, es incrementar el nivel de resiliencia energética de diferentes regiones o países, entendida como la capacidad de resistir situaciones muy adversas de suministro de recursos energéticos y materiales.

El nivel de resiliencia energética de cualquier país está directamente relacionado con la resolución del problema más grave de cualquier sociedad motorizada: el binomio petróleo-transporte, que exige la sustitución de los derivados del petróleo en un proceso planificado de electrificación del transporte de personas y mercaderías entre ciudades y en las ciudades.

Asimismo, el aprovechamiento de recursos energéticos autóctonos -masiva integración de sistemas renovables de generación de electricidad y calor en los actuales sistemas energéticos- y la implementación de planes de eficiencia y ahorro energético en los procesos de generación, transformación, distribución y consumo energético, permitirán resolver los grandes problemas energéticos de la humanidad.

Finalmente, es necesario concientizarnos y replantearnos un profundo cambio cultural en los patrones de consumo de las personas. Ello implica desarrollar e implementar acciones individuales de sobriedad y sencillez energética.

¿Qué acciones tomarías para contribuir con el aprovechamiento de los recursos energéticos desde tu hogar? 

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