El nuevo auge del fideicomiso en el Perú

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El fideicomiso empieza a desarrollarse en el Perú hacia el año 2001, cuando los bancos comienzan a verlo como una herramienta para mejorar las garantías de crédito. Recordemos que en aquel entonces todavía nos encontrábamos en un período recesivo y los bancos querían reestructurar compañías utilizando una herramienta que les dé mayores ventajas. Es así como empezaron a utilizar el fideicomiso.

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Durante los primeros años y hasta el 2005 el fideicomiso estuvo muy asociado a operaciones financieras con alto riesgo, siendo un mejorador de riesgo para viabilizar las reestructuraciones o darle aire a algunas instituciones. Desde el 2005 en adelante el fideicomiso comenzó a utilizarse como una herramienta para viabilizar grandes proyectos de inversión, sobre todo en infraestructura. Entonces tenemos que el fideicomiso forma parte de las IIRSA, de la privatización del aeropuerto, de los puertos, entre otros, proyectos relacionados a la infraestructura.

Luego el fideicomiso se relaciona con la inversión privada de mediano plazo, como por ejemplo el desarrollo del sector retail, de los centros comerciales, comida rápida, cines, entre otros. En los últimos años, desde el 2013, se observa un estancamiento en el número de operaciones de fideicomiso, registrándose unos 200 contratos al año.

Es a partir del presente año que el fideicomiso es utilizado nuevamente para dar algún aire a algunas empresas que tienen complicaciones financieras y otras con problemas originados en sus matrices, habiéndose registrado un importante incremento en el número de operaciones.

Es así como el 2016 es un año atípico para la actividad del fideicomiso. Normalmente entre el 35% y 40% de las operaciones de fideicomiso se hacen en el primer semestre y entre el 60% y 65% de las operaciones se realiza en la segunda mitad del año. Esto significa que del total de 200 operaciones tendríamos que en el primer semestre deberían registrarse como máximo unas 80. Esto es lo que ha ocurrido en los tres años anteriores. Y ocurre así porque entre el 90% y 95% de los fideicomisos son de garantía de crédito y los bancos corren para cumplir metas en el último trimestre del año, de modo que existe estacionalidad.

Este año es atípico no porque esté cambiando esa relación de 40%-60%. Esto último no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que en la primera parte de este año se ha registrado un crecimiento del orden del 50% en el número de operaciones en comparación con la primera mitad del año pasado, habiéndose registrado 105 operaciones en este primer semestre.

Todavía no sabemos si este crecimiento se sostendrá en el tiempo, pero todo nos hace pensar que sí. En este momento sabemos que 20 puntos porcentuales del crecimiento extraordinario obedecen a reestructuraciones. Pero los otros 30 puntos porcentuales están distribuidos en todos los sectores y en todos los tipos de operaciones: créditos de corto plazo, créditos de mediano plazo, infraestructura, obras públicas, etc. Entonces no sabemos si este crecimiento en realidad es el nuevo status quo, si el mercado ha roto el estancamiento de 200 operaciones y si el 2016 el mercado retomará la senda de crecimiento que experimentaba años atrás una expansión no menor al 20% por año. 



Hay un nuevo auge del fideicomiso que está relacionado con la recuperación de la confianza de quienes dirigen y toman decisiones en las compañías.

Usualmente La Fiduciaria, que es la compañía que dirijo y lidera el mercado de fideicomiso, negocia 50 contratos a lo largo del año. Pero ahora estamos negociando 70. Y nos ocurriría algo extraordinario: si seguimos con este ritmo de crecimiento a La Fiduciaria le correspondería este año firmar el fideicomiso número 1,000 en toda su historia, que son 15 años desde el 2001.

Hay un nuevo auge del fideicomiso que está relacionado con la recuperación de la confianza de quienes dirigen y toman decisiones en las compañías. Pareciera que se han retomado los proyectos de inversión que se habían estancado. Y como el fideicomiso es un mejorador de riesgos y por lo tanto un generador de ventajas en las condiciones financieras de los créditos, esa es la razón por la cual este mecanismo nuevamente toma protagonismo.Es la consecuencia del desembalse de inversión privada.

Sin embargo aún no podemos tener una lectura precisa de lo que está pasando en el mercado. No sabemos si es un hipo o si realmente vamos a salir del estancamiento en que nos encontrábamos. Esto lo sabremos con certeza el próximo año. Queda claro que el 2016 será un buen año para el fideicomiso con un crecimiento superior al 20%. Lo que vaya a ocurrir en el 2017 todavía no lo sabemos.

¿Cree usted que el fideicomiso mantendrá una tasa de crecimiento alta en los próximos años?

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