El enrarecido panorama laboral peruano

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La contienda electoral nos mostró posiciones divergentes en los asuntos laborales, continuando la politización de los mismos. Los criterios normativos son interpretados rígidamente por las autoridades laborales y el mercado de trabajo sigue siendo altamente informal. Hace falta impulsar más la economía para que se observe mejoras en este terreno.

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En el Congreso de la República el tema laboral va tomando mayores signos de politización. La Comisión de Trabajo del Parlamento es presidida por el Frente Amplio, que está más ligado a las organizaciones sindicales.

Existe presencia y fiscalización por parte de congresistas del Frente Amplio que participan en los conflictos laborales, ya que los representantes de las organizaciones sindicales acuden a las oficinas de los parlamentarios y desde allí se intenta "politizar" y "mediatizar" las relaciones de trabajo. De modo que los conflictos laborales tienen una connotación política clara.

Aquí hay algunos puntos importantes para entender los alcances del panorama laboral peruano:

  1. Para el 2017 se espera que la conflictividad laboral continúe con un alto contenido político. Es de esperarse también que haya una mayor politización en la aprobación de normas laborales. El Congreso, a través de la Comisión de Trabajo, mantendrá una relación con los sindicatos que marcará una tendencia hacia una mayor rigidez laboral.
  2. Un segundo aspecto importante observado en el 2016 es que las sentencias y resoluciones laborales han ocupado las primeras planas de los diarios (Sunafil, Corte Suprema, Tribunal Constitucional y Ministerio de Trabajo). Tal es el caso de la sentencia de la Corte Suprema que declaró legal que Estado y las empresas reduzcan el sueldo de los trabajadores sin su consentimiento, de manera excepcional, razonable y con causa justificada. Luego, la Corte Suprema emitió otra sentencia con la cual volvió al criterio anterior.
  3. Un tercer elemento de análisis de lo ocurrido en el 2016 es que el mercado de trabajo todavía es altamente informal, encontrándose los índices de formalidad laboral estancados. Al terminar el 2016 el mercado formal laboral es el mismo que comenzó el año, haciendo falta todavía mucha cobertura social, con una elevada precariedad laboral, etc.


El panorama es alentador pero los esfuerzos hasta ahora desplegados son insuficientes como para tener en el mediano plazo un crecimiento de la formalidad en forma elevada, que es lo que necesitamos.

El panorama es alentador aunque los esfuerzos son insuficientes

Con el enfoque del gobierno orientado a estimular la formalización de los trabajadores, y el impulso que le dará la simplificación administrativa, es de esperarse que haya mejoras pero no en la medida de lo que necesitamos como país desarrollado que busca incorporarse al marco de la OCDE.

En ese sentido, será importante lograr un mayor crecimiento económico en forma sostenida que, a su vez, tenga un impacto en el incremento de la formalidad en el país. El panorama es alentador pero los esfuerzos hasta ahora desplegados son insuficientes como para tener en el mediano plazo un crecimiento de la formalidad en forma elevada, que es lo que necesitamos.

¿Considera usted que existen razones para tener optimismo respecto del panorama laboral peruano? ¿Por qué?

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