La gestión de riesgos financieros y el riesgo reputacional*

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Hoy en día la gestión de riesgos se ha convertido en un pilar fundamental en las empresas, cualquiera fuese el ámbito de acción de estas. En este artículo se verá de cerca la importancia de saber diferenciar los tipos de riesgos, para así liderar una notable mejora en las labores cotidianas del área de finanzas.

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En el ámbito financiero las empresas sujetas a supervisión están mucho más acostumbradas a operar en un ambiente altamente regulado que se enfoca, principalmente, en la gestión de los riesgos financieros, los cuales buscan medir la solvencia y estabilidad de las empresas financieras y su capacidad para gestionar los riesgos que enfrentan.

No obstante, es innegable la importancia que va adquiriendo el tratamiento de otro tipo de riesgos, que no son metodológicamente tratados como los llamados "financieros"; como podría ser el caso del riesgo reputacional. Tal vez por percibirse como algo más "abstracto", hasta hoy no se ha logrado una metodología que pretenda cuantificar dicho riesgo, como sí se hace con otros tipos como el riesgo de crédito o el riesgo de mercado. 

¿Por qué ocurre esto? Tal vez se deba al carácter poco tangible del riesgo reputacional en comparación con otros riesgos mencionados, sin embargo, dicho riesgo entraña tal peligro que puede llegar a ser muy destructivo; logrando, incluso, acabar con la viabilidad de la propia empresa en un corto periodo de tiempo.

Un pilar en la gestión de riesgo de las empresas

La gestión del riesgo reputacional se convierte hoy en día en un tema a realizar con mayor puntualidad, tanto desde el punto de vista empresarial como desde la perspectiva de los reguladores.

Con ello se busca crear un ambiente de control más tangible a ser tratado como un pilar más en la gestión de riesgos en las empresas, especialmente en aquellas que tienen por centro de actividad la gestión de recursos de terceros; dadas las implicancias que una gestión no diligente de este tipo de riesgo pudiera acarrear, no solo a la propia empresa y a su futuro, sino también en la repercusión de los grupos de interés alrededor de ella.



Es innegable la importancia que va adquiriendo el tratamiento de otro tipo de riesgos, que no son metodológicamente tratados como los llamados "financieros"; como podría ser el caso del riesgo reputacional.

Desde las primeras definiciones de Basilea y las propuestas de COSO (modelo de control interno de mayor reconocimiento en el ámbito internacional) acerca del marco integrado de la gestión de riesgos, hasta las más recientes sobre gestión del riesgo reputacional, se han venido desarrollado diversos trabajos por parte de estudiosos y académicos buscando una modelación más cuantitativa acerca de este riesgo1.

De hecho, existen múltiples trabajos que dan cuenta de la relación entre el riesgo reputacional y el valor de mercado de las empresas. Uno de los trabajos es el desarrollado por Luiz Alberto D´Ávila de Araújo, Dr. en Economía, Banco do Brasil; y Fernando da Silva Vinhado, Máster en Economía de la Universidad Católica de Brasilia: "Reputational Risk Measurement: Brazilian Banks". Aquí el riesgo reputacional representa un amplio espacio por desarrollar en su forma de gestión, tanto de forma cualitativa como cuantitativa.

Además, conforme lo afirmado por Susan Schmidt B. ("Financial Innovation and effective risk management"), los directorios ("consejos") tienen dentro de sus roles la misión de "establecer un robusto marco de gestión de riesgos desplegado en toda la organización"2.

Todo esto lleva a reflexionar y prestar mayor atención acerca de la importancia de desarrollar una gestión sistemática, ordenada y, sobre todo, preventiva del riesgo reputacional; tornándose en todo un desafío para el establecimiento de estrategias de gestión y de diseño de parámetros objetivos que intenten una aproximación mucho más tangible de dicho riesgo.

¿El fin? Que la dirección de las empresas brinde mayor énfasis a su gestión, procurando una postura más activa y no solo reactiva ante la potencial ocurrencia de eventos y circunstancias que luego pudieran verse convertidas en una fuente de pérdidas económicas y destrucción de valor a futuro.

Cuéntenos, ¿en su organización tienen algún plan para afrontar el riesgo reputacional?

*Nota: para la redacción del presente artículo se ha recurrido a distintas fuentes de información, todas de carácter público a través de distintos medios, cuyos derechos de autor se reconocen con fines exclusiva y estrictamente académicos.


1. Soprano et al. (2009), Lin y Paravisini (2011), Fiordelisi et al. (2013) y otros.

2. Ms. Susan Schmidt Bies, Miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de USA al "Financial Services Institute" 2004- Washington, DC, mayo 2004.

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