¿Cuánto ayuda la mixtura de metodologías en las gestión de proyectos?

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Suele verse como conveniente gestionar los proyectos de una forma estructurada y siguiendo una metodología determinada. Sin embargo, muchas veces no nos planteamos que puedan haber otros métodos mejores para nuestro caso lo cual nos resta posibilidades de alcanzar una mayor eficacia.

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Desde hace algunos años vienen apareciendo diversas maneras de gestionar proyectos. Estos pueden englobarse en dos grandes categorías: las denominadas clásicas o waterfall, y las más recientes basadas en métodos ágiles. 

Nuestro primer contacto con la visión más estructurada suele darse justo cuando pasamos de ser especialistas de una disciplina a gestionar personas y ambientes más complejos. En esta etapa nos damos cuenta de que el mundo es mucho más amplio que el entorno en el que nos habíamos desenvuelto. Y es que tras abandonar nuestra zona de confort pasamos a una transición que puede llegar a ser incierta y caótica.



Aunque estoy a favor de la gestión estructurada en su debida usanza, siempre hay que anteponer los objetivos del proyecto sobre el modo en que se desarrollan.

Ante esta dificultad buscamos respuestas o remedios. Muchos recurren a certificarse en algún tipo de metodología fija con fines de aplicarla en toda su extensión y hasta sus últimas consecuencias. La aplicación se toma muchas veces independientemente del tamaño y naturaleza del proyecto. Esta "cura" puede resultar peor que la enfermedad. 

Priorizar los objetivos del proyecto

Aunque estoy a favor de la gestión estructurada en su debida usanza, siempre hay que anteponer los objetivos del proyecto sobre el modo en que se desarrollan. Esa consigna es defendida por la "Gestión Híbrida de Proyectos", una forma de gestionar que está imponiéndose en los últimos tiempos. Esta implica, como su nombre sugiere, la utilización simultánea de diferentes metodologías. Dejar de lado una que sea rígida y no funcione para tomar lo mejor y lo más conveniente de otras,  sin importar su origen y de acuerdo al caso en cuestión. 

En el sector en el que me desenvuelvo, la consultoría de instalaciones de telecomunicaciones, es realmente útil plantear proyectos como una secuencia de subproyectos. Para los planteamientos macro y las licitaciones se adopta un enfoque waterfall basado en el Project Management Body of Knowledge (PMBOK). Por el contrario, en la implementación de los paquetes de trabajo, es decir en el día a día, se opta más por una gestión ágil, más fija en el equipo y los resultados de una fecha determinada que en el seguimiento de actividades y personas concretas.   

Está comprobado que esta forma de trabajar deriva en un mejor modo de aprovechar los recursos, en una mayor facilidad para ejecutar proyectos simultáneamente y sobre todo en la consolidación de equipos autónomos altamente motivados. 

En su proyecto, ¿se animaría a mostrar una visión más amplia de gestión?

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