Las relaciones comerciales y sanitarias con China

user-pic

El caso de los productos importados en China en mal estado remeció el mercado y puso en cuestión a las autoridades sanitarias del Perú. ¿Cuál es la verdad si se mira lo que estipula el comercio internacional?

1500x844_relaciones_china.jpg

El comercio internacional es una red de compradores y vendedores que se rigen por sus respectivos acuerdos que se encuentran plasmados en los llamados contratos internacionales de compra y venta y que, en su gran mayoría, no están regidos por los tribunales de uno u otro país. Se trata de entonces de contratos privados de diversa índole, desde un intercambio de correos o e-mails, pasando por una cotización, llamada Proforma Invoice, hasta los redactados en dos o más idiomas, firmados en original, respaldados por los bancos de cada una las partes y certificados por los cónsules de sus respectivos países de ser necesario.

En caso existieran discrepancias, se evita la injerencia de los tribunales nacionales y se recurre al arbitraje, un mecanismo eficiente y eficaz, pero de alto costo. En resumen, en el mundo del comercio internacional, las autoridades nacionales no tienen potestad, a no ser que las partes lo manifiesten.

Contratos de compra y venta

En estos contratos de compra y venta se deben contemplar las cláusulas de certificación de calidad y las llamadas inspecciones en origen que aseguran al comprador que la mercadería embarcada cumple con los requisitos pactados y que está libre de toda falla. Empresas especialidades como SGS, Bureau Veritas y COTECNA, entre otras, se encargan de dicha inspección, a pedido del comprador. Si el comprador no la exige corre por su cuenta el riesgo de que existan defectos en la mercadería y el banco del comprador pagará contra la presentación de documentos de embarque, de acuerdo con lo estipulado en el contrato y en el medio de pago respectivo.



En el mundo del comercio internacional, las autoridades nacionales no tienen potestad, a no ser que las partes lo manifiesten.

Los acuerdos comerciales, en cambio, son negociados y acordados por la autoridad nacional de cada uno de los países participantes, sin la concurrencia de los empresarios. En el acuerdo comercial, llámese tratado de libre comercio (TLC), unión aduanera, mercado común u otra, de índole más profunda, se incluye las medidas sanitaras y fitosanitarias que comprenden las maneras como los respectivos países levantarán las barreras que originalmente se crearon con el fin de proteger a su territorio de enfermedades, plagas, epidemias de índole agrícola o zootécnica.

Las autoridades sanitarias peruanas, como es el caso del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) y el Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (SANIPES); o las chinas, con la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena (AQISIQ por sus siglas en inglés) nada tienen que hacer con las conservas mal tratadas o mal elaboradas. Solo se vinculan a estas en caso de que alguna norma nacional les haya encargado la responsabilidad de que toda mercadería que salga de su territorio debe ser inspeccionada con el fin de que la imagen del país no se vea afectada, este no es el caso ni de Perú ni de China.

Buenas relaciones 

Las relaciones comerciales entre Perú y China van por buen camino, no las deterioremos. En setiembre del año pasado, la  AQISIQ firmó un protocolo con las autoridades de SANIPES para levantar las restricciones a las exportaciones peruanas de langostinos que tienen un potencial de 800 000 000 de dólares anuales. Esta medida permitirá al Perú entrar a ese gran mercado y desarrollar a lo largo de su litoral campos de cultivo de langostinos, que crearán trabajo y riqueza en el país.

Así como el caso de los langostinos, las autoridades vienen negociando el ingreso de otros productos peruanos a mercados en los que hoy en día se encuentran restringidos. El objetivo es además estar alertas para evitar que ingresen a territorio nacional productos que pueden infestar la agricultura y la ganadería. Esa es la labor de los funcionarios de las agencias sanitarias peruanas.

Retomando el caso de los productos importados en mal estado y el cuestionamiento que se hizo a las autoridades sanitarias peruanas, se puede concluir que no hay responsabilidad en ellas. Serían responsables si es que alguna norma especial les hubiera encargado la tarea de muestrear todos los productos pesqueros que ingresen al país. Una tarea imposible frente al volumen de importaciones de este tipo, que solo de enero a octubre de 2017 alcanzó el volumen de 112 000 toneladas métricas.  

Auspicios