No, lo único permanente no es el cambio

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Es increíble el número de personas -especialmente académicos- que repiten el absurdo cliché "lo único permanente es el cambio". Y, como está de moda repetirlo, sus palabras son celebradas por sus crédulas audiencias.

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Es increíble el número de personas -especialmente académicos- que repiten el absurdo cliché "lo único permanente es el cambio". Y, como está de moda repetirlo, sus palabras son celebradas por sus crédulas audiencias. 

Pienso que, en realidad, lo único permanente es la fascinación de los humanos (incluidos académicos y gerentes) con frasecitas huecas -pero encantadoras- como "lo único permanente es el cambio". 

Entonces, ¿todo cambia o no? 

Sí cambia, pero no cambia. O sea, todo cambia, pero todo permanece. ¿Confundido? Claro, si te estás confundiendo es que estás empezando a comprender. 

En realidad, lo único permanente en el universo es el eterno conflicto entre lo estable y lo nuevo. Lo único permanente es la lucha de las cosas por permanecer del modo en que están organizadas ahora contra las fuerzas que las tratan de desorganizar o que tratan de organizarlas de una manera diferente. Esa lucha es lo único permanente. 

Veamos el ejemplo (ficticio) número 1, para entendernos mejor. 

Imaginemos que hoy, todos los jefes de todas las plantas embotelladoras de CocaCola de todo el mundo reciben una potente charla que los convence totalmente que "lo único permanente es el cambio". 

Imagínenlos mañana cuando, al igual que vienen haciendo diariamente por décadas, su plan de producción les exija que tienen que hacer 100 000 botellas idénticas, con el mismo sabor, la misma cantidad, la misma calidad. 

"¿Pero no me habían dicho que todo cambia?" -se preguntarán los pobres engañados-. Pues sí, pero no. 

El éxito de su empresa se basa en que todas y cada una de los millones de botellas producidas en todos estos años, sean idénticas, exactamente, unas a otras. 

Si un fanático de la Coca Cola viaja de Lima a Chululuni o a Medio Queso de Los Chiles o a París o a Beijin o a Timboctu y pide su amada gaseosa en cada lugar que llega ¿qué esperará? ¿qué su gaseosa tenga sabor a sorpresa? ¿O más bien, estará súper satisfecho si, en cada lugar, encuentra el mismo sabor que tanto le fascina? 

Definitivamente, la gente espera que aquello que le gusta y ama, no cambie. Y su éxito está en su permanencia.



Lo único permanente es la fascinación de los humanos (incluidos académicos y gerentes) con frasecitas huecas -pero encantadoras- como "lo único permanente es el cambio".

(Ejemplo tonto número 2: ¿cada cuánto tiempo cambias a tu abuelita por una más nueva? Si la amas, esperas que viva 200 años, arrugadita y linda como una pasita, pero por más viejita que esté, no la cambias por nada en el mundo). 

El ejemplo 3 de esto, y lo acabo de verificar, es que el video original de "Despacito" en Youtube ha tenido 4 765 255 523 visualizaciones (¡sí! Se acerca a los 5 000 000 000 de visualizaciones.  Y eso que solo hablamos de la versión original). (Yo mismo debo ser responsable de más de 200 de dichas visualizaciones). 

Pero también es cierto, que no todo es permanencia : luego de muchas repeticiones, la gente se aburre y ya no oirá la canción como en las primeras semanas y algunos hasta le agarrarán alergia. Definitivamente si Luis Fonsi quiere permanecer en la cúspide tendrá que sacar nuevas canciones y hasta puede que tenga que cambiar de look y hasta de género musical. 

Igualmente es verdad que, de cuando en cuando, la Coca Cola sacará nuevos productos y variaciones de los viejos productos y hasta comprará otras marcas, porque no niego que el cambio es imprescindible. Y es imprescindible, pero no es lo único permanente. 

Si las empresas no cambian sus productos, servicios y procedimientos (pero solo cada cierto tiempo) terminarán desapareciendo. Pero ese cambio no es diario ni permanente sino de mediano y largo plazo. 

Pero el cambio es solo una de las dos fuerzas permanentes en el universo; al igual que el cambio, la permanencia es vital (en el corto y mediano plazo): si la empresa no puede mantener sus estándares, ser confiable, estable y predecible durante algún tiempo, tampoco sobrevivirá.

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