El reto del político es hablar desde la cotidianeidad

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La mentira genera desconfianza. Se manifiesta en las relaciones de pareja y también en la política. Si un candidato o un gobernante le miente a la población, será difícil recuperar su imagen. En este proceso, es clave manejar una buena estrategia de comunicación.

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Fuente: Andina

En un mundo donde la comunicación es permanente, cualquier mentira de un político puede salir a la luz y viralizarse en segundos mediante las redes sociales. En general, la ciudadanía no perdona la mentira ni el engaño, que cambian su percepción sobre los candidatos o gobernantes. Es similar a lo que ocurre con una relación de pareja: cuando alguien se siente traicionado, difícilmente vuelve a confiar.

 América Latina: un problema en común

En los medios de comunicación, la mayoría de los políticos comete el error de caer en el juego de los periodistas y termina siendo reactivo en una entrevista. Esta situación se repite casi siempre porque no tienen un mensaje claro y definido, pero, sobre todo, porque no marcan su propia agenda. Se equivocan, además, al compartir con los ciudadanos temas que no les interesan y en un lenguaje demasiado político, técnico e intelectual. 

En América Latina, la lógica es la misma. La clase política, al final, cree que la mayoría de los pobladores están hablando de política, cuando en realidad solo a un porcentaje muy pequeño de ellos y a su círculo íntimo les interesa realmente el tema. La lección es clara: hoy se debe hablar menos desde la política y más desde la cotidianeidad. 

Claves para una estrategia efectiva

La investigación cuantitativa y cualitativa es clave en la campaña como en el gobierno, ya que nos permite conocer el terreno, el estado de ánimo y los problema ciudadanos, así como la percepción sobre los candidatos y sus adversarios. Es la única vía que nos brinda información y datos para definir una estrategia. El resto son ocurrencias e intuiciones. Solo una buena investigación ayuda a definir las metas de una campaña y/o de un gobierno.



El periodista no es enemigo del político, sino busca de manera constante un titular o una primicia. Por más incómoda que sea la situación, el político nunca debe perder los papeles.

Otro factor que juega un rol importarte son los medios masivos. En la actualidad, su poder no es el mismo de antes, por el desarrollo y el impacto de las distintas tecnologías y las redes sociales. Sin embargo, es importante señalar que en Latinoamérica, donde aún existe una gran brecha digital, el poder de los medios, en especial de la radio, incide en la agenda de la comunidad.

¿Quién es el enemigo?

El periodista no es enemigo del político, sino busca de manera constante un titular o una primicia. Por más incómoda que sea la situación, el político nunca debe perder la ecuanimidad ni empatía. Antes de una entrevista, debe conocer el perfil del entrevistador, su estilo, el tipo de programa y su línea política, además de saber a quiénes se dirige. Los medios digitales permiten interactuar de manera continua con la ciudadanía y deben emplearse para conocer los temas de debate o de mayor interés. 

Ante una situación que pueda comprometer la veracidad de alguna declaración previa del político, lo mejor que puede hacer es reconocer su error y, si ha cometido una falta, pedir disculpas. Los políticos son seres humanos comunes y corrientes. Por eso, la gente valora mucho cuando reconocen sus equivocaciones. El reto actual es lograr una comunicación política mucho más ciudadana, basada en la cotidianidad de la gente y capaz de generar una conversación permanente. ¿Cómo manejas tu comunicación con la ciudadanía? Cuéntanos tu experiencia.

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