Organizaciones que cambian de sentido: ¿estás preparado para el cambio?

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Una organización con una estructura horizontal permite una mayor comunicación entre sus colaboradores, a todo nivel, y facilita el trabajo en equipo. La evolución hacia este modelo no siempre es fácil; incluso, existen instituciones en las que este sistema no surte efecto.

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Las estructuras de la sociedad se han transformado de forma dramática y el sistema de organizaciones horizontales ha recobrado nuevos aires. Desde la década de 1990 existen entidades que trabajan -unas mejor que otras- este modelo de gestión, también llamado organizaciones planas o matriciales. 

La principal razón de apostar por este esquema es la gran competencia existente en los mercados nacionales e internacionales. Las empresas eficientes y eficaces cuentan con una mejor base para diferenciarse de sus competidoras y pueden gestionar mejor sus niveles de productividad. 

Principales ventajas

Un sistema horizontal permite mejorar de forma significativa los procesos, el intercambio de información y el uso de la comunicación como herramienta de gestión. En cambio, las organizaciones tradicionales promueven la aparición de "feudos", el egoísmo comunicacional y la responsabilidad limitada a las tareas asignadas.



Si estamos ante una organización que evoluciona de un sistema vertical hacia uno horizontal, la cooperación no es espontánea porque se necesita desaprender, aprender y reaprender.

Un sistema horizontal busca derribar las barreras que impiden un armónico y mejor desarrollo empresarial, desde una dimensión interna hacia la externa. Otras ventajas son la posibilidad de promover mejores líneas de carrera para los trabajadores, el descubrimiento y generación de potencialidades, así como una mejor detección de actitudes y aptitudes que la organización necesita. 

A pesar de esas ventajas, ¿aún es válido un sistema vertical? La respuesta tiene que ver con la naturaleza de la organización en la que ese sistema es necesario para su funcionamiento. Por ejemplo, no es posible imaginarse una organización militar o policial con una estructura organizacional horizontal, ya que las jerarquías, rangos y grados son fundamentales para la cadena de mando y el cumplimiento de las órdenes. 

Sin llegar a esos casos extremos, el sector público en el Perú no escapa a esa situación, ya que en él -de alguna manera- también se encuentra presente esa estructura y sus miembros se han acostumbrado a la verticalidad para que funcione. No obstante, en este tipo de organizaciones pueden integrarse procesos desde una mirada horizontal. Su estructura se mantendrá desde la óptica vertical por su propia naturaleza. 

¿Qué se necesita?

Para que una organización horizontal funcione, se requiere un conocimiento profesional de lo que es y lo que implica aplicar un sistema horizontal. El liderazgo y el trabajo en equipo son fundamentales, pues con estos elementos se pueden generar nuevas dinámicas alineadas a la filosofía de trabajo que implica un sistema horizontal. 

La dimensión comunicacional es la columna vertebral de una organización horizontal, porque en ella debe predominar la comunicación en sentido estricto y no solo procesos de información en los que la retroalimentación no existe. No deben existir barreras, requisitos o extremas formalidades para comunicarse, sino principios de igualdad, trabajo en equipo y aquellos factores que regirán el comportamiento de la organización. 

La redistribución de espacios en las oficinas puede quedar como una acción estética, de mobiliario y hasta decorativa, si no se tiene el conocimiento real de todas las dimensiones del sistema organizacional. Hay empresas que asumen de manera literal que tener una política "de puertas abiertas" es no tenerlas, mientras los directivos siguen siendo herméticos en su trato con el personal. 

La evolución

Trabajar sobre la base de una óptica horizontal no es fácil, menos en una sociedad conservadora y con tantas empresas tradicionales como las que existen en el Perú. La evolución hacia ese sistema de trabajo se dará por un marcado cambio generacional o una situación de crisis, condiciones que obligan a la organización a reinventarse para mantenerse en el mercado. Sin embargo, queda siempre la decisión de implementarlo sin la necesidad de llegar a una situación extrema. 

Si estamos ante una organización que evoluciona de un sistema vertical hacia uno horizontal, la cooperación no es espontánea porque se necesita desaprender, aprender y reaprender. La empresa que decide trabajar con el sistema horizontal se encuentra con nuevas formas de hacer las cosas en todos los sentidos y ámbitos, por lo que es recomendable contar con un acompañamiento externo que les posibilite ver todos los cambios necesarios. ¿Tu empresa ya aplica una organización horizontal? Cuéntanos tu experiencia.

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