Consumo de medios: de lo tradicional a lo digital

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El traslado de los medios de comunicación a formatos digitales viene generando la disminución del consumo de sus versiones tradicionales. En este nuevo panorama, los medios deben cuidarse de no transmitir (y mucho menos generar) fake news para llegar a sus públicos. Su uso solo dañará su reputación.

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El mayor o menor consumo de medios tradicionales y digitales en una sociedad dependerá de factores económicos, sociales y educativos. En la medida en que estos factores mejoren, la balanza se inclinará hacia lo digital. El Perú no escapa de esta realidad, donde estudios recientes señalan que más del 60 % de consumidores usan en simultáneo la televisión y los smartphones como medios de información. Si se realizara un estudio en públicos entre 15 y 35 años, es muy probable que el porcentaje de quienes utilizan medios tradicionales sea muy bajo. 

No hay un solo perfil de consumidor, existen varios y estos vienen determinados por la edad, el nivel socioeconómico, el grado de instrucción y la región/ciudad de residencia. Cada uno tiene una manera de informarse y usa de manera distinta la información que busca o recibe. Estamos ante un entorno dinámico, influenciado por la realidad interna y por corrientes externas que llegan de manera muy rápida al país. Ante esta realidad, los medios de comunicación y las organizaciones deben readaptarse con frecuencia. 

¿Qué ocurre con los medios?

Aunque la televisión todavía es uno de los medios informativos más importantes, no es el único ni el preferido en todos los niveles socioeconómicos, ni en todos los públicos según sus edades. En la actualidad, el proceso de recolección de información y de formación de opinión es totalmente distinto al de hace diez o veinte años, cuando la televisión sí era una fuente primaria indiscutible. Hoy, la diferencia no viene solo por la cantidad de hogares que tiene acceso a la televisión, sino también por cuántos de ellos ven canales de señal abierta o su preferencia se limita a aquellos que son vía cable.



Con la radio, la realidad es otra. Esta se puede escuchar desde el auto, el transporte público, los smartphones, un equipo de sonido o una computadora, sin dejar de realizar las labores habituales, ya sea para escuchar música o para informarse. Para ciertos públicos la radio puede ser parte de su rutina y el único medio al cual accede, como en los pueblos al interior del país. En esos casos, no estamos frente a un asunto de preferencia o atracción, sino ante la posibilidad y facilidad de acceso al medio de parte de los públicos. 

Las fake news (noticias falsas) desinforman y buscan la manipulación o generación de actitudes, opiniones y comportamientos sobre la base del engaño.

En cuanto a los diarios y revistas, el factor cultural y la facilidad de acceso a la tecnología son claves para su consumo. Cuantas más organizaciones, universidades y medios de información conozcan las bondades del uso de entornos tecnológicos y se trasladen a ellos, sus públicos los seguirán y los usarán, haciendo que el consumo de medios tradicionales disminuya de manera progresiva. Tanto así es, que ya existen casos en otros países en donde los medios han decidido tener solo presencia digital. 

Falsedad y reputación

Las fake news (noticias falsas) son una falla comunicacional que genera distorsiones en la sociedad y sus efectos suelen ser negativos, pues desinforman y buscan la manipulación o generación de actitudes, opiniones y comportamientos sobre la base del engaño. Su difusión es antiética y juega en contra de la reputación de la organización y/o medio que las distribuye. 

Las fake news tienden a aprovecharse de la desinformación de los públicos para inducir su comportamiento hacia un objetivo que no podrían alcanzar en condiciones normales. Sus efectos pueden ser muy dañinos en la sociedad, porque pueden -hasta- generar un pánico innecesario. El entorno donde se desarrollan y distribuyen es el digital, y son sus usuarios son los que contribuyen a distribuirlas y replicarlas (viralizarlas) sin previa verificación. 

Los medios de comunicación digital deben comportarse como cualquier medio tradicional y verificar las informaciones antes de publicarlas. Publicar una información y luego borrarla -al darse cuenta de su falsedad- no elimina la posibilidad de registro de la acción y el consecuente daño en la reputación. Si la gestión comunicacional se mantiene dentro de los parámetros éticos puede lograrse credibilidad y confianza; una vez perdida, es muy difícil, sino imposible, recuperarla. Y tú, ¿qué tipo de medio utilizas para informarte?

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