La última revolución de la moda se llama ultra fast fashion

user-pic

Las marcas ultra fast fashion, que surgieron en Europa, son capaces de producir prendas de calidad en menor tiempo que las fast fashion tradicionales y su principal canal de ventas es internet. Pronto llegarán a Perú para revolucionar el mercado.

1500x844_revolucion_moda.jpg

La industria textil, de moda y retail mueve millones de dólares al año: las marcas fast fashion son la tendencia más reciente. Solo hasta el 2017, H&M facturó USD 73 millones en nuestro país, mientras que Zara logró USD 54.1 millones ese mismo año, según reportes de Euromonitor y Apoyo Consultoría. A ellos se suman marcas de lujo, como Ferragamo o Tiffany & Co.; fashion retailers, como Moda & Cia o Mae Alcott, e importantes diseñadores de moda, como Claudia Jiménez o Yirko Sivirich. Sin embargo, las marcas ultra fast fashion podrían aterrizar pronto en el mercado local para cambiar las reglas de juego.

La moda en un clic 

El negocio de la moda, textil o fashion retail se caracteriza por ser estacional. Las prendas, el calzado y los accesorios suelen cambiar cada temporada. También se mueve por tendencias, de forma presencial o virtual, mediante redes sociales, en pasarelas mundiales o las que encontramos en las vitrinas. Existe gran variedad de tendencias en colores, texturas y diseños. 

A pesar de este concepto, la tecnología ha comenzado a romper los esquemas de la venta y comercialización de productos y, en consecuencia, a transformar la forma de hacer negocios. El sector de la moda, textil y fashion retail no ha sido ajeno a este fenómeno y muchos ya invierten en comercio electrónico o venta por internet. 

Por su parte, los centros comerciales también están adaptando su propuesta de oferta para dejar de ser un centro de compra para convertirse en uno de experiencia. Ahora se inauguran espacios de entretenimiento, arte, gastronomía y de diversión, ya que la tendencia mundial es comprar el producto con un clic y recogerlo en la tienda. Así, el área arrendada solo se utiliza como almacén o pick up.



Las ultra fast fashion demoran solo dos semanas en promedio para fabricar productos que, en algunos casos, solo se mantienen en rotación durante una semana.

Esta nueva tendencia genera cambios en algunos centros comerciales. Los contratos de arrendamiento o usufructo incorporan una cláusula para exigir a los locatarios que, aunque la venta se realice desde su página web o vía online, si el despacho se efectúa desde la tienda del centro comercial, la venta debe ser computable para efectos del cálculo de la renta variable. 

En la actualidad, el consumidor puede escoger dónde, cómo y qué producto comprar a través del comercio electrónico. Aunque ahora está en boga identificarse con los movimientos de moda sostenible, slow fashion o upcycling, frente a las fast fashion como Zara y H&M, en Europa han surgido marcas que se consideran ultra fast fashion. Esta es una tendencia que pronto llegará a Perú. 

¿Qué significa ultra fast fashion?

En artículos anteriores explicamos que las marcas fast fashion son aquellas que producen de 15 a 20 colecciones por año, con alta rotación por la mediana calidad de la ropa. Su principal característica es la democratización de la moda, se inspiran en las pasarelas internacionales para reinterpretar las tendencias y venderlas a un low cost. Otras marcas han acortado su proceso productivo para hacerles competencia. 

Las fast fashion demoran en promedio seis semanas para fabricar una prenda, porque se inspiran en las grandes pasarelas o fashion week (semanas de la moda), mientras que una fashion retail produce aproximadamente dos colecciones  al año. Sin embargo, el apogeo de las redes sociales permite que las tendencias estén al alcance de más empresas del rubro y de manera inmediata. 

Esta situación ha generado que marcas como Boohoo, Asos o Missguided acorten aún más el tiempo en sus procesos de producción, por lo que se consideran ultra fast fashion. Ahora demoran solo dos semanas en promedio para fabricar productos que, en algunos casos, solo se mantienen en rotación durante una semana y se entregan de forma inmediata al cliente, sin problemas de stock y con altos estándares de calidad.

El impacto internacional de estas nuevas marcas ha afectado los niveles de venta de otros conocidos fast fashion. Solo Boohoo facturó 228.2 millones de libras durante los cuatro últimos meses del 2017, gracias a las ventas por eventos como el Black Friday. Esta situación ha repercutido en marcas como H&M, cuya acción en la Bolsa de Estocolmo se redujo más de un 6 % entre diciembre del año pasado y febrero de este año.  

La falta de tiempo de algunos compradores, así como la inmediatez en la entrega de productos, genera que las personas, sobre todo millennials, sean más prácticas en sus decisiones de compra y prefieran tener la prenda con un clic, sin moverse de su casa o su trabajo. ¿Será esta la nueva revolución de la moda y del retail? Solo el tiempo lo dirá. La decisión final, como siempre, la tomará el consumidor. ¿Prefieres comprar ropa de manera presencial o por internet? Cuéntanos tu opinión.

Auspicios