Estados Unidos versus China: ¿estamos ante una guerra comercial?

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Las tensiones comerciales entre las potencias mundiales están afectando varios sectores económicos y amenazan con ocasionar un menor crecimiento a nivel global. Se cree que, a largo plazo, puedan llegar a perjudicar a economías crecientes como la nuestra.

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Las economías más grandes del mundo enfrentadas

Al conflicto comercial entre Estados Unidos y China se sumó últimamente la Unión Europea (UE). Las tensiones tienen como raíz las graves fricciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre temas de comercio internacional, cambio climático y las relaciones con Rusia al transgredir varios acuerdos alcanzados por las potencias.

En torno a dicho enfrentamiento, están la conocida imposición de aranceles a la importación de acero y sus derivados con una tasa del 25 % y al aluminio con una tasa del 10 %. Esto afectó principalmente a Canadá, la UE, China y México. En respuesta, Canadá y la UE impusieron del 10 al 50 % en bienes que van desde la ropa y el calzado al maquillaje, los yates o los naipes. A esto se suman las medidas adoptadas por China al imponer una tasa del 25 % de los aranceles a 106 productos estadounidenses en el mercado; entre ellos, a bienes químicos, alimentos y carros.      

El debatible papel de la OMC

Dentro de esta supuesta guerra comercial, las principales medidas comerciales  adoptadas son las concernientes a los aranceles que gravan las importaciones. Asimismo, están las cuotas de importación que se fijan a la cantidad de determinados productos que se pueden importar, así lo indica el investigador del Center for Trade Policy Studies, Simon Lester.



Esperamos que el conflicto comercial que involucra y afecta también a nuestra economía no llegue a convertirse en una real guerra comercial con consecuencias nefastas.

Sin embargo, debemos resaltar que para la aplicación de cualquiera de estas medidas se deben seguir los lineamientos adoptados por los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos van desde notificar previamente la vigencia de la medida comercial a la OMC hasta realizar las denuncias que consideren pertinentes ante su Órgano de Solución de Controversias. Luego se da inicio al procedimiento de solución de diferencias correspondiente, como lo hizo China ante la imposición de los aranceles.

Hasta el momento, esta imposición por parte de Trump se resguarda en el argumento de seguridad nacional. Este tendrá que ser demostrado si se llega a crear un panel arbitral en la OMC que dirima este asunto ante la denuncia de China. De acuerdo con un artículo sobre comercio exterior publicado por la agencia EFE, existía un acuerdo entre los países de la OMC para no recurrir a la seguridad nacional como argumento para justificar medidas comerciales restrictivas. Según este medio, "la revisión de los archivos de la OMC confirma que esta nunca se ha pronunciado -a través de un panel de expertos- en un litigio comercial en el que esté inmiscuida la seguridad nacional".

Las consecuencias del conflicto

Consideramos que este enfrentamiento puede resumirse en la afectación principalmente de tres bloques:

  • El primero es el sector obrero y agrícola de los países y socios comerciales involucrados. Este se ve gravemente afectado al hacer un análisis del tipo de productos a los cuales se están imponiendo estas medidas arancelarias.
  • El segundo bloque está relacionado a la paralización de las relaciones bilaterales económicas y a la adopción de nuevos acuerdos comerciales a nivel regional. Estos últimos permiten la eliminación tanto de medidas arancelarias como de las denominadas barreras comerciales o medidas no arancelarias.
  • Finalmente, el tercer bloque afectado es el de las inversiones, al producir un mercado financiero y de valores más volátil e impredecible. Esto se traduce en un menor crecimiento económico a nivel global.

Respecto a este último punto, los antecedentes sobre el alza de aranceles sugieren que su impacto afectará a los precios de las acciones durante varios meses. Asimismo, las represalias de los socios comerciales, como el G-7, grupo informal conformado por siete países cuyo peso político, económico y militar es relevante a escala global, empeorarán una posible corrección. Algo parecido ocurrió con la ley de aranceles conocida como Hawley-Smoot, que se aprobó en junio de 1930 para intentar mitigar los efectos de la Gran Depresión iniciada en 1929 en los Estados Unidos y su repercusión al mercado de valores.

Por otro lado, se verán afectadas una gran cantidad de empresas estadounidenses que abarcan los sectores de alimentos, transporte y energía que afectan a toda la economía global. Por lo tanto, se puede concluir que, efectivamente, habrá consecuencias para el mercado de valores. Ante este escenario, cabe preguntarse si estamos ante una nueva Ley Hawley-Smoot aplicada por Trump o no.

El impacto de esta guerra comercial en nuestro país

Sin embargo, no solo debemos concentrarnos en la tensión existente entre EE. UU. y sus principales socios comerciales. Lo más importante es no dejar de vista la repercusión que se genera en el ámbito comercial a nivel mundial. Claramente, las medidas anteriormente descritas perjudican también a economías crecientes como la peruana.

Al respecto, resulta importante mencionar el impacto que genera a las exportaciones del principal sector productivo de nuestro país; es decir, la minería. Es conocido que el mayor efecto generado dentro del sector es la caída del precio del cobre en un 2.5 %. Esto debido a que los factores que inciden en el precio de este metal se han visto afectados ante la tensión entre EE. UU. y China. Asimismo, se reporta la caída de los precios del zinc, níquel, estaño, aluminio y del plomo a lo más bajo después de un año gracias a las especulaciones que impulsaron su venta masiva en los mercados internacionales.

Sin duda, al ser nuestro país uno de los principales exportadores de cobre a nivel mundial, nuestros ingresos están comprometidos directamente por las ventas de este metal. Entonces, tal guerra comercial seguirá afectando nuestra economía gravemente hasta que las partes involucradas decidan conversar y llegar a un acuerdo. O hasta que nuestro gobierno decida aplicar medidas a nivel de políticas económicas sobre la diversificación e impulso de la inversión.

Finalmente, esperamos que el conflicto comercial que involucra y afecta también a nuestra economía no llegue a convertirse en una real guerra comercial con consecuencias nefastas. Deseamos que simplemente se trate de una narración ficticia, donde los personajes hacen cosas maravillosas en abierto desafío con las leyes naturales y el sentido común.

¿Qué otras consecuencias crees que este enfrentamiento mundial tenga en nuestra economía? Cuéntanos tu opinión.

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Autores: 

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Roberto Casanova-Regis Albi 

Socio de KPMG en Perú. Abogado por la PUCP, con Maestría en Tributación y Política Fiscal en la Universidad de Lima. MBA en ESADE Escuela de Negocios (España) y en la Universidad del Pacífico. Ha laborado en la SUNAT, y es docente en la Universidad de Lima (posgrado) y en ESAN. Miembro del CAL, IFA-Grupo Peruano y del IPDT.

 

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Diego Valdivia Aguilar 

Senior de Aduanas y Comercio Exterior de KPMG en Perú. Abogado por la UCSP, con Especialización en Legislación Aduanera y Comercio Exterior por la UCSP y SUNAT. Egresado de los Cursos Integral de Aduanas del Instituto de Comercio Exterior y Logística (ICEL), Nuevas Tendencias en los Tratados Comerciales en América Latina organizado por el BID y del Curso Advocacy and Trade Policy Reform dictado por el International Trade Center de la OMC.


 

 

 


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