Balance y nuevos retos del agro en el Perú

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Si bien el sector agrícola tuvo un buen desempeño durante el 2018, es necesario innovar en la producción y buscar nuevos mercados en la región. Asimismo, se deben contemplar nuevas fuentes de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas.

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A pesar de que los resultados de la agroindustria peruana fueron positivos durante el 2018, es importante que siga innovando y no caiga en el conformismo, ya que el mercado global cambia con mayor rapidez y el calentamiento global vuelve más impredecible el clima. Las ventajas comparativas dejaron de ser cruciales para mantener el liderazgo mundial y hoy es más importante la implementación de innovaciones agrícolas. 

Un ejemplo es la pérdida de oportunidades comerciales para los espárragos peruanos, ante la estrategia mexicana de abastecimiento continuo. Durante el 2017, se registraron retornos negativos de hasta 20 %. Asimismo, las estrategias para la comercialización de uva en Chile golpearon la producción en Ica. En este contexto, es importante reforzar la calidad de los productos nacionales y mejorar la reputación de nuestra marca país.  

Movimiento comercial

En la actualidad, el agro es la segunda fuente generadora de divisas en el Perú. Durante el 2018, el arándano, la palta y la quinua encabezaron la demanda y el principal mercado de destino fue Asia. A pesar de estos resultados, se requiere seguir innovando, probar nuevos productos y épocas de cosecha y, por su puesto, explorar nuevos destinos.



Durante el 2018, el agro fue la segunda fuente generadora de divisas en el Perú. El arándano, la palta y la quinua encabezaron la demanda del sector y el principal mercado de destino fue Asia.

En este sentido, las nuevas oportunidades se concentran en los cítricos, es decir, en naranjas y mandarinas. Camposol ha invertido 2000 hectáreas en Uruguay para demostrar que la diversificación productiva con innovación sí es posible. Al mismo tiempo, las limas y limones también se apuntan a ser novedades en el corto plazo. 

Desde el 2016, más empresas peruanas se internacionalizan. Observamos compras, fusiones y joint ventures entre agroexportadores locales e importadores globales, a fin de integrar marcas de prestigio mundial y convertirse en proveedores globales durante todo el año. Talsa, Arato y Agrícola Challapampa son ejemplos de negocios que, a corto plazo, permitirán posicionar al Perú como proveedor de productos frescos de alto valor. 

Para impulsar la competitividad agrícola del país, se requiere formar más clusters como Chavimochic, en La Libertad, y Villacurí, en Ica. Ubicados en desiertos, representan una escuela tecnológica para toda Latinoamérica. Por su parte, Olmos, en Lambayeque, va en camino de convertirse en el tercer polo exportador del país. Asimismo, debemos buscar estrategias para impulsar los envíos hacia otros países sudamericanos. 

Mercado laboral

El régimen agrario genera uno de cada cuatro empleos formales en el país. Es necesario mantener su evolución constante y proveer mejores condiciones laborales. Si bien la elaboración de leyes es responsabilidad del sector público, los empresarios también deberían tomar la iniciativa de proponer mejoras significativas de la ley actual. 

La fuerza laboral se ha vuelto muy crítica en periodos de intensas campañas de cosechas. Pocas empresas desarrollan soluciones para retener mano de obra calificada, como la construcción de campamentos a la medida de los migrantes de la sierra y selva. Por otro lado, el sector público debe cambiar su paradigma mental en el sentido de que los empresarios y el mercado lo harán todo. 

Hoy Camposol se constituye como la primera empresa empleadora con mayor número de trabajadores en el país, y supera a otros sectores importantes como banca y retail. Sin embargo, es necesario impulsar más inversiones en infraestructura hídrica, carreteras, puertos, cargo handlings y políticas de fomento para alcanzar una verdadera competitividad económica, laboral y social. 

Un reto pendiente

El financiamiento aún es un limitante importante para la expansión de la agroindustria. Si bien las grandes corporaciones disponen de fondos extranjeros, baratos, flexibles y adecuados para sus necesidades, ¿qué pasa con las pequeñas y medianas empresas que dependen del financiamiento local? No basta con ser grandes productores agrícolas si las finanzas no reciben la atención adecuada.  

Durante los últimos tres años, las malas estructuras de financiamiento, asociadas a condiciones adversas de producción y mercado, generaron la caída de varias empresas del sector y llevaron a Agrobanco hacia una situación financiera insostenible. ¿Cómo podremos revertir este escenario cada vez más desalentador? 

En lugar de buscar culpables, debemos ser más proactivos para hallar opciones financieras novedosas que nos permitan mejorar las tasas, oportunidades, tipos de créditos disponibles y seguros para el sector. Asimismo, queda pendiente impulsar la formalización de la actividad agrícola, mediante la búsqueda de alternativas innovadoras. ¿Qué otras acciones son urgentes para potenciar el sector? Compátenos tu punto de vista.

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