Ética y Rentabilidad: ¿incompatibles?

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La necesidad de una empresa por maximizar sus utilidades puede llevarla a tomar decisiones que van en contra de sus propios principios ético-morales. Es fundamental mantenerlos siempre presentes para contar con una buena imagen ante inversionistas, trabajadores y clientes.

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Muchas veces nos encontramos con empresas en las que se proclama la importancia de un comportamiento ético, sin embargo, se encuentran involucradas en negocios ilícitos, conflictos de poder y corrupción. Esto ocurre, a pesar de que incluso poseen un código de ética aprobado y difundido entre sus empleados. ¿Por qué caen entonces en estas contradicciones? 

Ética empresarial

La ética se refiere a los juicios morales de un individuo sobre el bien y el mal. Las decisiones en una organización pueden ser tomadas por individuos o grupos, pero influenciados siempre por su cultura organizacional. La decisión de comportarse éticamente es moral, es por ello que los empleados deben decidir lo que creen que es el curso de acción correcto. Ello por ejemplo puede implicar rechazar el camino que traería mayores ganancias a corto plazo.



El establecimiento de estándares ético-morales genera comodidad en los stakeholders de toda empresa ya que saben que sus acciones están respaldadas por una visión organizacional.

El comportamiento ético en una organización trae consigo beneficios significativos para sus stakeholders tales como:

  • Atraer a más clientes interesados en adquirir los productos de la compañía, que implica un consecuente aumento de las ventas y ganancias.
  • Motivar a los empleados actuales a permanecer en el negocio disminuyendo así los niveles de rotación de personal y aumentando posteriormente la productividad.
  • Atraer a más empleados interesados en la empresa reduciendo, como efecto, los costos de contratación y asegurando un capital humano íntegro.
  • Atraer a más inversionistas manteniendo alto el precio de las acciones de la compañía, respaldándola así en el campo financiero. 

El establecimiento de estándares ético-morales y el compromiso a trabajar de forma responsable brinda tranquilidad a los inversionistas, al saber que el uso de su inversión se encuentra alineado a su posición moral. Asimismo, genera comodidad en los empleados al saber que sus acciones tienen como base una visión organizacional en común. Los clientes también se sienten cómodos comprando productos o servicios de una compañía que comparte sus mismos valores. 

Efectos en la reputación

Es claro que el objetivo de toda empresa es maximizar sus utilidades, lo cual podría generar conflictos con sus propios principios éticos. Muchas veces, se pide a los empleados realizar acciones nada éticas, a cambio de un rápido ascenso o, incluso, ofreciendo incentivos para disipar sus posibles preocupaciones morales. 

Al ser una entidad organizada, la empresa tiene una posición privilegiada de poder. Por ello, así como puede crear nuevos trabajos, también podría llegar a destruirlos. Es imperativo, entonces, que todas las decisiones estén sujetas a un criterio ético-moral diferenciado y a un marco de objetividad, definido con el máximo escrutinio posible. Esto dado que, como podemos apreciar, la posición de poder de las empresas les otorga una responsabilidad sociopolítica importante. 

Si bien la reputación es uno de los activos más importantes de una empresa, también es uno de los más difíciles de reconstruir, en caso ésta se pierda. Tal como nos muestra la realidad, las empresas que no siguen ningún tipo de código ético ni realizan actividades alineadas a un comportamiento moral generan consecuencias que dañan seriamente su reputación y afectan a sus stakeholders. ¿Cómo pueden las empresas maximizar sus utilidades sin afectar su ética ni moral? ¿Qué harías si detectaras una situación nada ética dentro de tu empresa?

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