Coronavirus: ¿Cuánto impacta en las cadenas de suministros?

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Para asegurar la cadena de suministros en tiempos de crisis como el actual, se debe priorizar la flexibilidad y garantizar los niveles de comunicación de manera de poder adaptarse y reaccionar oportunamente desde la redefinición de la propuesta de valor, diseño del producto o servicio hasta el diseño de nuevas formas de llegar a los mercados considerando las restricciones propias de esta situación disruptiva.

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El impacto del coronavirus en la economía peruana es difícil de estimar, las cifras son muy variables y dependerán mucho también de las medidas que pueda tomar nuestro gobierno e incluso otros gobiernos en un corto y mediano plazo. Una epidemia afecta un país o a una región a diferencia de una pandemia con impacto en todos los mercados a la vez tal y como viene sucediendo en estos días. En cualquier caso, ahora se necesita un bloque político-económico regional que permita manejar medidas consensuadas, de cara a reducir el impacto posible, y acciones concretas de las organizaciones y empresas para poder adaptarse a esta situación de extrema complejidad, y es allí donde la cadena de suministro juega un rol fundamental. 

Panorama global

Las estimaciones iniciales que tenemos sobre el impacto del coronavirus en China fue posible porque la amenaza solo estaba focalizada en este país y las estimaciones eran más directas. China representa el 28 % de nuestro comercio internacional, y sobrellevamos inicialmente la situación gracias al stock que aún quedaba en nuestras cadenas y a los embarques en ruta, y se lograron hallar mercados alternos para oferta y demanda que nos permitieron mitigar la situación en sus inicios, el panorama actual es más complejo. Europa (12 % de nuestro comercio internacional) se encuentra en una situación aún más crítica y Estados Unidos (19 % de nuestro comercio internacional) empieza a sentir los efectos del virus al cual, en un inicio, no dio la importancia del caso y tomó medidas poco estrictas. 

Las medidas tomadas por el Estado peruano son acertadas y oportunas, si consideramos los aspectos culturales y el débil sistema de salud del país. La demanda y la oferta local se ven afectadas, sobre todo, en sectores no relacionados con la alimentación y la salud. Esta situación sui generis, nunca antes vivida por nuestra generación, nos obliga a replantear la forma de gestionar la logística, a corto plazo, para capear el temporal.



Es necesario rediseñar modelos de negocio, productos y servicios (estandarizar componentes, simplificar diseños, cambiar insumos, adecuar niveles de servicio y tiempos de respuesta), así como la cadena de suministro (mejorar la visibilidad, hallar proveedores y modos de transporte alternos, redefinir políticas de inventarios, redefinir la composición de la cadena). La distribución también debe replantearse, considerando el contexto actual (última milla, restricciones horarias y de recursos, etc.). 

Efectos posteriores

La crisis nos agarró desprevenidos y la comunicación interna y externa de muchas empresas se ha debilitado. En ese sentido, ¿podemos gestionar nuestras operaciones y cadenas de suministro en esta coyuntura?, ¿podemos realizar trabajo remoto?, ¿en qué casos y bajo qué condiciones?, ¿tenemos planes de contingencia para garantizar niveles mínimos de operación, producción y cadena de suministro? Son acciones de corto plazo que enfrentan nuestras empresas en diferentes sectores. 

No solo debemos pensar en estas acciones de muy corto plazo, sino también planificar las que se tomarán cuando se frene el brote de coronavirus y se reactive la economía. Sin ánimo de ser alarmista, considero que esta reactivación no empezará pronto. Solo miremos cuánto le tomó a China (si es que sus cifras son verídicas), cuánto tiempo lleva en Europa y ni qué decir de Estados Unidos. Tenemos la esperanza de que los tratamientos que la OMS y las grandes potencias estudian para combatir el coronavirus se concreten pronto en el mundo para acelerar este proceso. 

Sin embargo, es momento de prepararse para la recuperación, un adecuado análisis de los escenarios y planes de contingencia serán claves para tener listas las operaciones y cadenas de suministros, replantear nuestra estrategia, nuestro modelo de negocio, nuestras cadenas de suministros, re pensar la forma de hacer las cosas en función de cuáles serán las nuevas condiciones de normalidad en nuestros mercados, cual será nuestra nueva estructura de costos luego de la definición de las implicancias financieras de esta crisis. Ahora veremos qué organizaciones son exitosas y se encuentran preparadas para superar esta crisis. 

Otra medida necesaria es fortalecer a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que emplean a más del 50 % de la población económicamente activa (PEA), aportan a más del 20 % del producto bruto interno (PBI) y representan más del 95 % del total de empresas en el país. Sus cadenas de suministro y la tecnología necesaria para su soporte se encuentran menos desarrolladas y es probable que también sean las más impactadas. 

Impacto inevitable 

El coronavirus nos afectará mucho a nivel de país, de empresa (grandes corporaciones o pymes) y de forma personal, por eso, es importante minimizar el impacto. Queda claro que la solidaridad y el trabajo conjunto nos ayudarán a superar esta situación. Esto me lleva a reforzar la importancia de la colaboración y comunicación en la gestión de la cadena de suministro. 

¿Qué tan probable es pasar de nuevo por algo así? Las posibilidades son muchas, salvo que se trabajen mejoras de manera conjunta y acciones a nivel global. También podrían ser catástrofes climáticas que afecten a varias regiones al mismo tiempo o, incluso, convertirse en problemas globales, generados por la desigualdad en las sociedades, terrorismo o guerras, así que debemos prepararnos. 

¿Qué aprendimos?

Tenemos muchas lecciones aprendidas, como la definición de planes de contingencia al interior de cada empresa para garantizar la continuidad en escenarios disruptivos; el establecimiento de estrategias claras de comunicación en situaciones de crisis, y la colaboración entre organizaciones de cara a poder forjar alianzas estratégicas para conseguir cadenas de suministro flexibles y resilientes. Sin embargo, no debemos dejar de lado la importancia de las pymes en un marco de responsabilidad social corporativa y ver como poder incluirlas dentro de estos esquemas. 

También se requiere fijar políticas gubernamentales para dar el marco necesario que soporte todas las acciones empresariales. Sería importante lograr un consenso regional que brinde soporte a las acciones de cada país. Como se ha visto, un Estado no puede permanecer aislado de manera permanente, ya que siempre se verá afectado por las acciones de sus socios comerciales. ¿Qué otras lecciones nos enseña esta experiencia? Déjanos tu opinión.

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