Billeteras digitales: Una clave para impulsar la inclusión financiera en el Perú

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El Estado debe aprovechar el creciente uso de las billeteras digitales en el Perú para impulsar iniciativas que faciliten la inclusión financiera de la población no bancarizada, con apoyo del sector privado.

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La pandemia de la COVID-19 ha impulsado el crecimiento del comercio electrónico y la inclusión financiera mediante el aumento del volumen de transacciones de las billeteras digitales. Se han registrado cambios acelerados en la adopción de pagos electrónicos que, en otras circunstancias, hubiesen tardado varios años para materializarse.

En los dos últimos meses, el uso de billeteras digitales y tarjetas sin contacto, en tiendas online y de retail físico, se ha incrementado. Yape registra más de 2.7 millones de usuarios, Plin va por el millón y, en tercer puesto, se encuentra Bim, con 800 000. Estas cifras son muestras claras de la preocupación de los negocios, emprendedores y consumidores por prevenir contagios. 

Oportunidad de crecimiento

La creciente adopción de billeteras digitales representa una valiosa oportunidad para que las empresas de pagos más talentosas, sumadas a las del sector financiero, superen a la competencia, ganen escala y generen impacto en el cliente. Aquellas que actúen con decisión lograrán una ventaja competitiva frente al resto.



El empleo de la billetera móvil creará un historial de movimiento de dinero que, a futuro, podría servir como récord crediticio.

El uso de una billetera digital en el escenario actual genera una disminución de robos, al usarse menos efectivo. Es un mecanismo seguro de pago para reducir el riesgo de contagio de la COVID-19. Además, incluye una disponibilidad inmediata del dinero, más seguridad al momento de realizar transacciones, disminución de costos de transacción, ahorro de tiempo e inclusión de la población no bancarizada.

El nivel de adopción de billeteras digitales en el Perú aún es menor en comparación al promedio de Latinoamérica. Sin embargo, se espera que la tasa se duplique y que el volumen de las billeteras digitales alcance cifras de doble dígito. En ese sentido, es responsabilidad del Estado impulsar la educación financiera hacia la población bancarizada y no bancarizada, con información de fácil entendimiento y precisa. 

Inclusión financiera

Los bajos niveles de inclusión financiera obedecen, sobre todo, a la demanda, la desconfianza y falta de conocimiento. Con una buena estrategia entre el Estado y la empresa privada, podríamos acercarnos a niveles comparables con otros países de la región, aumentar los volúmenes de transacciones y acercar a la población no bancarizada.   

El Estado ha venido desplegando una serie de iniciativas digitales para proteger a la población y detener la cadena de contagios, conjuntamente con la reactivación económica de los negocios. La billetera digital es clave en este proceso y debe incentivarse para reducir el contacto físico, a la vez que permitirá a los ciudadanos pagar de manera segura, al mismo tiempo que venden o compran lo que necesitan para su día a día.

La crisis actual es una gran oportunidad para masificar el uso de los servicios financieros entre personas no bancarizadas. El empleo de la billetera móvil creará un historial de movimiento de dinero que, a futuro, podría servir como récord crediticio. Así, las personas que usen la billetera móvil podrían ser sujetas a crédito. Las empresas, sobre todo aquellas con mayor rentabilidad, deben apoyar estos esfuerzos. Es el momento de empezar grandes cambios. ¿Ya utilizas billetera digital? Cuéntanos tu experiencia.

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