Planificación, acompañamiento y evaluación para el aprendizaje remoto

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Los docentes de Educación Básica Regular deben implementar una serie de estrategias para desarrollar aprendizajes significativos en sus estudiantes, en el marco de la emergencia sanitaria y la estrategia Aprendo en casa. En este artículo se comparten algunas reflexiones para una enseñanza exitosa.

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Fuente: ANDINA/ Eddy Ramos

En los últimos días participé en seminarios y reuniones de trabajo colegiado con directivos y docentes de diferentes regiones del país. Nuestra mayor preocupación, a inicios del año escolar 2021, eran las posibilidades reales de conectividad, por parte de los estudiantes, y el manejo de estrategias, por parte del docente, para acompañar, mediar y evaluar el aprendizaje en diferentes entornos virtuales. En este artículo quiero compartir algunas reflexiones para una enseñanza exitosa. 

Como punto de partida hay que señalar que actualmente la estrategia Aprendo en casa provee un conjunto de herramientas, recursos y materiales para docentes, estudiantes y familias. Asimismo, propone experiencias, actividades y permite que todos los estudiantes de las diferentes regiones del país puedan participar a través de radio, televisión o internet.  Otro aspecto a considerar es que exige al docente revisar la pertinencia de estos recursos, según las necesidades y el contexto del estudiantado, a fin de proponer acciones de acompañamiento, seguimiento y evaluación. 

Tras cumplirse un año de iniciada la pandemia en el país y con los aprendizajes que dejó el 2020, en la currícula deben adecuarse conocimientos, habilidades, aptitudes, criterios, actividades, metodología, evaluación, recursos y materiales propuestos en la actividad, para atender los intereses, las necesidades y las limitaciones de los estudiantes. Aquí, cabe señalar que el acompañamiento pedagógico son las acciones comunicativas que genera el docente para promover la agilidad mental y activar los procesos cognitivos para el desarrollo de competencias, donde el uso de los procesos didácticos cumple un rol importante.



La evaluación formativa se entiende como la posibilidad de los estudiantes de participar en la evaluación del proceso de aprendizaje, a partir del conocimiento y uso de los criterios de evaluación establecidos por el docente.

En cuanto a la evaluación formativa, esta debe entenderse como la posibilidad de los estudiantes a participar en la heteroevaluación y autoevaluación del proceso de aprendizaje, a partir del conocimiento y el uso de criterios de evaluación establecidos por el docente. La evaluación se implementará para recoger información sobre cómo y qué vienen aprendiendo los alumnos, a partir de sus actuaciones y producciones, siendo las evidencias y el portafolio los instrumentos básicos para su valoración. 

Estrategias para el docente 

Dentro del ecosistema educativo y ante la coyuntura marcada por la pandemia, el docente debe generar espacios para analizar las evidencias y diseñar un andamiaje de situaciones, acciones y preguntas para retroalimentar de forma reflexiva y asegurar el logro de competencias y la mejora de la propia práctica docente. A continuación, comparto una propuesta de orientación para acompañar, mediar y evaluar el aprendizaje a distancia, en el marco de la Estrategia Aprendo en casa: 

  1. Iniciar la sesión saludando cordialmente a todos los estudiantes, usando mensajes que estimulen su participación e integración.
  2. Propiciar ejercicios de meditación, a través de la respiración, durante cinco minutos. La meditación antes de iniciar la clase crea el entorno adecuado y emociones positivas en la persona, y predispone al cerebro a aprender.
  3. Presentar y generar la revisión de la situación significativa, los propósitos, metas y evidencias de aprendizaje, a partir de los saberes previos de los estudiantes.
  4. Mostrar y proponer el análisis del instrumento y los criterios de evaluación, y determinar su uso durante el proceso de aprendizaje.
  5. Promover la toma de acuerdos para la participación en la actividad.
  6. Presentar y generar el análisis del caso, la situación problemática, las tareas y/o acciones que propone la guía. Luego, dar un tiempo prudente a cada alumno para leer y propiciar su participación en las tareas abordadas. Aquí es importante mediar su aprendizaje y motivarlos a interactuar promoviendo el razonamiento, la creatividad y el pensamiento crítico.
  7. Implementar un conjunto de acciones comunicativas, promoviendo la agilidad mental del estudiante y la activación de los procesos cognitivos.
  8. Formalizar el tema y proponer el desarrollo de algunas estrategias y procedimientos (procesos didácticos según el área y la competencia). Luego, es necesario pedir que apliquen la estrategia y procedimientos propuestos. Un recurso que se puede usar es una lista de cotejo para ir autoevaluando sus aprendizajes.
  9. Monitorear el aprendizaje observando las realizaciones, los desempeños o los trabajos de los estudiantes, e inferir si el aprendizaje ha ocurrido. Hay que observar y recoger la información.
  10. Recoger las evidencias de cada estudiante. Es clave organizar, priorizar y analizar las más potentes. Además de establecer el andamiaje de situaciones, preguntas y acciones para retroalimentar por descubrimiento y reflexión. También es necesario propiciar que sean los estudiantes quienes descubran cómo mejorar su propio desempeño y que reflexionen para identificar sus fortalezas, debilidades, además de considerar el error como una gran oportunidad de aprender.
  11. Iniciar la retroalimentación generando que los estudiantes aclaren el tema, tarea o situación de aprendizaje mediante un conjunto de preguntas.
  12. Valorar los logros de aprendizaje de cada estudiante, por más mínimos que sean. Hay que enfatizar sus aciertos, fortalezas y su creatividad para resolver la tarea, así como la relación al propósito de aprendizaje (competencia) evaluado.
  13. Expresar tus inquietudes sobre lo que los estudiantes ejecutaron. Se puede usar preguntas y repreguntas que les permitan parafrasear lo que han realizado. A partir de ello, es adecuado promover que identifiquen sus aciertos y errores, y estén listos a sugerir y recibir sugerencias de cómo mejorar sus aprendizajes.
  14. Finalmente, es importante brindarles a los estudiantes, de manera descriptiva, específica y concreta (individual y grupal) las recomendaciones o sugerencias (oral o escrita) sobre cómo mejorar el proceso, planteamiento, tarea, actuaciones o producciones, focalizando su atención en las debilidades y fortalezas de su propio proceso de aprendizaje.
  15. Acordar con los estudiantes el uso inmediato de la información recibida en la retroalimentación y mejora de sus producciones, actuaciones o tareas. Es fundamental coordinar el reenvío de las evidencias mejoradas y ejecutar el seguimiento a estas acciones.
  16. Felicitar la participación de todos y pedir que algunos de ellos señalen qué aprendieron, cómo lo hicieron y qué procedimientos realizaron. También es importante pedirles que definan para qué les servirá lo aprendido, en qué otras situaciones podrán aplicar estos conocimientos, qué dificultades tuvieron, cómo las superaron y qué les falta mejorar. Por último, es necesario despedirse de los estudiantes y motivarlos a seguir participando en estas actividades y a enviar las evidencias mejoradas.
  17. Luego de la revisión y el análisis de la evidencia mejorada, se tiene que informar a los estudiantes y sus familias sobre los logros y dificultades observadas. Hay que valorar las evidencias y registrar los niveles de logro alcanzados al final de la actividad y experiencia de aprendizaje. Usar el registro auxiliar. 

¿Qué otras orientaciones podrías brindarle al docente para acompañar y evaluar el aprendizaje de los estudiantes? Déjanos tu opinión.

Referencias:

ANECA (2013). Guía para la redacción, puesta en práctica y evaluación de los resultados del aprendizaje. Madrid: Cyan.

Anijovich, R. y Gonzales, C. (2016). Evaluar para aprender concepto e instrumentos. Buenos Aires: Aique.

Bird, T. (1997). El portafolios del profesor: Un ensayo sobre las posibilidades. En: Millman, J. y Darling Hammond, L. Manual para la evaluación del profesorado. Madrid: La Muralla.

Jimenez, J. y Romero, J. (2011). Estrategias de acompañamiento para el favorecimiento del aprendizaje autónomo en educación virtual (Tesis de licenciatura en Psicología Educativa, Universidad Pedagógica Nacional, México).

Ministerio de Educación (2012). Marco del Buen Desempeño Docente. Lima, Perú.

Ministerio de Educación (2014). Protocolo de Acompañamiento Pedagógico. Lima, Perú.

Ministerio de Educación (2017). Currículo Nacional de la educación Básica. Lima, Perú.

Ministerio de Educación (2020). Rol del docente en la enseñanza y aprendizaje a distancia. Lima, Perú.

Ministerio de Educación (2020). Evaluación formativa para el desarrollo de competencias. La Retroalimentación desde una evaluación con enfoque formativo. Lima, Perú.

Ministerio de Educación (2020). Resolución Viceministerial n.o 097-2020-MINEDU Disposiciones para el trabajo remoto de los profesores que asegure el desarrollo del servicio educativo no presencial de las instituciones y programas educativos públicos, frente al brote del COVID-19.

Ministerio de Educación (2020). Resolución Viceministerial n.o 273-2020-MINEDU Orientaciones para el desarrollo del año escolar 2021 en Instituciones Educativas y programas educativas de la educación Básica.

Crear Salud. Aprende a escuchar tus emociones a través de la meditación. 

Educación 3.0. (2019). Francisco Mora: "El cerebro sólo aprende si hay emoción". 

Docentes al Día DJF. (2019). Procesos didácticos de todas las áreas curriculares. 

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