Energía: los retos del quinquenio

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Una mirada al sector energético después de lo dicho respecto a él por el Jefe de Estado, Ollanta Humala, durante su mensaje presidencial el 28 de julio último.

En un artículo anterior (Tres propuestas inconvenientes) mencioné que los dos retos más importantes que enfrenta el sector de la energía son, por un lado, acompañar en su crecimiento al conjunto de la economía, como en la práctica lo ha venido haciendo a lo largo de la última década en que la tasa promedio de crecimiento del PBI fue de 8%. 

El otro reto  es ampliar la cobertura del sistema a fin de incorporar a la mayor cantidad posible de los seis millones de personas que no cuentan con un abastecimiento regular y sostenible de energía y que están ubicados en distintas regiones del país. 

Con esto no quiero restar importancia a los anuncios efectuados por el presidente de la República en su primer Mensaje a la Nación -tales como reducir el precio del GLP, masificar el consumo del gas natural o "recuperar" el gas del Lote 88- sino tener presente que aún cumpliendo con los tres temas mencionados, subsistirán los retos del crecimiento de la oferta de energía a tasas compatibles con las del crecimiento de la economía y dentro del objetivo de inclusión social anunciado como tema de primera prioridad se debe continuar ampliando la cobertura del servicio como se viene haciendo desde que se reformó el sector.

Para asegurar el crecimiento de la oferta energética se necesita asegurar que los diferentes proyectos hidroeléctricos ya autorizados y aquellos que completen próximamente sus autorizaciones regulatorias y ambientales puedan cumplir con sus cronogramas de ejecución. Esta meta requiere del constante monitoreo y apoyo de parte del MEM, pero además de los gobiernos regionales y locales.

En paralelo se debe cumplir con el cronograma de ejecución de la ampliación del ducto desde Camisea a la Costa con el fin de elevar el transporte de gas natural a 1,900 millones de pies cúbicos por día (mmpcd) con lo cual se podrá satisfacer la demanda de energía por lo menos por unos 20 años. Así, el problema no es (y nunca fue) de falta de gas sino de infraestructura de transporte, lo que debe ser resuelto a la brevedad posible. La solución ya está autorizada; el Estudio de Impacto Ambiental también fue aprobado y esperemos que la obra se culmine sin problemas ni demoras.

Por el lado político existe la demanda del sur del país de contar con el gas natural como fuente de energía para mejorar su competitividad y permitir el desarrollo de la petroquímica. Aquí todavía faltan dispositivos legales y una eventual renegociación de la concesión otorgada, sin mayor evaluación, a la empresa Kuntur, a fin de hacer posible su viabilidad económica y financiera.

Finalmente, con relación a la electrificación rural, se deben reprogramar las metas del quinquenio a fin de acercarnos a esa suerte de infinito que representa la cobertura total del  servicio en el país. Aquí no se trata de proyectos complejos y focalizados sino, por el contrario, de miles de proyectos de cortos períodos de ejecución y donde la limitación principal es el monto de inversión disponible y el mecanismo de tarifas que permita que el conjunto sea auto sostenible.

Imaginamos que la presentación del presidente del Consejo de Ministros hará más énfasis en el cómo y el cuánto, ahora que se tiene una idea general de lo que intenta hacer el gobierno en este sector. Esperemos confiados en que se enfatice más en la solución de los problemas encontrados que en la denuncia, fácil por demás en un país con tantas carencias como el nuestro.

¿Cree usted que el Perú sabrá afrontar los retos energéticos del próximo quinquenio?

 



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