El fútbol como un fenómeno de masas y su impacto social en Latinoamérica (Parte I)

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¿Te gusta el fútbol? Si bien es el deporte que más pasiones mueve entre la gente, también es importante reconocer que tiene gran responsabilidad en la sociedad, ya que puede ser utilizado como un elemento catalizador de las angustias y también puede ayudar a generar sentimientos de orgullo por nuestra nación.

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"En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero jamás puede cambiar de equipo de fútbol".

Eduardo Galeano 

Una fiebre mundial

Recuerdo muy bien el final del partido de fútbol de las recientes Olimpiadas de Río de Janeiro, en Brasil. Especialmente cuando el camarógrafo enfoca al centro del campo, a un Neymar que no puede contener el llanto y solo atina a taparse el rostro, dejándose embargar por la emoción del momento. Inmediatamente, las cámaras hacen un recorrido por las tribunas y se puede observar a personas abrazadas, saltando, bailando y llorando, como si fueran amigos muy cercanos o hermanos.

Atrás quedaron las protestas al inicio de los Juegos Olímpicos y las críticas por las grandes sumas de dinero que se invirtieron en este evento deportivo (a pesar de la grave crisis económica que sufría y sufre el país), y el descontento político por la entonces posible destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

Otra escena que recuerdo es la de un Messi cabizbajo y con la mirada extraviada, porque acaba de fallar el tiro penal en la definición de Argentina con Chile (de la última Copa América), uno de los errores que finalmente le costaría perder ese trascendental partido.

Messi anuncia, pocas horas después, su retiro de la selección argentina desatando una conmoción no solo entre los hinchas argentinos, sino también entre los hinchas a nivel mundial. Esa noticia da la vuelta al mundo y provoca manifestaciones en las redes sociales a favor y en contra: incluso algunos personajes públicos argentinos hicieron llegar su mensaje de aliento solicitándole que regresara a los campos.

A varias semanas y con un nuevo entrenador, Messi decide regresar a jugar por su selección, habiendo repensando mejor su anterior decisión en base a los distintos comentarios que se generaron de forma masiva a nivel mundial.



El impacto social del fútbol 

No existe aún un deporte en el mundo y mucho menos en la región Latinoamericana que despierte tantas pasiones y genere tantos sentimientos ambivalentes de alegría o tristeza, como el fútbol.

El fútbol ha llegado a influir en el estado de ánimo de los Latinoamericanos toda una vida. Puedo imaginarme la alegría del gobierno militar de turno cuando la selección argentina levantó la Copa Mundial de 1978 y, por un momento, pudo aplacar la grave crisis política y económica que vivían como nación. Me imagino esa situación y puedo pensar en militares y civiles, hombres de derecha o izquierda, fundidos en un abrazo fraterno por la albiceleste.

Basta con recordar la tragedia que se desató cuando Brasil perdió la final del Mundial de 1950 contra Uruguay. Incluso, llegaron a existir suicidios y la derrota impactó con más dolor en el pueblo brasilero que una eventual guerra. Y es que al final, el fútbol mueve elementos primitivos del hombre, que se encuentra representado por esos guerreros (futbolistas) que se van a enfrentar. El escritor Uruguayo Eduardo Galeano grafica muy bien el sentimiento con la siguiente metáfora: "fútbol como un ritual de sublimación de la guerra donde once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación".

Quienes hemos tenido la oportunidad de vestir la camiseta humilde del barrio o del equipo del colegio, recordamos cómo nos sentimos con la responsabilidad de representar a un grupo de personas y dejar la piel en la cancha. Esas emociones también son transmitidas hacia los espectadores, que sienten por todo su ser recorrer una emoción muy grande al verse representados los jugadores.

Además, en el fondo de nuestro ser, también tenemos la ilusión de vencer al rival. No importa si es más poderoso económicamente o más grande, porque al final, en la cancha somos once contra once y cualquier cosa puede suceder.

El fútbol mueve pasiones en los países de la región y se ha convertido, con el tiempo, en un fenómeno de masas que tiene un impacto social, que bien canalizado puede ser un elemento de desarrollo y bienestar social. También puede ser un catalizador de las angustias sociales y generar sentimientos de orgullo alrededor de un objetivo común como nación que, simbólicamente, es representado por un logro deportivo como impulso para los logros mayores de una nación. 

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