Imaginar una Cataluña independiente

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El viernes pasado una noticia de última hora remeció al mundo. El Parlamento catalán acababa de declarar la independencia para empezar a "constituir una República catalana como Estado independiente, soberano, democrático y social". Pero ¿qué implica una "nueva República catalana"?

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"Asumimos el mandato del pueblo de Cataluña expresado en el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre y declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república"

Junts pel Sí y la CUPSamuel (grupos independentistas representados en el Congreso Cataluña)

 

El viernes pasado una noticia a última hora remeció las rotativas del mundo y los primeros tuits empezaron a aparecer en la mañana de los países latinoamericanos. El Parlamento catalán acababa de declarar la independencia después de una accidentada sesión donde el apoyo de los movimientos separatistas, así como el abandono del hemiciclo por parte de liberales, socialistas y conservadores caracterizaron la votación.

Inmediatamente después de la declaración del Parlamento apareció un tuit del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en el que pedía tranquilidad a la población y aseguraba que la legalidad se instauraría. Posteriormente, Rajoy destituyó a quien fue el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y convocó a elecciones autonómicas programadas para el 21 de diciembre. Además, el Pleno del Tribunal Constitucional suspendió por unanimidad la declaración de independencia. 

 



En general empezará un aislamiento internacional por parte de países vecinos temerosos de que el mal ejemplo alcance a sus territorios.

Una Cataluña autónoma

Pero imaginemos que Cataluña logra ejercer su autonomía y a pesar de todos los esfuerzos por parte del Gobierno y defensores de la unidad de España, esta consigue que se reconozca su condición de nueva república independiente. Surge entonces la pregunta que muchos se hacen, ¿cuáles son las posibles implicancias para la "nueva República de catalana"?

Al inicio un gran júbilo acompañará a un gran porcentaje de la población que está de acuerdo con la independencia. No faltarán las marchas de apoyo lideradas por jóvenes idealistas y miembros de los partidos independentistas. Los lemas sobre el orgullo catalán y una serie de normas que garanticen esta autonomía se expandirán con rapidez a través del nuevo gobierno.

Sin embargo, al finalizar los festejos y cuando la algarabía empiece a decaer muchos catalanes se dirigirán a sus trabajos y allí encontrarán las puertas cerradas. Y es que muchas de las empresas en las que laboraban decidieron cerrar y mudarse a otras ciudades de influencia española. La súbita caída de las acciones de las empresas catalanas acompañará la renuncia de muchos de sus directivos. Con la finalidad de distraerse de la situación, una multitud se dirigirá al mítico estadio Camp Nou, templo de la ciudad y donde se gestaron muchas hazañas deportivas. Un letrero de "estadio clausurado por desafiliación del equipo de la liga española" reflejará la mirada atónita de los hinchas locales.

Una de las ciudades más hermosas de Europa verá cómo miles de turistas abandonan la ciudad atemorizados por la incertidumbre de lo que va a ocurrir. Los monumentos como el Parque Güell o la Sagrada Familia serán testigos mudos de éste éxodo.

Los efectos en la economía

La Comunidad Económica Europea (CEE), que ya adelantó la información, no reconocería su independencia por lo que surgiría la incertidumbre de si el euro seguiría teniendo valor en los establecimientos de la ciudad condal. Las universidades y escuelas de negocios catalanas que se ganaron una reputación mundial y sobre todo en Latinoamérica verán la suspensión de los convenios académicos con sus pares. El abandono masivo de alumnos extranjeros preocupados por la posibilidad de que sus títulos no sean convalidados en sus países ni en la CEE sería otra de las consecuencias  que traería la independencia de Cataluña.

Algunos productos que venían de otras regiones españolas subirán de precios ante la suspensión de relaciones comerciales. En general empezará un aislamiento internacional por parte de países vecinos temerosos de que el mal ejemplo alcance a sus territorios.

Se vienen tiempos difíciles tanto si la independencia ocurre o si Cataluña continúa formando parte de España. El espíritu de rebeldía y constante competencia de la ciudad cordal con respecto a Madrid  hizo que se gane la simpatía del mundo.  Ahora se encuentra frente al reto más importante de su historia y el panorama no se ve alentador.

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