Educación virtual universitaria y las restricciones en la ley peruana

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Muchas universidades en el mundo están optando cada vez más por dictar sus clases de forma virtual. ¿Cómo va la situación en el Perú? y ¿cuáles son las restricciones de la ley peruana?

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El dictado de clases online va extendiéndose en el mundo. Se trata de un proceso natural para muchas universidades porque cuentan con una tecnología de soporte y una cultura de dictado virtual que se ha venido afianzando con el tiempo.  

Instituciones de primer nivel como Harvard y también por otras universidades no tan famosas pero que poseen una reputación académica respaldan lo señalado previamente. Las nuevas condiciones impuestas por la globalización hacen que los mercados sean internacionales e interconectados, por lo tanto, los nuevos alumnos tienen otra dinámica y necesidades que satisfacer a nivel educativo. Ellos han encontrado en la educación virtual una opción más efectiva y con el mismo rigor que las clases presenciales.

A nivel de posgrados se hace aún más evidente la necesidad de los alumnos de contar con un sistema que les permita flexibilidad para estudiar y que no interfiera en sus actividades profesionales, sino que se convierta en un aliado para ellos. Actualmente se pierde mucho tiempo en el tráfico de las grandes ciudades, por lo tanto, si en lugar de ello puedo ganar ese tiempo conectándome desde mi casa u oficina aprovecho mejor la experiencia. También es común que tanto alumnos como profesores, que muchas veces deben viajar como parte de sus actividades, puedan conectarse a través de una tablet o incluso de su celular para dictar o seguir su clase.

Beneficios de la educación virtual

El mundo de la educación virtual ha avanzado a niveles insospechados e incluso en alguno de los programas más exclusivos del mundo se puede acceder a campus universitarios completamente virtuales. Una vez en esos campus a través de un avatar (creación virtual de una persona) puedo asistir a clases en un aula también virtual y hasta tener una reunión personalizada en la oficina virtual del profesor. Esto no es ciencia ficción, sino que existe en este momento.



Otra de las ventajas de los programas totalmente virtuales es el alcance global que tienen con profesores y alumnos de diferentes países, agregando un componente de internalización a las clases sin necesidad de incurrir en los costos que demandaría viajar a los países donde se encuentran las sedes físicas de estas universidades.

El Perú no ha sido ajeno a esta evolución de la educación virtual en los últimos años, promovida por universidades reconocidas del país, sin embargo, en otros casos se aprovechó la tecnología para generar programas online carentes de calidad y sólo como una forma de negocio promovido por universidades informales, algunas de las cuáles recientemente perdieron su acreditación.

El legislador peruano decidió dictar una nueva ley universitaria en el 2014 que incluía la educación virtual, exigiendo de ella los mismos estándares de calidad que las modalidades presenciales de formación, sin embargo, en el mismo artículo 47 de la norma se impone una restricción del cincuenta por ciento de créditos virtuales en el caso de carreras profesionales y por otro lado impidiendo también que los programas de maestría o doctorado puedan ser totalmente virtuales.

Con esta normativa en mi opinión, el Perú decidió ir en contra de las nuevas tendencias globales, que promueven la posibilidad de acceder a programas de carrera profesional y estudios de posgrado totalmente virtuales. Estamos de acuerdo que debe existir una supervisión que garantice que se cumpla con los mismos estándares de calidad que las modalidades presenciales, como establece la misma norma, pero no se debe prohibir la posibilidad de programas profesionales y de posgrado totalmente virtuales.

Hoy ante la inminencia de la propagación del coronavirus en nuestro país muchas universidades locales están preparándose para pasar algunos de sus programas a un formato online. Consideramos, que es una buena oportunidad para que los nuevos legisladores peruanos revisen sus normas y decidan de una vez por todas apostar por abrir la educación superior peruana completamente a las nuevas opciones que nos da la tecnología, permitiendo satisfacer las necesidades de nuestros propios estudiantes peruanos, pero también para que nuestras mejores universidades locales puedan competir globalmente.

 

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