La coherencia entre cultura y estrategia empresarial

Publicado el 8 de Septiembre 2016 a las 9:46 AM

Una de las claves del éxito de una estrategia empresarial es contar con una cultura organizacional adecuada y coherente con dicha estrategia.

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Nada es estático en este mundo. La organización crece y sus estrategias cambiarán en función a esa expansión. En consecuencia, la cultura debe reflejar esos cambios. En ese contexto, si la cultura de la organización es coherente o no con la estrategia de la empresa esta se desarrollará normalmente o encontrará cierta resistencia de parte de aquella.

Actualmente las organizaciones empresariales realizan sus actividades en un contexto global cargado de mayor dinamismo, complejidad e interrelaciones. En consecuencia, se puede entender la gestión empresarial como un proceso de permanente observación de los cambios y de adaptación a ellos.

Así, la estrategia y el entorno constituyen grandes influencias en la cultura organizacional, de tal modo que la cultura debe incorporar lo que la organización necesite para ser efectiva en su entorno. Por ejemplo: si el entorno requiere flexibilidad y capacidad de reacción, la cultura debe estimular la adaptación y el cambio.

Cuatro categorías de cultura

En el libro Teoría y diseño organizacional, Richard Daft señala a partir de la revisión de diversos estudios de cultura y efectividad, que el ajuste entre estrategia, entorno y cultura está asociado con cuatro categorías de cultura basadas en dos factores: la medida en que el entorno requiere flexibilidad o estabilidad; y el grado en que el enfoque estratégico es interno y externo.

Las cuatro categorías asociadas con estas diferencias son:

  • Cultura de adaptabilidad: se caracteriza por un enfoque estratégico en el entorno con énfasis en la flexibilidad y el cambio para satisfacer las necesidades del cliente. Se estimula normas y creencias relacionadas con la capacidad de la organización para detectar e interpretar las señales del entorno y responder a ellas. Este tipo de organización reacciona con rapidez a las modificaciones del entorno y también crea el cambio. Se aprecia y premia la innovación, la creatividad y la toma de riesgos.
  • La cultura de misión: esta cultura es adecuada para una organización que se preocupa por el servicio a los clientes, pero que no tiene necesidad de un cambio rápido. Su énfasis está puesto en la misión de la organización y en objetivos como el crecimiento de ventas, la rentabilidad o participación en el mercado. Se desenvuelve en un entorno estable, traduciendo la visión de metas medibles y evaluación del desempeño de los empleados. Esta cultura suele reflejar un alto nivel de competitividad y una orientación hacia el beneficio.
  • La cultura de clan: está centrada principalmente en las necesidades de los empleados como el camino para lograr un alto desempeño. Los colaboradores participan e intervienen creando un alto sentido de responsabilidad y propiedad y, en consecuencia, desarrollan un mayor compromiso con la organización.
  • La cultura burocrática: esta cultura tiene un enfoque interno y una orientación consistente con un entorno estable y apoya un enfoque metódico para la realización de los negocios. Se desarrollan símbolos, prácticas y políticas que constituyen tradiciones de la organización. La participación personal es menor. El éxito de este tipo de organización suele darse por su alta integración y eficiencia.

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FUENTE CONSULTADA:

Tesis "La cultura estratégica: factor clave del éxito empresarial", de Jaime Febles Acosta, publicada por la Universidad de La Laguna.