
Mediante el estudio del comportamiento organizacional se puede observar el comportamiento de los individuos en la organización y facilitar la comprensión de las relaciones interpersonales en las que interactúan las personas.
Pero no solo se trata de observar y comprender: la idea es que ello permita a la organización tomar decisiones que conduzcan a una mayor eficiencia por parte de sus integrantes.
Pueden clasificarse en cuatro áreas:
Personas y grupos: las personas que laboran en una empresa forman parte del sistema social interno, que está formado por individuos y grupos grandes y pequeños. Existen grupos informales o extraoficiales, como también existen grupos formales y oficiales.
La fuerza laboral está compuesta por personas muy diversas, con distintos niveles de educación, cultura, conocimientos y habilidades. Se recomienda a los empresarios que estén preparados para afrontar situaciones en las que algunas personas pretendan imponer su forma de trabajo, dejando a un lado su compromiso con la empresa.
Los grupos humanos se caracterizan por su dinamismo: se forman, cambian y se desintegran.
Estructura: en toda empresa las personas están relacionadas en forma estructurada para que su trabajo pueda coordinarse efectivamente. La ausencia de estructura generaría caos, además de serios problemas de cooperación, negociación y toma de decisiones al interior de la organización.
Tecnología: el principal aporte de la tecnología es el incremento de la productividad de los trabajadores. Asimismo influye en las tareas realizan las personas y afecta significativamente las relaciones laborales. Tal es así que los trabajadores en construcción de un edificio no se relacionan de la misma manera que los de un casino.
Entorno: toda empresa funciona en un contexto de un ambiente interno y otro externo; y es parte de un sistema más extenso que incluye muchos otros elementos como el gobierno, las instituciones estatales, el sector privado, las familias, etc.
Así, las empresas reciben la influencia de su ambiente externo, el cual afecta el comportamiento de las personas que laboran en ellas.
La especialista María Griselda Hernández Riaño señala que la importancia del comportamiento organizacional radica en los siguientes puntos:
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Lydia Arbaiza, decana de ESAN Graduate School of Business, advirtió en Infobae que el uso excesivo de asistentes virtuales puede provocar que ejecutivos de alta gerencia se conviertan en simples "validadores" de algoritmos, atrofiando su capacidad de decisión. Además, señaló que, aunque la IA procesa datos velozmente, el verdadero liderazgo reside en la capacidad humana de interpretar contextos, asumir riesgos y hacerse cargo de las consecuencias, algo que ninguna máquina puede replicar.
Carlos Aguirre, profesor de los Programas del área de Finanzas de ESAN, detalló en Infobae que el 90 % del valor de las empresas modernas reside en intangibles (marca, data) y no en activos físicos. El experto advirtió que, si bien hay casos de empresas que demuestran que el mercado paga por flujos futuros y confianza, estos activos son volátiles; por ello, insta a directores a gestionar la reputación estratégicamente y no depender solo de la "fotografía contable" del pasado.
Ernesto Cuadros, director de la Maestría en Finanzas de ESAN, analizó en Gestión el consenso global de un "soft landing" para 2026, donde bancos como J.P. Morgan y BlackRock priorizan la renta fija y la gestión activa. El experto aseveró que, para que el Perú aproveche este ciclo de "alfa" (valor específico) y no dependa solo de los commodities, debe ejecutar urgentes reformas en productividad y digitalización, superando sus limitaciones estructurales.