
El comportamiento organizacional es un factor determinante para el crecimiento de cualquier negocio. Involucra una serie de conocimientos sobre cómo las personas se comportan de manera personal y grupal dentro de la organización.
Con la llegada de la pandemia y los nuevos modelos empresariales surgidos a partir de esta, se ha modificado notablemente. De hecho, según información del Innova Institute de La Salle (2020), el comportamiento organizacional se configura en base a tres factores:
● Oportunista: Tiene como objetivo sobrevivir a la crisis. En tal sentido, una vez que esta termine, la empresa retomará sus actividades habituales.
● Explotativo: Se da ante situaciones de crisis. Aquí, los recursos se explotan de manera diferente a la regular, pero no hay cambios de fondo respecto a las competencias de la organización.
● Exploratorio: Las competencias de la organización son modificadas para alcanzar nuevos objetivos o realizar las actividades de una manera diferente.
Al respecto, el capital humano es un elemento sumamente importante para garantizar el cumplimiento de todos los procesos sin inconvenientes. Aquí intervienen aspectos como la productividad, el bajo el nivel de ausentismo, la satisfacción en el trabajo, la diversidad en la fuerza laboral, la ética en la oficina, entre otros.
Por otro lado, las relaciones interpersonales, el clima laboral y la cooperación entre equipos de trabajo son factores que —de ser gestionados exitosamente— mejoran el comportamiento organizacional. Por ello, es fundamental enfocarse en ellos. ¿Cómo lograrlo? Estas son las claves que se deben considerar:
Señala que la cooperación y satisfacción de los empleados pueden potenciarse en base a incentivos por parte de la empresa. Por ejemplo, pueden ofrecer recompensas económicas por el éxito de un proyecto o aumentar y ascender a un trabajador que ha cumplido su labor.
La adaptación de los empleados a la cultura organizacional, la diversidad e igualdad en todas las áreas y una óptima integración de los equipos son aspectos necesarios en toda compañía. Para ello, no es suficiente implementar actividades sociales o fomentar el trabajo en conjunto. La empresa también debe fijar formalmente sus políticas que se enfoquen en todo ello desde un principio. La cultura organizacional debe figurar por escrito.
Consiste en el apoyo que brindan los gerentes, supervisores o encargados de equipos en pro de la satisfacción, solución de problemas, compensaciones, capacitaciones y otros factores que motiven a los colaboradores.
No solo el apoyo personal es considerado, también lo es el ambiente donde se desarrollan las actividades. Aquí se considera la infraestructura de la compañía, la tecnología con la que operen, la buena limpieza, las condiciones laborales, entre otros. Trabajar por políticas que mejoren estos puntos será beneficioso para la productividad de todos los empleados.
Con la comprensión de relaciones interpersonales, las mejoras continuas y las acciones estratégicas, una empresa puede mejorar su comportamiento organizacional para crecer satisfactoriamente. Y es que, las personas, la estructura, el entorno y el liderazgo forman parte de un sistema equilibrado que debe coordinarse de manera eficaz para cumplir con los objetivos establecidos.
Fuentes:
GestioPolis. "El Comportamiento Organizacional"
QuestionPro. "Cómo mejorar el comportamiento organizacional"
DEHO. "Propuestas para mejorar el comportamiento en la empresa"
Portal de negocios de ESAN Graduate School of Business. Desde el 2010 difunde contenido de libre acceso (artículos, infografías, podcast, videos y más) elaborado por los más destacados especialistas. Encuentra contenido en más de 15 áreas y sectores como Administración, B2B, Derecho Corporativo, Finanzas, Gestión de Proyectos, Gestión de Personas, Gestión Pública, Logística, Marketing, Minería, TI y más. ¡Conéctate con los expertos de ESAN y aumenta tu conocimiento en los negocios!
¿Y si el verdadero riesgo de la inteligencia artificial no fuera su capacidad…, sino quién la controla? La irrupción de la IA agéntica abierta está cambiando las reglas del juego empresarial, al permitir no solo usar tecnología, sino construir sistemas autónomos, adaptables y alineados a las necesidades del negocio. Jhonnathan Horna, profesor del área de Operaciones y Tecnologías de la Información de ESAN, revela cómo el debate deja de ser técnico para volverse estratégico: control, autonomía y gobernanza se convierten en el nuevo eje de decisión para las organizaciones.
¿Puede una empresa crecer de forma sostenible si no domina sus propias finanzas? En un entorno marcado por incertidumbre económica, la cultura financiera se vuelve un factor clave para la competitividad de las medianas empresas. Edmundo Lizarzaburu, profesor de Administración y Finanzas de ESAN, analizó en Gestión qué factores permiten que una organización mejore su toma de decisiones y logre optimizar su financiamiento.
¿Puede una ley diseñada para la excepción terminar debilitando todo el sistema jurídico? En un contexto en el que proliferan regulaciones creadas para casos específicos, surge un debate clave sobre el verdadero rol del derecho en la sociedad. Abel Revoredo, profesor de ESAN Business Law, analiza cómo el auge del excepcionalismo puede erosionar los principios del derecho y poner en riesgo los cimientos que sostienen el progreso institucional y económico.