
Cada empresa tiene un conjunto de elementos que utiliza para diferenciarse, desde sus valores, cultura, objetivos, entre otros. Este conjunto de factores define su identidad corporativa, la misma que debe ser compartida por todos los colaboradores, en todos los niveles que conforman la organización.
Se trata de la personalidad de la compañía, todo lo intangible con lo que es identificada tanto por los clientes internos como externos. "Son las características que identifican a la empresa, diferenciándola de las demás a través de sus actos comunicativos. Así como nuestro nombre, comportamiento y la manera de comunicarnos nos hace únicos, la identidad corporativa es la forma en cómo la organización se proyecta de manera visual y verbal y comunica su promesa de valor". Así lo indica Carlos Suárez Sanz, docente del Diploma Internacional en Comunicación Corporativa de ESAN. El especialista señala cinco pasos principales para definir esta identidad:
1. Construir un propósito superior. Se busca establecer cuál va a ser el fin último que desea alcanzar la compañía, esa causa noble que logrará a través de su trabajo.
2. Establecer una promesa de valor. Esta debe reflejar el valor que ofrece la empresa en términos de productos y servicios.
3. Formular la estrategia organizacional. Se contempla la misión, visión y el plan estratégico para alcanzar los objetivos.
4. Definir la cultura. Comprende las normas de comportamientos, las conductas que caracterizarán a los trabajadores y cómo la cultura habilitará el cumplimiento de la estrategia.
5. Elaborar la estrategia de comunicación. Lo que se busca es definir el plan para proyectar de manera interna y externa su imagen y mensajes.
Estas son las consideraciones más importantes al momento de definir los elementos de la identidad corporativa. "Los aspectos posteriores a definir serían el nombre de la empresa, el logotipo, los principales símbolos, el eslogan, sus colores institucionales, la página web, la participación en redes sociales, el lenguaje y más", sostiene Suárez Sanz.
En el contexto actual, las organizaciones no solo son valoradas por la calidad de sus productos o servicios, sino también por su gestión y proyectos. Ambos aspectos deben estar respaldados por una identidad corporativa que destaque en la mente de los consumidores del negocio.
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Fuentes:
Entrevista a Carlos Suarez Sanz, docente del Diploma Internacional en Comunicación Corporativa de ESAN.
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