
Cuando surge un problema en una organización y una persona menciona una idea interesante, que resuelve la situación y produce buenos resultados, está dando muestras de su creatividad. Hoy en día, muchas empresas están buscando desarrollar el proceso creativo en sus colaboradores para mejorar el ambiente laboral, la productividad e incentivar la innovación.
Para Fabián Bueno, docente del curso Design thinking para la innovación del PEE de ESAN, "las bases de la creatividad son la motivación, el conocimiento y la flexibilidad". Estas se manifiestan en ambientes abiertos a la invención, al error y en la comunicación asertiva por parte de los líderes.
"El proceso creativo requiere identificar el reto a solucionar. Una vez definido, debemos preparar al equipo, consiguiendo motivación permanente, permitiendo la colaboración y desbloqueando sus capacidades de creación de una forma flexible", señala el estratega en Innovación.
El profesor de ESAN también asegura "una vez que el equipo esté preparado, inicia un proceso de creación que consiste en cuatro etapas: exploración, definición, soluciones alternativas e implementación". Estas se definirían, siempre según el especialista, de la siguiente manera:
Estas etapas pueden desarrollarse siguiendo metodologías como el Design thinking, Visual thinking, Lean, entre otras, y contribuyen a obtener resultados positivos ante diversas problemáticas.
Claves prácticas para desarrollar la creatividad
En el entorno laboral se puede incentivar la creatividad a través de dinámicas, talleres y cursos. Así mismo, pueden seguirse estas pautas:
1. Permitir el pensamiento creativo
Esto requiere de práctica y se hace visible en ambientes más calmados, aunque estos sean controlados. Muchas veces es necesario que los profesionales se alejen de las tareas rutinarias para poder experimentar con sus pensamientos y descubrir nuevas posibilidades con respecto a servicios, productos o prácticas.
2. Potenciar el espíritu curioso
Todo aquello que llame la atención del colaborador puede ser un estímulo para plantear nuevas realidades o posibilidades.
3. Dejar madurar las ideas
Las ideas tienen ciclos: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Con el tiempo, estas van madurando y se van amoldando a la realidad, siendo más prácticas y abordables.
4. Asumir riesgos inteligentes
La única forma de poner a prueba una idea es llevarla a cabo. Las ideas son abstractas y su éxito o fracaso no es del todo previsible. Por ello, se debe motivar a poner en práctica las ideas más viables, valorar sus posibilidades y arriesgar.
5. Seguir avanzando aún durante la sequía
La creatividad es caprichosa y hay días en que no se manifiesta. Un error común es rendirse ante estas circunstancias. Lo recomendable es seguir trabajando duro hasta tener buenas ideas. Es importante destacar que el trabajo estimula la creatividad.
En conclusión, la creatividad es una habilidad que se puede desarrollar en todos los trabajadores de una compañía. Lo que se tiene que hacer es crear las condiciones para apoyarla, generar estímulos que la despierten y dotar al equipo humano de herramientas prácticas que les ayuden a pensar fuera de la caja.
Fuentes:
Alma Delia Zúñiga-Mera. "La importancia de la creatividad en el ámbito empresarial"
Entrepreneur: 8 claves para desarrollar la creatividad en tu empresa
Entrevista al profesor de ESAN Fabián Bueno.
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