
Todos los productos tienen dos ciclos y, a pesar de que las innovaciones tecnológicas pueden disminuir la duración de su utilidad, en su creación es necesario determinar el impacto que tendrán en el medio ambiente. Aunque un artefacto tecnológico sea de alta calidad y guste a los consumidores, siempre surgirá otro y el anterior caerá en desuso, entonces ¿cómo evitar su huella negativa en el ecosistema?
Para Santiago Roca, docente del Diploma Internacional en Desarrollo Sostenible de ESAN, el análisis del ciclo de vida de un producto es "una de las herramientas más importantes de gestión ambiental. Proporciona un conjunto de técnicas con el objetivo de identificar, clasificar y cuantificar las cargas contaminantes, los impactos ambientales y los recursos materiales y energéticos asociados a un producto, proceso o actividad desde su concepción hasta su eliminación o uso posterior".
Hacer uso de este análisis "apunta a reducir el uso de productos y/o servicios y el desperdicio de recursos, así como a mejorar el desempeño socioeconómico a lo largo del ciclo de vida de un producto", señala el especialista de ESAN. Esta técnica, que adquiere cada vez más protagonismo en la gestión medioambiental, se suma a las nociones de eco eficiencia y economía circular para generar productos de mayor calidad y eco amigables.
El análisis del ciclo de vida de productos ha sido estandarizado, como bien lo señala Roca, por la Organización Internacional de Normalización (ISO) mediante dos normas: ISO 14040 e ISO 14044. "La primera cubre los principios y marco general, la segunda da indicaciones de los requisitos y ofrece las pautas para la realización del análisis", acota el profesor de ESAN.
1. La definición de la meta y el alcance del estudio. En primer lugar, se tiene que definir el producto, proceso o actividad y lo que espera obtenerse del análisis. Asimismo, establecer el contexto en el que la evaluación se hará e identificar los efectos ambientales que producirá.
2. El análisis de inventario. Identificar y cuantificar la energía, el agua y la utilización de materiales y emisiones al medio ambiente. Estas últimas pueden ser emisiones atmosféricas, vertidos de aguas residuales o residuos sólidos.
3. La evaluación del impacto. Valorar los posibles efectos humanos y ecológicos de la energía, el uso de materiales y las emisiones ambientales reconocidas en el análisis de inventario.
4. La interpretación del ciclo de vida. En este punto se deben valorar los resultados del análisis de inventario y evaluación del impacto para seleccionar un producto determinado con una clara comprensión de las hipótesis utilizadas para generar los resultados.
5. Informe final y revisión técnica. Se tiene que cuantificar y documentar todas las entradas y salidas para analizar el producto a lo largo de todo su ciclo de vida. Al final se realizarán valorizaciones del impacto ambiental asociados a la acidificación, toxicidad humana, entre otros aspectos.
El experto en desarrollo sostenible de ESAN asegura que todo lo mencionado "permite realizar una identificación de los problemas importantes y una verificación de la evaluación para generar una serie de conclusiones que expliquen las limitaciones y brinden recomendaciones al tratamiento ambiental y de desarrollo de productos y servicios".
Fuentes:
Rock Content: Ciclo de vida de un producto: ¿qué es y cómo gestionarlo?
Entrevista al profesor de ESAN Santiago Roca.
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