
Nada es estático en este mundo. La organización crece y sus estrategias cambiarán en función a esa expansión. En consecuencia, la cultura debe reflejar esos cambios. En ese contexto, si la cultura de la organización es coherente o no con la estrategia de la empresa esta se desarrollará normalmente o encontrará cierta resistencia de parte de aquella.
Actualmente las organizaciones empresariales realizan sus actividades en un contexto global cargado de mayor dinamismo, complejidad e interrelaciones. En consecuencia, se puede entender la gestión empresarial como un proceso de permanente observación de los cambios y de adaptación a ellos.
Así, la estrategia y el entorno constituyen grandes influencias en la cultura organizacional, de tal modo que la cultura debe incorporar lo que la organización necesite para ser efectiva en su entorno. Por ejemplo: si el entorno requiere flexibilidad y capacidad de reacción, la cultura debe estimular la adaptación y el cambio.
En el libro Teoría y diseño organizacional, Richard Daft señala a partir de la revisión de diversos estudios de cultura y efectividad, que el ajuste entre estrategia, entorno y cultura está asociado con cuatro categorías de cultura basadas en dos factores: la medida en que el entorno requiere flexibilidad o estabilidad; y el grado en que el enfoque estratégico es interno y externo.
Las cuatro categorías asociadas con estas diferencias son:
FUENTE CONSULTADA:
Tesis "La cultura estratégica: factor clave del éxito empresarial", de Jaime Febles Acosta, publicada por la Universidad de La Laguna.
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