
En cuanto a la magnitud de la restauración de la infraestructura dañada, ya hay estimados de pérdidas económicas, e impacto en la producción y presupuestos gruesos de reconstrucción. La complejidad, sin embargo, no parece ser tan evidente y esto puede llevar a metas no realistas y a expectativas que no se cumplirán, incrementando un riesgo político-social en los próximos años.
Para mostrar la complejidad que enfrentamos, analizaremos un par de aspectos del tema de la vivienda, de alta sensibilidad por su relación directa con la calidad de vida y la seguridad familiar. En ese sentido, debemos comenzar por preguntarnos: ¿quiénes deben ser los beneficiarios de la política de reconstrucción de viviendas?
Esta parece ser una pregunta trivial y de respuesta inmediata: los damnificados. Sin embargo, para la aplicación de instrumentos de política pública como los subsidios es necesario identificar a estos damnificados -lo cual tiene sus propias complicaciones- y hacer una adecuada caracterización de los mismos; para luego determinar a quiénes y porqué otorgar el subsidio, dado que son particulares y hay múltiples necesidades en el país.
Ante este escenario surgen varias preguntas: ¿qué acciones tomar con los propietarios, los inquilinos y posesionarios? Y, por ejemplo, entre los propietarios, ¿ayudar solo a quienes tienen título inscrito o a quienes tienen cualquier documento sustentatorio? ¿Y qué pasa con los que no lo tienen, que deben ser los más porque perdieron todo?
Por otro lado es usual que varias familias habiten la misma vivienda, incluyendo familias "desdobladas", es decir los hijos con sus propias familias, o incluso familias sin relación de consanguinidad que comparten un mismo inmueble. En estos casos, si se pudiera reconstruir en el mismo terreno, ¿se otorga un solo bono? ¿A quién?
Un documento de política para la reconstrucción, preparado por el Ministerio de Vivienda y las Naciones Unidas en 2008, identificó 13 tipos de damnificados que deberían ser considerados como población objetivo. En cada caso hay que analizar la segmentación por nivel socioeconómico, el nivel de afectación de la vivienda, y las condiciones específicas de ser el propietario de un solo inmueble a nivel nacional o de no ser beneficiario previo de programas de vivienda. Algunas situaciones particulares podrían considerar una revaluación de los casos y estos deberían ser analizados de forma independiente.
Es correcto considerar que no se debe reconstruir viviendas en lugares con riesgo alto no mitigable. Sin embargo, en gran parte de las localidades afectadas no existen mapas de peligros ni planes de desarrollo urbano actualizados.
Pareciera que sí, pero no lo es. Es correcto considerar que no se debe reconstruir viviendas en lugares con riesgo alto no mitigable. Sin embargo, en gran parte de las localidades afectadas no existen mapas de peligros ni planes de desarrollo urbano actualizados y, por lo tanto, no están adecuadamente identificadas las áreas en las que no se puede construir.
Entonces, ¿la reconstrucción se empezará posteriormente al desarrollo de estos instrumentos? ¿Cuánto tiempo tomará este proceso? ¿Se hará descentralizada y participativamente para fortalecer capacidades? ¿Y qué hacer con la población que finalmente rechace la reubicación?
Por otro lado, como ya se ha indicado, las propiedades en su mayoría no están saneadas. Entonces, si se otorgara el bono solo a los propietarios con título inscrito, ¿cuánto tomará el saneamiento físico legal? ¿Cuánto retrasará eso el proceso de construcción?
Finalmente, en los proyectos habitacionales masivos, y suponiendo resueltos los temas de saneamiento de la propiedad, ¿la habilitación urbana será hecha por el Estado y subastará luego macro-lotes o subastará terrenos para posterior habilitación por el privado?
En cualquier caso, ¿se esperará a que los promotores alcancen el punto de equilibrio en ventas antes de empezar a construir? Siendo difícil la acreditación de ingresos y la aprobación de créditos bancarios, más aún luego de los eventos producidos, ¿cuánto tiempo durará este proceso?
Evidentemente las autoridades encontrarán respuestas a todas estas preguntas y emitirán normas para manejar los procesos. Sin embargo, a la luz de lo indicado, se plantean las siguientes recomendaciones iniciales:
Hay que tener en cuenta estos y otros temas para comenzar a trabajar en la reconstrucción ya. No hay tiempo que perder.
¿Cree usted que la reconstrucción de las zonas afectadas por el Niño costero se hará en forma eficiente? ¿Qué se debe hacer al respecto?
Es correcto considerar que no se debe reconstruir viviendas en lugares con riesgo alto no mitigable. Sin embargo, en gran parte de las localidades afectadas no existen mapas de peligros ni planes de desarrollo urbano actualizados.
Jesús Vidalón Orellana es Ingeniero Civil por la Pontificia Universidad Católica del Perú y MBA por ESAN. Cuenta con amplia experiencia en formulación, estructuración, financiamiento y gestión de proyectos de infraestructura bajo esquemas de concesiones y Asociaciones Público-Privadas (APP) en sectores como agua y saneamiento e infraestructura. Ha sido Coordinador de Proyectos Descentralizados y de Saneamiento y miembro de diversos comités en PROINVERSIÓN, Viceministro de Vivienda y Jefe de Gabinete de Asesores de la PCM. Actualmente es Gerente General de VVVM Consulting.
La determinación de la retribución económica - la forma de compensación de las inversiones, los costos de operación y mantenimiento, y el costo de capital - es un elemento fundamental en la estructuración financiera de los grandes proyectos de infraestructura.
Impedir la participación de empresas sentenciadas o que hayan admitido culpabilidad, incorporar cláusulas anticorrupción a los contratos y crear una oficina de integridad, entre otras, son medidas positivas pero que intuimos serán insuficientes para generar un impacto significativo en la transparencia y competencia de las asociaciones público-privadas (APP).
Las empresas de agua y saneamiento con los más altos estándares globales de desempeño se gestionan técnicamente y sin interferencia política. Tienen sólidas prácticas de gobierno corporativo, están orientadas a resultados y su tamaño les permite aprovechar economías de escala. Pero también tienen un elemento distintivo al que se le presta poca atención: la autonomía financiera.