
La infraestructura de uso público son las obras o instalaciones que pueden ser utilizadas por todos los ciudadanos, tales como: carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, redes de agua y desagüe, redes de telecomunicaciones, redes de energía, así como hospitales, edificios públicos, prisiones, etc.
Estas instalaciones tienen como característica que requieren una alta inversión inicial. Por mencionar ejemplos: una carretera puede costar en casos extremos US$ 1 millón por kilómetro. De manera similar un puerto o un aeropuerto pueden costar US$ 600 millones sin importar si tienen un uso intensivo o un uso prácticamente nulo. Si queremos tener tarifas eficientes debemos maximizar el uso de la capacidad de la infraestructura, es decir: a mayor número de usuarios este alto costo fijo se prorrateará, se compartirá y el costo unitario por persona será menor (economías de escala).
Esto explica por qué en una ciudad como Lima no se puede construir tres aeropuertos internacionales. Los tres quebrarían. Al dividirse el mercado de Lima entre tres operadores cada uno de estos tendría que cobrar tarifas elevadas (para cubrir sus costos fijos y retorno de inversión) y los usuarios utilizarían otros medios de transporte. Si cobran tarifas competitivas, de mercado, no tendrían ingresos suficientes para recuperar las inversiones y los costos fijos del servicio.
Una segunda característica de estas instalaciones es que su costo variable es proporcionalmente mucho menor al costo fijo (incluyéndose el costo de la inversión y el financiamiento), al contrario de los negocios tradicionales. Los costos variables anuales de un puerto o un aeropuerto son menores al 10% del total de costos, es decir, sus costos fijos anuales pueden ser más del 90% del total.
¿Qué implica lo expuesto en el párrafo anterior? Que si se llega al punto de equilibrio, es decir, que los ingresos permitan pagar los costos, cualquier venta adicional se convierte en utilidades en un 90% (descontando el 10% de costo variable y considerando que las ventas previas ya cubrieron los costos fijos).
Esta característica genera el incentivo del operador de trabajar a full capacidad para maximizar utilidades. En consecuencia, observaremos congestión, colas, retraso de inversiones y ampliaciones, así como políticas comerciales agresivas (descuentos, rebajas tarifarias) para captar clientes de otras regiones, de otros mercados relevantes. A su vez, la búsqueda por maximizar utilidades derivará en que el operador cobre tarifas diferenciadas a los clientes cautivos y a los clientes locales, lo cual generará diferencias significativas.
En este punto es importante señalar que la alta inversión y los altos costos fijos se constituyen en una barrera de entrada y de salida al negocio. Esto limita y minimiza la competencia en dichos mercados. De igual forma, hay que considerar que hay pocos lugares con condiciones naturales y geográficas adecuadas para construir un puerto o un aeropuerto, por lo cual se dice que tienen condiciones de monopolio natural.
Los monopolios u oligopolios naturales generan un alto riesgo para los usuarios y para el país. ¿La razón? Al no tener reglas ni regulación, los operadores podrán maximizar su rentabilidad sin que ello se traduzca necesariamente en un servicio de calidad.
Los monopolios u oligopolios naturales generan un alto riesgo para los usuarios y para el país. ¿La razón? Al no tener reglas ni regulación, los operadores podrán maximizar su rentabilidad sin que ello se traduzca necesariamente en un servicio de calidad, eficiente y que no discrimine a los usuarios.
Un servicio portuario costoso en exceso o de calidad deficiente (equipos obsoletos, inseguros, de baja productividad) implicará sobrecostos para los exportadores y para las importaciones de bienes de capital como equipos o herramientas. El resultado final será un país ineficiente y con una población sumida en la pobreza.
Para evitar el abuso de una empresa privada o de una empresa pública en la explotación de un recurso natural, de un bien o servicio indispensable para una población (público), se hace necesario que el gobierno intervenga. ¿De qué modo? Por medio de reglas que permitan óptimas condiciones en términos de calidad, tarifas, seguridad, inversiones, entre otros aspectos. De este modo se creará un monopolio legal en donde el único responsable tendrá que regirse por una regulación clara.
¿Considera usted necesaria la intervención del Estado en la regulación de los monopolios naturales y legales? ¿Se está regulando óptimamente los monopolios legales creados por el gobierno? ¿Por qué?
Los monopolios u oligopolios naturales generan un alto riesgo para los usuarios y para el país. ¿La razón? Al no tener reglas ni regulación, los operadores podrán maximizar su rentabilidad sin que ello se traduzca necesariamente en un servicio de calidad.
MBA por ESAN. Diploma en Gestión y Dirección de empresas e Ingeniero Civil por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Curso de especialización sobre Financiamiento de proyectos - Banco Mundial (Washington D.C), CAF y el BID. Gestor de proyectos de consultoría y consultor de la Universidad ESAN. Autor de tres libros sobre Project finance. Conferencista sobre Project finance Universidad EAFIT-Colombia. Funcionario de un Organismo Regulador (OSITRAN). Ingeniero de proyectos de infraestructura de Chemonics international. Asesor y consultor de empresas nacionales e internacionales en Project finance, Diseño, Estructuración, Gestión, Supervisión y Regulación de Concesiones y APPs. Profesor del área de finanzas de ESAN desde el 2005 a la actualidad. Publicaciones en las revistas Tiempo de Opinión, Gaceta Jurídica, stakeholders, Minería y Energía, Mercados Capitales, Visión empresarial y conexión ESAN entre otros. Capacitación in house a Proinversión, MTC, ESSALUD, SEDAPAL, AATE, ATU, Contraloría, OSITRAN, COFIDE. Asesor y jurado de tesis. Diploma por gestión docente sobresaliente (2015 y 2017 ESAN).MBA por ESAN. Diploma en Gestión y Dirección de empresas e Ingeniero Civil por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Curso de especialización sobre Financiamiento de proyectos - Banco Mundial (Washington D.C), CAF y el BID. Gestor de proyectos de consultoría y consultor de la Universidad ESAN. Autor de tres libros sobre Project finance. Conferencista sobre Project finance Universidad EAFIT-Colombia. Funcionario de un Organismo Regulador (OSITRAN). Ingeniero de proyectos de infraestructura de Chemonics international. Asesor y consultor de empresas nacionales e internacionales en Project finance, Diseño, Estructuración, Gestión, Supervisión y Regulación de Concesiones y APPs. Profesor del área de finanzas de ESAN desde el 2005 a la actualidad. Publicaciones en las revistas Tiempo de Opinión, Gaceta Jurídica, stakeholders, Minería y Energía, Mercados Capitales, Visión empresarial y conexión ESAN entre otros. Capacitación in house a Proinversión, MTC, ESSALUD, SEDAPAL, AATE, ATU, Contraloría, OSITRAN, COFIDE. Asesor y jurado de tesis. Diploma por gestión docente sobresaliente (2015 y 2017 ESAN).
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